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Pídele a Dios que aumente tu Fe.

Cristianos Unidos

Por Adda Vélez

 

Estos días, y por causa de una pareja de mi iglesia que está sufriendo tribulaciones, yo le pedí a Dios que me mostrara porqué estaban pasando por tantos problemas estos hermanos. Dios me mostró algo que quiero compartir con todos nuestros hermanos de Cristianos Unidos.

“El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.” Éxodo 3:9-10

¿Alguna vez alguno de tu iglesia te ha pedido que los ayudes en sus tribulaciones, y tu no has sabido como empezar a ayudarles? ¿Acaso debemos dar dinero a los hermanos que no tienen, si nos lo piden? ¿Acaso debemos dejar todas nuestras responsabilidades para apoyarles a ellos en tiempo de necesidad? ¿Cuál es la mejor manera de ayudar a alguno de tu iglesia que lo pida? Lo mejor que podemos hacer, es pedirle a Dios que nos muestre las causa de la tribulación de las personas, y ayudarles de acuerdo a ello.  El problema de esta pareja de mi iglesia, es la falta de fe. Algunos cristianos piensan que la fe de otros puede salvarles. Pero Dios quiere tratar con cada uno de acuerdo a sus necesidades, y esta pareja que menciono estaba padeciendo de falta de Fe en el Dios vivo, real, que interviene en las vidas con poder. Algunos creen que esta bien vivir en desobediencia, y que la iglesia o Dios nos ayudaran todo el tiempo a resolver nuestros problemas, consecuencia y producto de su propia desobediencia a Dios. Es nuestra responsabilidad decirles lo que Dios nos muestre, y exhortarles a vivir en obediencia, para que les vaya bien.

“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.” Éxodo 4:1

Ciertamente, cuando Dios nos muestra algo respecto a alguien, y se los decimos, no nos creen, por eso, Dios envía las tribulaciones a las personas, para que cuando estén oprimidos, en lugar de buscar ayuda dentro de la iglesia, o en los hermanos, busquen la ayuda en Dios. Muchas veces, la única manera de ver la LUZ es cuando estamos sumidos en las tinieblas más densas. Dios permite que estas cosas pasen, para manifestar su poder sobrenatural, y para corregirnos. El problema más grande dentro de la iglesia, es la terrible falta de fe, en el Dios vivo. La gente, simplemente no cree que Dios esta vivo, es real, y sigue manifestándose con poder cada día tanto en salvos como inconversos. Si uno les quiere mostrar lo que Dios nos ha mostrado a nosotros respecto a ellos, o toman ofensa, o no creen ni siquiera que Dios nos hable.  El principal problema, LA FALTA DE FE. Algunas veces, somos nosotros los que, como Moisés, no queremos hablar al pueblo de Dios.

“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tu hablas a tu siervo; Porque soy tardo en el habla y torpe en la lengua.” Éxodo 4:10

El mismo Moisés flaqueó en la fe, aún que Dios se le estaba manifestando a él mismo con poder, Moisés no creyó que él pudiese hablar al pueblo de Dios, mucho menos llevarles el mensaje del YO SOY.  La respuesta de Dios, contundente:

“Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quien hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues,  ve, que yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar”. Éxodo 4: 11-12

En este caso que les comento, Dios me mostró lo que había de decir a esta pareja, cuando Dios me pusiera delante de ellos. Primero, yo no debo de dudar en que es Dios el que me está enviando, y segundo, no debo dudar que será Dios el que hable por medio de mí, y su palabra, dice la Biblia que nunca vuelve vacía. Quizá otros duden que Dios habla a los hombres hoy, pero yo no. Yo sé que Dios habló a mí para que yo hablara a esta pareja. Y como siempre, para que escribiera y hablara a todos nuestros hermanos, que viven en tribulación.

Algunas veces, Satanás no quiere soltar al pueblo de Dios, primero, porque ellos no han conocido al Dios que los esfuerza. Segundo, por que no tienen fe en un Dios salvador, libertador. Satanás es Faraón y nosotros somos el pueblo escogido de Dios, su iglesia. Por lo tanto, nosotros, como Moisés, tenemos que decirle a Satanás que deje ir a los hijos de Dios.

“”Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, a tu primogénito.”  “Deja ir a mi pueblo, a celebrarme fiesta en el desierto.” Éxodo 4:23 y 5:1b

Eso es lo que debemos hacer con las personas que tienen poca fe, interceder por ellos delante de Faraón, para que los deje ir. Sin duda, esto desatará la ira de Satanás un poco, pero al final, tendrá que dejar ir a la gente de Dios, tanto para que los sirvan, como para celebrar fiesta a Dios en medio del desierto.  Muchos son los que creerán en Dios al ver los milagros que hizo con una familia que se estaba muriendo en medio del desierto, y  VIVIO. Así lo hizo Dios conmigo y mi familia, y así lo hará con todos los Cristianos que le amen y Crean en Él. Dios amenazó a Faraón desde el principio, que mataría a su hijo primogénito, y faraón no creyó. Pero Dios cumplió esta primera promesa hasta el final, antes quiso mostrar en faraón su poder, para que los Israelitas creyeran que efectivamente Dios había escuchado la aflicción de su pueblo. Y Dios usó a faraón con ese fin: que la fe de los Israelitas creciera proporcionalmente a la necedad del Faraón de dejarles ir. Pero también Dios estaba preparando un plan para vengar la muerte de los hijos primogénitos de Israel que Faraón había mandado matar, cuando Moisés era un bebé. Por lo tanto, Faraón [Satanás] recibirá en sí mismo lo que él nos ha hecho a nosotros.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10

“No tienen en poco al ladrón si hurta para saciar su apetito cuando tiene hambre; pero si es sorprendido, pagará siete veces; entregará todo el haber de su casa.” Proverbios 6:30-31

Satanás no solo quiere tenernos esclavos, sino que no quiere que sepamos que el ya fue juzgado, y si lo sabemos, Satanás no quiere que entendamos que significa eso. Satanás ya fue juzgado, y si él es ladrón y salteador, homicida y destructor, y es sorprendido, debe de pagarnos 7 veces lo que nos robó.  Así como lo hizo Dios con los israelitas cuando obligó a faraón no solo a dejarlos ir, sino que al irse, les dieron los egipcios sus joyas, y oro, y plata, y no les quitaron ni sus ganados, ni su comida. ¿Siete veces más de lo que les robó? Sí.

Esta es la verdad que Dios me confirmó: la gente debe creer que todo lo que Satanás nos roba, nos tendrá que devolver multiplicado por 7. Con esta convicción, cuando seamos atacados en nuestras finanzas, en nuestras posesiones materiales, o en nuestra salud, RECUERDA, Satanás te tendrá que devolverlo todo, siempre y cuando tu CUMPLAS a Dios siendo obediente en sus mandamientos. Satanás tiene derecho a no devolverte nada, si tu no obedeces los mandamientos de Dios. Cabe recalcar que para que Dios luchara y se manifestara e hiciera señales y milagros a favor de los Israelitas, se requería que por lo menos Moisés y Arón tuvieran la clase de fe que mueve montañas.

“Entonces Jehová habló a Moisés diciendo: Yo soy JEHOVÁ, di a Faraón rey de Egipto todas estas cosas que yo te digo a ti”: Éxodo 6:29

Moisés obedeció a Dios, y hablaba a Faraón, es decir, profetizaba, las cosas que habrían de venir sobre él de no dejar ir al Pueblo de Dios.  Nosotros también podemos profetizar al diablo que es lo que le va a pasar si no deja ir al pueblo de Dios, su gente. Los milagros de Dios tienen un doble propósito: Que los Israelitas, el pueblo de Dios, aumentaran su Fe, y que los Egipcios creyeran que Jehová es Dios.

Además, Dios envió a un para de ancianos a hablar a Faraón a favor del Pueblo Elegido de Dios.  Moisés tenia 80 años y Aarón 83.

En total, Dios envió una plaga de sangre sobre los ríos, una plaga de ranas que al morir dejaron peste y muerte en todo Egipto, una plaga de piojos, una plaga de moscas, una peste destructora del ganado, una plaga de úlceras tanto a hombres como a bestias, una plaga de granizo que destruyó las hortalizas, una plaga de langostas que terminó con lo que quedaba de las siembras de los Egipcios, y por último una plaga de tinieblas antes de la muerte de todos los primogénitos. Todo esto tuvo que ocurrirles a los Egipcios para que se dieran cuenta contra quien estaban luchando. Si nosotros sentimos que estamos en tribulaciones, ¿con cuál de estas plagas nos identificamos? ¿Es en contra de la salud, en contra de nuestros bienes materiales, o en contra de nuestros hijos? ¿Por qué hay cristianos que padecen grandemente en sí mismos? Porque han abierto la puerta a Satanás en sus vidas, y es a Él a quien Dios combate en nosotros. La desobediencia de los cristianos trae plagas contra sí mismos. Y Dios quiere que creamos en Él, y le sirvamos, pero nosotros no podemos servir a Dios, si no tenemos fe, si tenemos puertas espirituales abiertas [pecados], o si no creemos en Dios, ni en toda su Palabra. El poder de Satanás sobre nosotros es directamente proporcional a nuestra fe: si no tenemos fe, Satanás tiene el poder, Si nuestra fe aumenta, el poder de Satanás disminuye. Con cada milagro, los Israelitas creían y obedecían, pero al principio no fue así. Los Israelitas tuvieron que ver todos esos prodigios y milagros para creer, y Faraón finalmente les dejó ir, no sin antes devolverles todo lo que les habían robado, durante su período de esclavitud.

“E hizo [Faraón] llamar a Moisés y Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo, vosotros, y los hijos de Israel, e id, servid a Jehová, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas, y vuestras vacas; como habéis dicho, e idos; y bendecidme a mí también. “

“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas, de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracias al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.”  Éxodo 12:31-32 y 35-36

¡Aleluya! ¿Te puedes imaginar ese momento? Cuando Dios los libertó, no los dejó después a su suerte. Los guiaba de día con una columna de humo, y de noche con una columna de fuego. Les proveyó agua y comida en el desierto, y nunca se apartó de ellos durante su estadía ahí. Partió en dos el mar [los problemas] y les dejó pasar al otro lado, hacia la tierra prometida. En todo este tiempo, los israelitas estuvieron luchando contra Moisés, murmurando en su contra y además su falta de fe era impresionante. Después de todo lo que Dios había hecho por ellos, todavía dudaban en sus corazones, si habrían de morir de sed en el desierto, o si Faraón fuese a matarles ahí.  También se quejaban por falta de comida, y en general tenían una actitud bastante negativa, denotando una falta de fe espantosa. ¿No nos comportamos nosotros como los israelitas de vez en cuando? Pero pese a nuestra falta de fe, Dios tiene un plan para nuestra vida, y es LA TIERRA PROMETIDA, la tierra que fluye leche y miel. El paraíso, la vida eterna. La tierra es una morada temporal comparada al desierto por el que los Israelitas estuvieron toda una generación. Nuestra TIERRA prometida no está aquí, sino en el CIELO, donde Jesús prepara para nosotros las mansiones celestes. Ahí es la tierra prometida de los Cristianos, y aquí viviremos con Satanás persiguiéndonos hasta que llegue su hora y sea echado al lago de fuego y azufre por la eternidad.  Pero si en nuestro corazón está ser obedientes a la Palabra de Dios, y servirle a Él, en reprenderá por nosotros al devorador aquí en la tierra, y hará que el ladrón nos devuelva todo lo que nos ha robado, siete veces más. Entonces, una vez libres, cantaremos como lo hicieron Moisés y María: ¡Echó a la mar, quien los perseguía, jinete y caballo, echó a la mar!

“Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.” Éxodo 15:13

“Y dijo: si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios enviaré a ti; porque YO SOY JEHOVÁ TU SANADOR”. Éxodo 15:26

Dios sacará aguas vivas de la Roca para nosotros. La roca es Jesucristo, y nosotros debemos confiar en que la roca fue golpeada para que de ella emanaran aguas vivas. Jesucristo ya pagó el precio y nos mostró que por medio de Él, podemos ser libres de enfermedades y muerte, y de todo problema, aún económico. Pero también nos dijo que es necesario tener fe, y ser obedientes a sus mandamientos. El no anuló los mandamientos de Éxodo 20: el vino a Confirmarlos todos y aún a darnos un nuevo mandamiento: Que nos amemos los unos a los otros.  Ayuda a tus hermanos en la iglesia, intercede por ellos, reprende a Satanás por ellos, y si Dios te muestra, bendíceles económicamente. Es responsabilidad de la Iglesia apoyar a los huérfanos, los extranjeros,  a las viudas y a los inválidos o enfermos, y a los presos. Es responsabilidad de la Iglesia enseñar la Palabra de Dios, y lo que ésta dice respecto a nuestros problemas.

Pero no debemos dar un paso si Dios no te habla y te dice que hacer y como y cuando hacerlo. Para que puedas escuchar Su voz, necesitas tener Fe, la clase de Fe que mueve montañas. Para que cualquiera de nosotros venza, es necesario CON NUESTRA FE, disminuir el poder de Satanás.  Tal y como lo hicieron los Israelitas cuando creyeron. Tal como lo hizo Moisés desde que fue llamado por Dios para liberar a los Israelitas, hasta el último día de su vida. La Fe que hace que las cosas pasen. Pídele a Dios, obedécele y cree que toda Su palabra es verdad, y vence en todos tus caminos para siempre en el nombre de Jesús.

¡Amen!

“Si dieres tu pan al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu obscuridad será como el mediodía.  Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma. Y dará vigor a tus huesos. Y serás como el huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.” Isaías 58:10-11

“Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” Marcos 9:41

 

A Cristo Jesús servimos ¡A Él sea la honra y honor, alabanza y poder!

 

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