Pronafice

Hechos, contexto y fracasos

 

Porqué fracasó un programa destinado a desarrollar medianamente el sector industrial de nuestro país? La respuesta no es unilateral y sencilla. Podría argumentarse que fue utópico, que sólo tomó en cuenta factores internos, o que no tuvo como base la transformación radical del sistema educativo; todos ellos son ciertos hasta determinado punto.

El objetivo del programa fue articular las diferentes ramas industriales y hacer al renglón competitivo internacionalmente. El país tuvo como única política de industrialización la sustición de importaciones, que sirvió al principio pero fue usada en extremo. La sobreprotección acostumbrada volvió inmaduros a los empresarios y no los preparo para ser eficientes, además, la protección al comercio exterior impidió que fuera transferida de manera directa tecnología importada. Esta política otorgó prioridades a los bienes de consumo y descuidó a los intermedios y de capital, y tal vez la peor de sus fallas, no preponderó las exportaciones -por temor al desabasto- y como consecuencia no hubo crecimiento sostenido.

Es necesario aclarar que desde 82 el ámbito internacional no ha sido favorable, pero las grandes crisis han sido originadas desde el interior y fueron determinantes para evitar reformas estructurales. El programa pretendió acabar con todas estas desgracias, pero se centró en puntos débiles y nunca fueron atendidos.

El primero radica en el mercado interno. Al fortalecerlo, el gobierno aseguraba dependencia económica y aunque fomentaría las exportaciones, estarían sustentadas en un mercado desarrollado al interior; para lograrlo era necesario crear empleo. Para el sector privado era difícil dada las resaca de la crisis, en el gobierno no podía recaer la responsabilidad, por el excesivo endeudamiento y las políticas del Fondo Monetario Internacional. Además los empresarios estaban interesados en conquistar mercados externos, a costa incluso, de descuidar el propio.

Los problemas estructurales señalados consistían en mala inserción industrial al mercado exterior, cuando ni siquiera lo estaban al interior; mal desarrollo tecnológico, producción de bienes de escasa calidad, y poca coordinación entre productores. Las acciones para contrarrestar lo anterior serían mantener el tipo de cambio realista, permisos temporales de importación, énfasis en productos clave, protección al comercio, desarrollo industrial paraestatal, coordinación entre estados y municipios entre muchos otros.

El beneficio de tener el tipo de cambio sobrevaluado es el abaratamiento de importaciones y en ello va inmerso importar tecnología, los sobresaltos de las crisis sexenales y las devaluaciones podrían impedir este proceso, resaltando la constante innovación y vanguardia de los países desarrollados. El tipo de cambio realista, como se dice, permitiría enviar señales correctas y reflejar correctamente los precios internacionales; lamentablemente las políticas cambiarias han sido sobrevaluatorias, exageradas en el sexenio de Salinas, el único beneficio es un auge temporal en las exportaciones.

La importación no fue tan selectiva. En años recientes se ha concentrado en bienes intermedios y los bienes de capital han sido reducidos. Se aprovecharon las facilidades fiscales y comerciales para favorecer importaciones temporales; de esta manera, no fueron otorgados estímulos adecuados a importaciones encaminadas a estimular y sustentar el crecimiento de la industrial real, no armadora como terminó siéndolo.

El proteccionismo prudente del que se habló acabaría en los 90 con la firma del tratado de libre comercio. Se dieron 10 años para que la industria mexicana fuera competitiva y no lo fue. El régimen liberal para importaciones estratégicas no cuajó y la planta productiva no pudo desarrollarse por falta de tecnología. Llegaron entonces factorías a establecerse, pero sin transferirla.

En años anteriores, el gobierno había sido participe activo de la industrialización al establecer industrias estratégicas e indirectamente al crear obras de infraestructura, y empleo productivo. Los altos niveles de endeudamiento y las políticas impuestas por los organismos internacionales impedían que el gobierno gastara en desmedida. Por si fuera poco, las malas administraciones hicieron estériles las empresas estatales y terminaron por dejarlas.

El poco desarrollo industrial ha sido tradicionalmente concentrado en el centro del país. Se habló de facilidades fiscales para sacarlo de aquí. La cercanía con Estados Unidos y la saturación obligó a las industrias a irse al norte. No se alcanzaron los objetivos por que el sur sigue careciendo de centros de desarrollo industrial. Pudo haber sido aprovechada su similitud y cercanía con Centroamérica para impulsar el desarrollo de la región. El plan Puebla Panamá parece llevar esa intención.

El punto central del desarrollo industrial consiste en armar cadenas productivas. La palabra "articulación" es más acertada y se menciona hasta al cansancio. La herramienta para lograrlo se centró en hacer subcontratos con empresas pequeñas. Esto quiere decir que el gobierno coordinó a ciertas empresas con el fin de hacerlas más productivas, lamentablemente no se extendió a empresas de mayor tamaño. El gobierno hubiera podido fomentar corredores industriales por rama en determinadas zonas del país, así se tendrían eslabones fuertes y ya encaminados a ciertos canales de distribución, para exportar por ejemplo. Se habla pues de articulación, pero se habla muy poco de como lograrla.

El hecho es que el país no desarrollo el sector manufacturero en las ramas que pretendía. La mayor parte de ellas siguen siendo altamente dependientes de insumos extranjeros y por ello vulnerables. Sería muy fácil decir que el orden internacional ha impuesto la supremacía de empresas transnacionales y nos ha condenado a importar tecnología atrasada y a maquilar. Las necesidades principales de la industria son financiamiento y tecnología. El financiamiento a largo plazo es difícil de conseguir por las políticas monetarias y fiscales utilizadas, el exterior no es la mejor opción. La tecnología es producto de reformas educativas radicales a largo plazo.

5.2 Tecnología

Para desarrollarla sería "fundamental la labor del Estado, a través de sus centros de investigación". La situación del país hizo que el gobierno se preocupara por aspectos de más prioridad, el verdadero cambio tendría que venir desde abajo, desde los programas de estudios más básicos. En todo caso, los centros de investigación del gobierno se reducen a dos ramas y no a las suficientes para hacer crecer la industria.

El gobierno también argumentaba que "la infraestructura y la formación en recursos humanos eran adecuadas". Si todo ello es cierto, uno se podría preguntar por que no existe tecnología en el país. El desmedido gasto gubernamental dotó de importantes obras de infraestructura pero no de desarrollo científico; el capital humano no estaba tampoco preparado para tal afirmación, los grupos técnicos del país nunca fueron formados adecuadamente.

"Las herramientas son instrumentos financieros, fiscales y de infraestructura, además de promover transferencia tecnológica por inversión extranjera".

El gasto en tecnología es fuerte y la inversión no se recupera de inmediato. La complejidad misma de los procesos hace cada vez más alta esta inversión. Los instrumentos financieros y fiscales adquieren en este punto importancia, pero no tanto como la conjunción entre industria y universidades públicas. Existen centros tecnológicos desarrollados por universidades donde las industrias van directamente a conseguir lo que necesiten o pueden mandarlo a hacer. En nuestro país no hay coordinación entre los centros de estudio y el sector privado, y si no sucede, no son suficientes las fuentes de financiamiento y los estímulos fiscales. Es donde toda la política se resquebraja. Al no tener estas características se fundan las esperanzas en el exterior. La inversión foránea directa es vista como la solución. Raramente transfiere tecnología, y si lo hace es obsoleta, de esta manera se crea una cadena de subordinación.

Las áreas prioritarias eran la biotecnología, electrónica aplicada, computación, energía, tecnología marina.... la verdad no sé ni por donde empezar. Habría que preguntarse primero si sabían lo que significan esas técnicas palabras. El ejemplo de las áreas computacionales aclarara como se usa la tecnología en este país. Si se destina X cantidad de dinero para adquirir software, se compran licencias de Windows en lugar de destinar esos recursos para investigar y desarrollar programas alternativos. La compra de tecnología crea dependencia y vulnerabilidad.