Integración latinoamericana: del tratado de Managua al de Asunción.
Antecedentes y procesos

Nota Introductoria

Los esfuerzos por una América Latina más equitativa y más competitiva se han reflejado en el fortalecimiento que a partir de la década de los noventa han tenido los esquemas integracionistas existentes, el Mercado Común Centroamericano y el CARICOM. También en la firma del acuerdo que dio vida al llamado Grupo de los Tres, el MERCOSUR, los proyectos de la ALALC-ALADI, pacto andino, y desde luego ALCA.

La interrelación de estos países se ha visto formalizada por acuerdos de libre comercio o de complemento económica que pudieran producir un proceso de desgravación arancelaria y de acceso a los mercados recíprocos

Todo empezó en 1960 con la firma el Tratado de Managua, que crea el Mercado Común Centroamericano (MCCA), y el de Montevideo, que crea la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), convertida en 1980 en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). En 1969 se firma el Acuerdo de Cartagena que crea el Pacto Andino. Han seguido el CARICOM, el SELA, el Grupo de Río, MERCOSUR, el Grupo de los 3, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las Cumbres iberoamericanas, la Cumbre de las Américas y, en proceso de formación, la Comunidad Latinoamericana de Naciones... Junto a los organismos más conocidos han proliferado durante las últimas décadas un abanico de acuerdos, sistemas y foros de cooperación en los más variados campos (Pacto Amazónico, Programa Bolívar, etc.).

Aunque no suelen citarse entre los organismos de integración, es palpable el peso de las entidades financieras, como el Banco Interamericano de Desarrollo , que junto al Banco Mundial, fijan los criterios e indicadores de desarrollo de la región, siendo un factor muy importante de los actuales derroteros de la región como un todo.

 

Tratado de Managua; Mercado Común Centroamericano (MCCA)

El Mercado Común Centroamericano (MCCA) es una organización supranacional de ámbito regional creado mediante el Tratado de Managua de 1960 para lograr la integración económica entre Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, ésta última firmó el tratado en 1962. Pretendía el total desarme arancelario entre estos países e imponer un Arancel Externo Común (AEC) frente a los países no miembros. Tuvo importantes efectos en una primera época pero la falta de una autoridad que sobrepasara la individualidad de éstos países, las frecuentes guerras y las tensiones económicas que aparecieron a raíz de la crisis de la década de 1970 han dejado sin horizonte de futuro al MCCA; la mayor parte de los países integrantes han vuelto a promocionar políticas proteccionistas. Tiene su sede en Guatemala.

 

Tratado de la cuenca de la plata

Los Gobiernos de las Repúblicas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, representados en la I Reunión Extraordinaria de Cancilleres de los Países de la Cuenca del Plata, realizada en Brasilia en 1969 implementaron un tratado cuyo antecedente inmediato fue una serie de convenios realizados en Buenos Aires, en 1967, y en Santa Cruz de la Sierra, en 1968.

La finalidad fue promover en el ámbito de la cuenca, la realización de estudios, programas y obras, así como la formulación de entendimientos operativos e instrumentos jurídicos competían a las áreas de: facilitación y asistencia en materia de navegación; utilización racional del recurso agua; preservación y el fomento de la vida animal y vegetal; perfeccionamiento de las interconexiones viales, ferroviarias, fluviales, aéreas, eléctricas y de telecomunicaciones; complemento regional mediante la promoción y radicación de industrias; complemento económica de áreas limítrofes; cooperación mutua en materia de educación, sanidad y lucha contra las enfermedades; promoción de otros proyectos de interés común y en especial aquellos que tengan relación con el inventario, evaluación y el aprovechamiento de los recursos naturales del área.

 

Acuerdo de Cartagena, (Pacto Andino)

Fue un acuerdo de participación subregional, que incluyo a Colombia, Bolivia, Chile, Ecuador y el Perú; fue inspirado en la Declaración de Bogotá y en la Declaración de los Presidentes de América; y estuvo fundado en el Tratado de Montevideo y en las Resoluciones 202 y 203 (CM-II/VI-E) del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC);

 

Acuerdo amazónico

Estuvo integrado por las Repúblicas de Bolivia, del Brasil, de Colombia, del Ecuador, de Guyana, de Perú de Surinam y de Venezuela.

Fueron animadas del común propósito de conjugar los esfuerzos que vinieron emprendiendo, tanto en sus respectivos territorios como entre si mismas, para promover el desarrollo de la Amazonia, que permitiera la distribución equitativa de los beneficios de dicho desarrollo entre las Partes Contratantes -para elevar el nivel de vida de sus pueblos- y a fin de lograr la plena incorporación de sus territorios amazónicos a las respectivas economías nacionales.

Consideraron que para lograr un desarrollo integral de los respectivos territorios de la Amazonia era necesario mantener el equilibrio entre el crecimiento económico y la preservación del medio ambiente.

Hubo pues, reconocimiento que el desarrollo socioeconómico y la preservación del medio ambiente son responsables inherentes a la autonomía de cada Estado, y que la cooperación entre las Partes Contratantes serviría para facilitar el cumplimiento de estas responsabilidades, continuando y ampliando los esfuerzas conjuntos que están realizando en materia de conservación ecológica de la Amazonia.

 

Comunidad del Caribe (CARICOM)

Comunidad del Caribe (en inglés, Caribbean Community), organización establecida para promover la unidad regional y coordinar la política económica y exterior en el Caribe. Fundada en 1973 por el Tratado de Chaguaramas (Venezuela), la CARICOM sustituyó a la Asociación Caribeña de Librecambio, que había sido creada en 1965. Los miembros de pleno derecho son: Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, República Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Las Islas Vírgenes británicas y las Islas Turks y Caicos son miembros asociados. Las Bahamas pertenecen a la Comunidad pero no al Mercado Común creado en su seno, mientras que Anguila, República Dominicana, México, Puerto Rico y Venezuela son países observadores. La sede de la CARICOM se encuentra en Georgetown, Guyana.
La Comunidad del Caribe desarrolla tres actividades principales: la cooperación económica a través del Mercado Común del Caribe, la coordinación de la política exterior y la colaboración en campos como la agricultura, la industria, el transporte y las telecomunicaciones, la salud, la enseñanza, la ciencia y la tecnología, la cultura, el deporte y la administración fiscal. La política queda determinada en las conferencias de los jefes de gobierno, en las que también se organizan las finanzas de la Comunidad.
El Mercado Común del Caribe organizado por la CARICOM se ocupa también del comercio, la industria, la planificación económica y los programas de desarrollo para los países miembros menos desarrollados. Su cuerpo directivo es el Consejo del Mercado Común. La Secretaría es el principal órgano administrativo, tanto de la Comunidad como del Mercado Común. Entre las prioridades existentes se hallan la aplicación de un sistema arancelario unificado y el establecimiento de un acuerdo de liquidación de pagos comerciales que sustituya al sistema de pagos multilateral que se hundió en 1983. Futuros objetivos son la creación de una unión monetaria y de un mercado interno único.

 

Sistema Económico Latinoamericano (SELA)

Los Estados de América Latina representados en la reunión Ministerial convocada para constituir el Sistema Económico Latinoamericano consideraron que era necesario establecer un sistema permanente de cooperación económica y social interregional, de consulta y coordinación de las posiciones de América Latina, tanto en los organismos internacionales como ante terceros países y agrupaciones de países

La dinámica reinante de las relaciones internacionales, en los campos económico y social hizo necesario que los esfuerzos e iniciativas realizadas hasta aquellas fechas para alcanzar la coordinación entre los países latinoamericanos, se transformara en un sistema permanente que por primera vez incluyó a todos los Estados de la región; asumió los acuerdos y principios que hasta ese entonces se habían adoptado conjuntamente por la totalidad de los países de América Latina y aseguró su ejecución mediante acciones concertadas

Fue imprescindible propiciar una mayor unidad de los países de la América Latina, a fin de garantizar acciones solidarias en el terreno de la cooperación económica y social interregional. En la Reunión de Panamá celebrada el 31 de julio al 2 de agosto de 1975 se llegó a un consenso para crear el Sistema Económico Latinoamericano.

 

Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC)

La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), funcionó como una organización en el ámbito latinoamericano. Fue creada en virtud del Tratado de Montevideo, firmado en 1960 y entró en vigor el 2 de junio de 1961. Los estados firmantes del mismo, y primeros integrantes de la ALALC, fueron Argentina, Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay. Posteriormente, pasarían a formar parte de la organización Colombia y Ecuador (1961), Venezuela (1966) y Bolivia (1967).
Su objetivo fundacional era crear una zona de libre comercio entre los países miembros para, sucesivamente, proceder a la desaparición de los aranceles y establecer un mercado común en Latinoamérica. Los principales organismos rectores de la ALALC eran la Conferencia, el Comité Ejecutivo Permanente y, desde 1966, el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores. La crisis económica de 1973 y el nacimiento de iniciativas similares, como el Grupo Andino (actual Comunidad Andina), determinaron la sustitución de la ALALC por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) en 1980.

 

ALADI (Asociación Latinoamericana de integración)

La Asociación Latinoamericana de Integración fue creada por el Tratado de Montevideo de 1980 sobre la base del patrimonio histórico de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC ).

Tal asociación fue impulsada por los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

El motivo principal fue la idea sobre la integración económica regional como uno de los principales medios para que los países de América Latina pudieran acelerar su proceso de desarrollo económico y social a fin de asegurar un mejor nivel de vida para sus pueblos.

Los países estaban convencidos en renovar el proceso de integración latinoamericano y a establecer objetivos y mecanismos compatibles con la realidad de la región.

Surgió también por la necesidad de contribuir a la obtención de un nuevo esquema de cooperación horizontal entre países en vías de desarrollo y sus áreas de integración. Tuvieron en cuenta la decisión adoptada por las Partes Contratantes del Acuerdo General de Aranceles y Comercio que permitió reducir o eliminar mutuamente las trabas a su comercio recíproco.

La conformación de un bloque subregional, en el marco de la ALADI reemplazante de ALALC , plantea lo que ha comenzado a denominarse un regionalismo abierto compatible con los principios de comercio libre que intenta establecer la Organización Mundial de Comercio (OMC). La vieja ALALC, si bien había logrado incrementar el comercio interregional entre los años 1960 y 1980, mostraba dificultades para su profundización a través de instrumentos netamente multilaterales. Es por ello que se buscaron la creación de instrumentos más flexibles.

La ALADI, cuya sede se encuentra en Montevideo, estableció como objetivo crear a largo plazo, en forma gradual y progresiva un Mercado Común Latinoamericano. A tal fin, a diferencia de su antecesora ALALC, posibilitó la existencia de Acuerdos de Alcance Parcial en "cuya celebración no participa la totalidad de los países miembros, y propenderán a crear las condiciones necesarias para profundizar el proceso de integración regional mediante su progresiva multilateralización".

Cabe señalar que las relaciones del MERCOSUR con los restantes países de ALADI han sido objeto de especial atención desde la firma del Tratado de Asunción. Para tener una idea de su significación es posible destacar que entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y los restantes países de ALADI existen firmados 19 Acuerdos de Alcance Parcial y 11 AAP de Complemento Económica. La existencia de una Unión Aduanera entre los países miembros del MERCOSUR planteó la necesidad de renegociar estos Acuerdos. Esta renegociación, que debían efectuarse de conformidad con la Resolución del Grupo Mercado Común 45/94 "entre el MERCOSUR como bloque y países individuales o grupos de países", se encuentra en la actualidad postergada y rigen en consecuencia los acuerdos prorrogados.

 

Tratado de Asunción; Mercado común del sur (MERCOSUR)

Los orígenes del MERCOSUR se remontan a un encuentro que tuvo lugar en 1986 entre los entonces presidentes de Brasil y de Argentina. El acuerdo comercial bilateral entre ambos países se transformó con el tiempo en la idea de crear una zona de libre comercio en Sudamérica, proyecto que cobró fuerza cuando Uruguay y Paraguay se sumaron a tal intento. Se puso en vigor la unión aduanera y la libre circulación de bienes entre los cuatro países firmantes: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.


El tratado de Asunción fue un acuerdo firmado en la ciudad paraguaya de Asunción el 26 de marzo de 1991, por medio del cual los representantes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay constituyeron la organización regional del espacio sudamericano denominada Mercado Común del Sur, más conocida como MERCOSUR.
El Tratado surgió por la necesaria ampliación de los mercados nacionales de los estados miembros. La integración, suponía la "condición fundamental para acelerar sus procesos de desarrollo económico con justicia social". Consideraba asimismo imprescindible la progresiva integración latinoamericana, la promoción del desarrollo científico y tecnológico modernizador de las distintas economías.

El acuerdo fijó la estructura orgánica inicial del MERCOSUR y reservó la adhesión de nuevos estados miembros tan sólo al resto de países pertenecientes a la ALADI.

El espacio que engloba el MERCOSUR constituye un mercado de más de 200 millones de personas. Esta cifra se aproxima a la población de América del Norte y no dista demasiado de los 300 millones de habitantes de la Unión Europea (UE). El producto interior bruto (PIB) del área integrante del MERCOSUR alcanza los 800.000 millones de dólares, aproximadamente el 60% del PIB regional.

El Mercado Común como objetivos fundamentales la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, eliminación de los derechos aduaneros y restricciones paraarancelarias; fijación de una tarifa externa común y adopción de una política comercial común con relación a terceros países o bloques regionales, y coordinación de las posiciones en foros comerciales de la región e internacionales; coordinación de políticas macroeconómicas y de comercio exterior, agrícolas, industriales, fiscales, monetarias, cambiarias y de capitales, de servicios, aduanera, de transportes y comunicaciones, y otras que se acuerden en el futuro, a fin de asegurar condiciones adecuadas de competencia entre los estados parte.

En materia de relaciones exteriores, el bloque de países del sur ha firmado acuerdos interesantes con los países miembros de la ALADI, con el MCCA, con Chile y Bolivia, y el más ambicioso, con la Unión Europea. Además se planea entablar relaciones con países australianos.

Para el 31 de diciembre de 1994 se tenía ya un arancel 0 para el 85 por ciento de los productos de la región. El Consejo Mercado Común aprobó también un Arancel Externo Común (A.E.C.) pudiendo avanzarse en lo que se consideraba uno de los puntos críticos del proceso integracionista. De esta manera para tal fecha se conformó entre los cuatro países una unión aduanera imperfecta que permite el libre acceso de casi la totalidad de los productos con un arancel externo común que abarca también casi la totalidad de la producción. No obstante ello, no existe libre circulación de factores y personas; tampoco se ha avanzado demasiado en la armonización de políticas macroeconómicas o en dotar de competencia suficiente a los órganos institucionales del MERCOSUR.

 

Grupo de los Tres (G-3)


El Grupo de los Tres es un bloque económico regional compuesto por Colombia, México y Venezuela, cuyo objetivo es la creación de una zona de libre comercio entre los estados miembros. En enero de 1991 se acordó el inicio de consultas previas para lograr un acuerdo sobre comercio e inversión en el área. La liberalización comercial y la reducción de aranceles sobre el comercio mutuo se haría progresivamente, en un plazo máximo de tres años, aprovechando la favorable coyuntura económica. No obstante, las crisis financieras sufridas con posterioridad por los tres países firmantes, muy especialmente el desplome de la cotización del peso mexicano en 1995 (el "efecto tequila") tras la firma del Tratado de Libre Comercio Norteamericano (TLC) entre México, Estados Unidos y Canadá, han defraudado las expectativas puestas en el Grupo.

La desgravación arancelaria se efectuará en tres etapas:

Desgravación inmediata (1o de enero de 1995); desgravación a corto plazo (5 años);

desgravación a largo plazo (10 años)

Existe una excepción en el sector automotriz; al inicio del tercer año de vigencia del Tratado se eliminarán los aranceles en un plazo de diez años; quedando libre de arancel este sector para el año 2007.


 

Asociación de Estados del Caribe (AEC)

El 24 de Julio de 1994, los Jefes de Estado y/o representantes de 24 países de la Gran Cuenca del Caribe firmaron el Convenio Constitutivo de la Asociación de Estados del Caribe (AEC). Nació así, luego de un intenso proceso negociador el organismo latinoamericano de consulta, concertación y cooperación de mayor cantidad de países y con una heterogénea composición económica, política y social.

La AEC agrupa, en calidad de miembros plenos, a los doce Estados del CARICOM, cinco de Centroamérica, los participantes en el Grupo de los Tres y cuatro Estados independientes no incorporados a los esquemas integracionistas previamente conformados de estas áreas geográficas.

Según algunos estimados, la formación de la AEC posibilitaría crear un área económica que produce anualmente alrededor de 474 mil millones de dólares, sostiene un intercambio comercial superior a los 140 mil millones de dólares y contaría con un potencial mercado interno cercano a los 200 millones de consumidores

A partir de la década pasada, se ha producido un importante entramado de acuerdos institucionales entre los países que componen el Grupo de los Tres, el Mercado Común Centroamericano y el CARICOM. La interrelación de estos tres grupos de países se ha visto formalizada por acuerdos de libre comercio que producirán un proceso de desgravación arancelaria y de acceso a los mercados recíprocos que podría permitir una rápida generalización del comercio en la Cuenca del Caribe.

El carácter multidimensional del proyecto es evidentemente otra importante ventaja. El Acta Constitutiva incorpora no sólo la dimensión económica. También abarca los problemas del medio ambiente y la protección de los recursos naturales del Mar Caribe como "Patrimonio Regional Compartido", presta especial atención al intercambio tecnológico, la Educación, el deporte, el desarrollo socio-cultural, lingüístico y los sistemas de difusión e información sobre los acontecimientos y las realidades políticas, económicas, sociales y culturales de la región en toda su complejidad.

Aunque no aparece con la misma fuerza que en otros foros, uno de los mayores beneficios potenciales de la AEC lo constituiría la posibilidad de llevar a cabo una labor de concertación de posiciones entre los gobiernos de la subregión. Ello puede resolver el divorcio histórico de ambas zonas geográficas y potencializar así la capacidad negociadora de los países en la zona. Estos representan aproximadamente el 78% del potencial de voto en cualquier foro hemisférico.

También menciona entre sus propósitos "fortalecer, utilizar y desarrollar las capacidades colectivas del Caribe para lograr un desarrollo sostenido en lo cultural, económico, social, científico y tecnológico; desarrollar el potencial del Mar Caribe por medio de la interacción entre los Estados miembros y con terceros. A esos fines, los gobernantes se han propuesto "promover en forma gradual y progresiva, la integración económica, incluidas la liberalización comercial, de inversiones, del transporte y de otras áreas relacionadas"; la discusión de asuntos de interés común y la formulación de instrumentos de políticas y programas para la cooperación en diversas áreas.

En primer lugar los países de la AEC muestran un alto grado de heterogeneidad económica. Esto se manifiesta en las significativas asimetrías que se aprecian en el grado de desarrollo industrial, estructuras económicas, dimensiones, fuentes fundamentales de ingreso, etc. Son evidentes las diferencias entre las economías de los países miembros del Grupo de los Tres, y las de las pequeñas islas del Caribe y las de estas con Centroamérica.

En segundo lugar, los miembros de la AEC no presentan un nivel de intercambio que demuestre una interdependencia significativa. En 1991 estos absorbían solo el 7% de sus exportaciones totales y se autoabastecían en un 5,5%, El comercio entre los grupos de países es sumamente débil y además básicamente unidireccional. Aunque las cifras indican que la dinámica del comercio intraregional ha crecido más que la participación de la región en el comercio mundial, la evolución hacia Uniones Aduaneras de los grupo subregionales pudiera propiciar un incremento del comercio intragrupo subregional pero no necesariamente tendría que producir un incremento del comercio intracontinental.

La inversión extranjera directa intraregional -que es uno de los instrumentos de consolidación de cualquier proceso integracionista-, aunque creciente, aún es irrelevante Esto impone serias limitaciones al incremento sostenido de las relaciones intraregionales.

En tercer lugar es obligado destacar que la semejanza de las políticas económicas es uno de los rasgos más significativos de las naciones integrantes de la AEC.

Lo anterior nos lleva a pensar que los mayores retos para la consolidación de la AEC provienen de los vínculos de sus miembros con Estados Unidos. Su dependencia del mercado norteamericano convierten a este país en un actor insoslayable del esquema integracionista. En cualquier caso los derroteros de su política impactarán en una medida u otra el avance de sus gestiones.

 

Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)

Desde junio de 1990, el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush lanzó la propuesta de la "Empresa de las Américas", consistente en crear un área de libre comercio en todo el continente. El proceso de preparación del ALCA comenzó en el mes de diciembre de 1994 en la Primera Cumbre de las Américas, cuando los líderes democráticamente electos de 34 países del Hemisferio Occidental, reunidos en Miami, resolvieron "empezar a construir el ALCA inmediatamente, en donde las barreras al comercio y a la inversión serían gradualmente eliminadas".

Los países que participan en las negociaciones del ALCA son todos los estados miembros activos de la OEA, es decir, Antigua y Barbuda, Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Dominica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos de América, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela.

El ALCA fue una de las veintitrés iniciativas de la Cumbre. Las iniciativas tienen como meta expandir prosperidad a través de la integración económica y el libre comercio; erradicar la pobreza y la discriminación en el Hemisferio; y asegurar el desarrollo sostenible mediante la protección del medio ambiente.

Resulta obvio que la formación de tal mercado será un largo y complejo proceso para el cual no todos los países implicados tienen el mismo nivel de preparación, ni siquiera las mismas motivaciones, ni los mismos intereses.

El criterio que rige este tratado es ``la promoción de la prosperidad mediante la integración económica y el Libre Comercio'' en tanto sus principios generales apuntan -según los que lo proponen- al consenso, la transparencia, acuerdos únicos, coexistencia en acuerdos bilaterales y subregionales, medidas transparentes y simples para economías pequeñas, leyes, reglamentos y procedimientos administrativos conformes con las obligaciones del ALCA.

La atención a las economías más pequeñas, la negociación individual o como miembros de un grupo de integración subregional, la consistencia con la Organización Mundial del Comercio, OMC, forman parte del legajo de cualidades que se pueden observar en el escaparate del tratado.

Otros ejes que se le incorporan a este cuerpo de iniciativas es la de asegurar el acceso y mejor calidad de la educación, promover y fortalecer la democracia y el respeto de los derechos humanos profundizar en la integración económica, el libre comercio, erradicar la pobreza y la discriminación...

En los años que vienen desde 1985 han habido grandes cambios en los países del continente, debido, fundamentalmente, a los importantes modificaciones que se dieron a nivel mundial y a la influencia de la ideología liberal imperante. Acompañando estos cambios, los acuerdos de integración bilaterales y subregionales han sido utilizados como complemento de esas reformas económicas internas.

A diferencia de los acuerdos de integración que los países negociaron en los años sesenta, que se orientaban a consolidar la sustitución de importaciones, la creación de economías de escala en un mercado ampliado, a la vez que proteger los acuerdos comerciales bilaterales basados en la cláusula de la nación más favorecida de su extensión indiscriminada al resto de los miembros del GATT; los acuerdos celebrados a partir de los noventa se han orientado principalmente a la liberalización del comercio.

La dificultad mayor estriba en las diferencias de tamaño y productividad de las economías de la región. Prácticamente en el continente se reproducen todos los estadios del desarrollo económico: el hemisferio norte muy avanzado y con cierto grado de integración (EUA, Canadá en el NAFTA, con el agregado de México, que está lejos de tener un desarrollo satisfactorio); la región centroamericana subdesarrollada y atomizada; en el Cono Sur, un bloque de países de desarrollo pobre que conforma el MERCOSUR.

Para esta amplia gama de países las prioridades son divergentes. EUA quiere exportar a todo el continente, en especial por medio de inversiones y de los sectores de servicios, y asegurar por esa vía su supremacía en la región, adelantándose a las iniciativas europeas. Por eso hace hincapié en el inicio de las negociaciones en bajar ya los aranceles y discutir temas como patentes e inversiones.

El ALCA se establecerá en el año 2005, con el fin de eliminar progresivamente las barreras al comercio e inversión en la región. Las características finales del ALCA se determinarán mediante negociaciones de los representantes oficiales de los gobiernos de los 34 países participantes. Los temas comerciales en discusión son: Acceso a Mercados; Inversión; Servicios; Compras del Sector Público; Solución de Controversias; Agricultura; Propiedad Intelectual; Subsidios, Antidumping y Derechos Compensatorios; y Política de Competencia. Los principios rectores de las negociaciones son: los tratados serán congruentes con la normativa de la Organización Mundial del Comercio, todos los países participarán en todas las partes de los acuerdos (en otras palabras, los países no tienen la opción de participar sólo en algunas provisiones de los acuerdos)

En un taller-seminario sobre el ALCA, que se desarrolló a finales de mes de marzo de 1999 por varios foros y redes de México y Centroamérica en esta ciudad, se manifestó que el ALCA es la expansión del Tratado de Libre Comercio, más grande del mundo, cuyo alcance influirá en todos los aspectos de la vida de los ciudadanos de las Américas.

Sin embargo, las declaraciones del consejero de George Bush son ilustrativas. Según él: "aunque alguien quiera postergar las negociaciones, nosotros no vamos a detenernos...", "y si alguien no quiere negociar, se quedará atrás." "Bush quiere llegar a la Cumbre de las Américas, con "fast track", (negociando acuerdos sin el escrutinio del Congreso). Su administración "prometió avanzar de manera agresiva en la promoción de acuerdos de libre comercio en la región, enfrentando las resistencias domésticas y las que despierta en algunos países..." el ALCA. El nuevo proyecto Bush de libre comercio continental, no tiene un camino despejado ni fácil. La Comunidad Andina tampoco está de acuerdo "en adelantar las negociaciones del ALCA;" y tanto esos países como los de Centroamérica y la Asociación del Caribe reclaman también "un trato especial diferente para las economías de menos desarrollo.

De todo lo anterior queda claro que si bien se está avanzando tanto en la integración subregional como en el proyecto hemisférico del ALCA, mientras éste trata de crear un enorme libre mercado que fortalecería la posición de Estados Unidos frente a nuestros países y sus principales competidores, la integración latinoamericana significa no sólo sumar ciertos elementos sino rearticularlos y fortalecerlos, a partir de una identidad y concepción comunes de alcance social, económico, político y cultural.

De acuerdo con este criterio, en América Latina no se ha dado un proceso de spill over (desbordamiento), -como se dio en la Unión Europea-, que implica un crecimiento o expansión acumulativa en cuanto al nivel de la integración y al alcance de la misma, sino un proceso de spill around (desparramo); esto es, se han generado procesos paralelos en los distintos ejes que abarca las problemáticas de la región, sin conexión entre sí y en la mayoría de los casos, ni siquiera han servido para resolver los propios problemas.