Por: Adda
Vélez
“Bendito
el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que según su grande misericordia, nos hizo renacer para una esperanza
viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia
incorruptible, incontaminada, e inmarcesible [que no se puede marchitar],
reservada en los cielos para ustedes,
que son Guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la
salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. 1
Pedro 1:3-5
En estos días de inseguridad terrible, de guerras y
amenazas de guerras, no cabe duda en mi mente, que éstos son los tiempos postreros
de los que habla Pedro en su carta a todos los Cristianos
que se hallaban dispersos en el Asia Menor.
El tiempo de persecución es un tiempo de desesperación, y Dios puso en
el corazón de Pedro escribir esta carta, que bien se aplica a nuestro tiempo,
en nuestra época. En ésta carta, Pedro nos Exhorta a la Santidad, a la sumisión
y nos alerta de los sufrimientos del
creyente. Pero también nos dice que
SOMOS GUARDADOS POR EL PODER DE DIOS MEDIANTE LA FE. Nada hay que temer. Dios
está con nosotros, y nosotros a cambio,
solo debemos creer.
“Mis
ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna, y
no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las
dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de las manos de mi Padre.”
Juan 10:27-29
Aunque
en el mundo los que hacen la guerra digan que la hacen en el nombre de la paz,
eso no les traerá la paz. Solo Jesucristo puede traer la paz en los corazones
pues, sabiendo que TENEMOS VIDA ETERNA EN CRISTO JESÚS, debemos creer estamos
en las manos de Dios, pase lo que pase.
“Por
lo cual estoy segura de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto ni lo
profundo, ni ninguna otra cosa creada, nos podrá separar del amor de Dios, que
es en Cristo Jesús Señor Nuestro. Romanos 8:38-39
No debemos aceptar que las dudas invadan nuestro corazón. Todo lo que
ocurre en el mundo, es con un propósito, pues no desconocemos la voluntad de
Dios, y la voluntad de Dios es que todos se salven y que procedan al arrepentimiento, y que
ninguno perezca. Pero mientras el mundo
tenga dioses ajenos delante de ellos, el mundo no reconozca el poder y la soberanía
de Dios, en vano luchan por lograr la paz.
Pues la paz PROVIENE DE DIOS. Si estamos en Cristo, no debemos temer,
pues la obra que Él inició en nuestra vida, la terminará, y estaremos siempre con El y Él con nosotros.
El día de Jesucristo se acerca ya. “Estando persuadidos de esto, que
el que comenzó la buena obra en ustedes, la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo” Filipenses 1:6.
Dios no desea que la guerra y la inseguridad prevalezcan, pero por la
dureza del corazón de la humanidad, todas estas cosas ocurren. Dios quiere que los que somos de Él, vivamos
confiados en que El y su mano poderosa están sobre nosotros, y que nada de lo
que veamos debe robarnos la paz en el corazón.
“Pero
fiel es el Señor que os afirma, y guardará del mal”. 2 Tesalonicenses
3:3
Hoy es el día de Salvación por
medio de Jesucristo, para todos aquellos que creen que los gobiernos resolverán
los conflictos del mundo y por sus fuerzas traerán la paz. El hombre cree que es dueño de su destino, y
ha dejado de tomar en cuenta a Dios en sus decisiones, pero nosotros, los que
somos de Él, sabemos que no es Su voluntad que la gente muera sin el
conocimiento de la verdad, por causas de hombres. Sólo Dios por medio de
Jesucristo puede traernos la paz. Sólo Cristo nos trae la paz que sobrepasa
todo nuestro entendimiento, y nos hace vivir confiados en un futuro verdadero,
un futuro mejor, en el que las guerras y la decepción, morirán en el olvido. Un
mundo en el que la maldad no tenga parte ni suerte. Sólo a través de Jesucristo.
“ Y aquél
que es poderoso para guardarnos sin caída, y presentarnos sin mancha delante de
su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea la
gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén. “ Santiago 24,25
Si no has aceptado la Salvación por Gracia por medio de Jesucristo, ¿hay
algo que te impida hacerlo ahora? Si la respuesta es no, ora
conmigo así:
Padre Celestial, en esta hora he comprendido que sin Ti, vivo
desvalido(a), que sin Ti en mi vida, estoy perdido, y no tengo paz. Te pido
Dios Padre, que me perdones todas las maneras en que te he ofendido, y que
envíes a tu Hijo Jesucristo a morar en mí corazón. En esta hora, yo acepto el
regalo de la Salvación, y a Jesucristo como mi único y suficiente salvador. Te
pido Padre, que me guíes de tu mano en esta decisión y que me muestres toda la
verdad. En el nombre de Jesús, amén.
“Así
ha dicho Jehová, que hizo la tierra. Jehová que la formó para afirmarla; Jehová
es su nombre: CLAMA A MÍ, Y YO TE RESPONDERE, Y TE ENSEÑARE COSAS GRANDES Y
OCULTAS QUE TU NO CONOCES” Jeremías 33:2-3.
Al Poderoso Dios sea la honra y honor por siempre, y a
Su Hijo Jesucristo
¡Amén!
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