LEGALISMO
RELIGIOSO
Cristianos
Unidos
Por: Adda Vélez
“A unos que
confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también
esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el
otro publicano. El fariseo, puesto en pie oraba consigo mismo de esta manera:
Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos,
adúlteros, ni aún como éste publicano; Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos
de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aún alzar
los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Dios, sé propicio a mí,
pecador. Os digo que este descendió a su casa justificado antes que el otro;
porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será
exaltado.” Lucas 18:9-14
Los fariseos
eran legalistas religiosos que habían logrado desarrollar un método de
interpretación de los libros de la ley, la cual requería prácticas minuciosas y
detallistas para llegar a la santidad. Los fariseos confiaban en su
conocimiento meramente intelectual, en su interpretación tradicional de las
leyes de Dios y se consideraban a sí mismos justos, exaltándose por creerse más
buenos, o más santos o más religiosos o más sabios que los demás. Jesús les
llamó hipócritas porque “aparentaban” ser justos, pero su corazón estaba lleno
de maldad. Los legalistas creen que poseen la verdad, y atacan a todo aquel que
disienta de sus interpretaciones, o defienden su verdad a capa y espada.
Nosotros sabemos que la Palabra de Dios no necesita que nadie la defienda, la
Palabra de Dios se defiende sola. La Biblia es un libro que esta vivo y que
habla a cada cual según sus necesidades personales, y habla además a grupos de
personas, gentiles, cristianos, y judíos en lo general. La Biblia va mucho más
allá de interpretaciones religiosas. No se puede encajonar, porque la verdad no
se puede encerrar. La Palabra de Dios va hasta donde Dios quiere y hace lo que
Dios quiere que haga, sin tomar en cuenta nuestra volición.
“Cuando vio
esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta,
conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora... Y a
ella [Jesús] le dijo, tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la
mesa [fariseos], comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que también perdona
pecados? ” Lucas 7:39 y 49
Los fariseos se caracterizan por criticar y
después juzgar todo lo que los rodea, creyendo que son mejores que los demás.
Ven la paja en el ojo ajeno, pero no ven la viga en el propio. Murmuran entre
sí e inyectan dudas a los que los rodean respecto a
determinada persona, por lo general alguien que no es fariseo como ellos.
Pueden perjudicar grandemente a una persona creyendo firmemente que están
sirviendo a Dios, creen que los motiva la justicia, cuando en realidad Satanás
está detrás de cada una de sus murmuraciones, contiendas y dudas. Los fariseos
son como aves de mal agüero, su presencia presagia peligro.
“Pero algunos
de ellos decían: Por Belcebú, príncipe de los demonios, echa fuera los
demonios. Otros para tentarle, le pedían señal del cielo.” Lucas 11:15-16
Aparte de creer
que saben todo, que son justos, sabios y santos, los fariseos no son capaces de
reconocer cuándo Dios está actuando con poder en la vida de alguien, sino que,
sin empacho alguno, emiten su juicio: Está endemoniado. También y por la misma naturaleza
corrupta de sus corazones son personas que pueden ser usadas por el diablo para
tratar de tentar a los hijos de Dios. El legalista trabaja sutilmente, sabe
usar las palabras con los acentos adecuados para provocar las reacciones
deseadas, y actúa creyendo sinceramente que lo que hace lo hace para servir a
Dios. También autojustifican diciendo que son buenos
porque nunca han matado a nadie, porque van a la iglesia, ayunan, oran, pero no
se dan cuenta que sus lenguas se mueven con la velocidad de la serpiente, para
fulminar a otros. Los fariseos levantan el dedo acusador para desviar la
atención de los demás, para que nadie se de cuenta de sus propios pecados, de
la triste condición de su pobre corazón entenebrecido.
“Ahora bien,
vosotros los fariseos, limpian lo de fuera del vaso y del plato, pero por
dentro están llenos de rapacidad y de maldad. Necios, el que hizo lo de afuera,
no hizo también lo de adentro? Lucas 1139
En este pasaje
de la escritura, los fariseos se alarmaron porque Jesús no se lavó las manos
antes de comer. ¡Hasta en eso se fijaban! Los legalistas buscan los más mínimos
defectos en los siervos de Dios, los juzgan, levantan contienda y división en
contra de ellos, hasta despedazarlos. Lo hicieron con Jesús, al cual asesinaron
por no soportar que fuera diferente, que predicara la LIBERTAD de alabar a Dios
por sus maravillas, porque predicó a los pecadores y se sentaba a comer y beber
con ellos. ¡Los fariseos no pueden sentarse a comer y beber con pecadores,
porque los juzgarán por sus pecados!
“Más ¡ay de
ustedes, fariseos! Que diezmas la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasan
por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer sin dejar
de hacer aquello.” Lucas 11:42
Los legalistas
cuidan mucho las apariencias, pero se olvidan fácilmente del amor y la justicia
de Dios. Si Dios fuera legalista, desde cuando todos nosotros estuviéramos
muertos. Pues la palabra de Dios dice que POR CUANTO TODOS pecaron están
destituidos de la gracia de Dios. Y que aquél que se dice libre de pecado,
aparte de estar mintiendo, hace a Dios mentiroso. Ese es el primer paso para NO
SER legalista. Tener compasión por los pecadores, y reconocer que nosotros
estamos o estuvimos ahí, y por LA GRACIA DE DIOS, y no por nuestras obras,
fuimos salvos. Y si Dios lo hizo conmigo, y contigo, lo puede hacer con todos
los pecadores que se arrepientan. Por lo tanto, tenemos que amarlos como Cristo
amó a su iglesia, y dio su vida por ella.Nosotros
debemos predicar arrepentimiento en amor, y la justicia debemos dejársela a
Dios.
¡Ay de
ustedes, fariseos! Que aman las primeras sillas en las sinagogas, y las
salutaciones en las plazas! ¡Ay de ustedes, escribas y
fariseos, hipócritas! Que son como sepulcros que no se ven, y los hombres que
andan encima no lo saben. Lucas 11: 43-44
Desgraciadamente,
los fariseos están activos y vivos en la iglesia de hoy, como lo estuvieron
hace mas de dos mil años cuando crucificaron a mi Señor. Se esconden, espían, levantan sus oídos para
oír pláticas ajenas, y luego esparcen rumores falsos. Dejan que los incautos
confíen en ellos y en cuanto éstos se equivocan, abren sus fauces para
acusarles y luego devorarles. Confrontar a un legalista es participar de
legalismo. Lo primero que dirán es, perdóname, no lo volveré a hacer, pero
inmediatamente después toman ofensa, y actúan en consecuencia, preparan planes
de destrucción, y los ejecutan. Solo la gracia y el Poder y la protección
sobrenatural de Dios pueden librarnos de sus maquinaciones. Pero sabemos que lo
hicieron con mi Señor, y lo siguen haciendo con los siervos y siervas de mi
Señor, hoy en día. ¡Que el Señor les reprenda!
¡Ay de
ustedes también, intérpretes de la ley!
Porque cargas a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero
ustedes ni aún con un dedo las tocas! Lucas 11:46
¡Ay de
ustedes, intérpretes de la ley! Porque habéis quitado la llave de la ciencia;
vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se los impedisteis! Diciéndoles él estas cosas, los escribas y los fariseos
comenzaron a estrecharle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas
cosas; acechándole y procurando cazar alguna palabra de su boca para
acusarle. Lucas 11:52-53
¿Te es
Familiar? A mí si. Los fariseos legalistas te critican como haces tu servicio
al Señor, pero no son capaces de comprometerse ellos mismos en ningún servicio
al Señor. Envidian el ministerio que tienes, pero no le piden a Dios que los
use en Su servicio. Imponen cargas que uno apenas puede llevar mientras ellos
de lejos miran sin intentar ayudar. Si
alguno se atreve a crecer en el Señor, de inmediato lo bajan. Ponen trampas y
esperan con la paciencia de cazadores a que los incautos o simples caigan en
ella, para luego acusarles a gran voz.
Los fariseos odiaban a Jesús porque Él era libre, y hablaba con libertad
y denuedo la VERDAD. Porque no se sometía a la religión ni vino a imponer una
religión nueva, SINO QUE VINO A MOSTRARNOS EL CAMINO AL CIELO por Gracia, no
por obras, por eso lo mataron. ¡Demonio tiene, dijeron!
“Guardaos de
la levadura de los fariseos que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto,
que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo
lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al
oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.” Lucas 12:1ª-3
Ponerse al tu
por tu con una persona que vive bajo el yugo del legalismo, además de ser
peligroso, es desgastante y fútil. Nosotros no somos
el espíritu Santo para convencer a nadie de sus pecados. Pero sí podemos pedir
al Espíritu Santo en nosotros que les convenza. Debemos orar cada día
pidiéndole a Dios que toda obra oculta dentro de la iglesia se manifieste, y
que todo lo que se hable en tinieblas se proclame en las azoteas. El cuerpo de
Cristo no puede cargar con el peso de los fariseos a cuestas, los fariseos
tienen que ser expuestos y removidos, por el propio peso de sus hipocresías,
por la justicia de Dios, y porque Él lo prometió. Si tu has sido víctima de
estas aves rapaces dentro de tu iglesia, lo primero que debes hacer es PERDONARLOS
porque no saben lo que hacen, nunca lo han sabido, y si Jesús perdonó a los
fariseos de su tiempo que a gritos proclamaban ¡Crucificadle! Nosotros tenemos
que perdonarles para que LA SALVACIÓN verdadera llegue a ellos. Tenemos que
liberarlos de la ofensa y entregarlos en las manos de Dios. Nosotros sabemos,
porque la Biblia dice que ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!
Por lo tanto, y por amor a Cristo, ora pidiéndole a Dios que esos fariseos
puedan ver el amor de Cristo en ti, y se arrepientan y se conviertan a Él. Si
tu has participado de legalismo en contra de mis hermanos en Cristo, y tienes
el espíritu de fariseo en ti, arrepiéntete de tu pecado pues el Señor
Jesucristo viene pronto, y separará la cizaña del trigo, ponte a cuentas con
todos aquellos que hayas ofendido, y pídeles perdón por haber hablado contra
ellos. Dios te perdonará y cambiará tu vida, si tu reconoces que había orgullo,
legalismo e hipocresía en ti. Y Satanás no se enseñoreará de ti, no más. Te lo
digo en el nombre de Jesús, mi Señor y Salvador. Así sea, amén
¡Cristo Jesús
Viene!
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