LIDERAZGO RESPONSABLE
Por:
Gustavo Mata Flores
Uno de los
problemas más frecuentes en todo tipo de organización humana incluyendo a la
iglesia lo representa el ejercicio del liderazgo, cuyo desempeño irresponsable
provoca serios problemas entre las personas que son lideradas. Debemos entender
en primera instancia que liderazgo es el
arte de influir sobre la gente con entusiasmo en pro de un objetivo.
En el mundo
existen cientos de líderes, cada país tiene un líder máximo representado por su
Presidente. A lo largo de la historia reconocemos diferentes lideres, algunos
de ellos muy controversiales, por ejemplo Adolfo Hitler
que pretendía exterminar todas las razas para dejar solo la aria, y quien había
convencido a la mayor parte del pueblo alemán al grado de llevarlos a masacrar
a millones de judíos, convencidos de la “bondad” del objetivo de su líder.
Básicamente
existen dos tipos de liderazgos; el liderazgo que se obtiene por posición, y el liderazgo natural. El primero se refiere a la
autoridad que confiere algún puesto, por ejemplo el jefe de alguna empresa, el
Gobernador de un estado, el Pastor de una iglesia, el director de una orquesta,
etc.. El segundo es que se tiene de forma natural, no
existe de parte de quien lo posee ejercicio alguno para su desempeño, quienes
poseen liderazgo natural son personas a quienes otras les buscan para obtener
de ellos algún tipo de direccionamiento. Lo ideal es que la persona que ejerce
liderazgo posea los dos tipos.
Tradicionalmente
el líder ocupa la máxima posición representando al jefe, a quien toma
decisiones, al ser pensante, al que resuelve, ordena, instruye y a quien están
subordinados aquellos que son liderados. Hoy es posible ver este ejemplo en
nuestras sociedades.
El liderazgo
responsable es aquel que se ejerce para beneficio de los demás, y donde el
líder motiva y anima a las personas basado en su propio ejemplo. El mejor modelo
de liderato lo ejerció Jesucristo, quien dijo “Sabéis que los gobernantes de las naciones se
enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.
26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre
vosotros será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero
entre vosotros será vuestro siervo; 28como el Hijo del Hombre no
vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por
muchos.” (Mateo
20:25-28).
El liderazgo que ejerció Jesús lo demostró con el
ejemplo “5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a
enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido……12Así que, después
que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo:
¿Sabéis lo que os he hecho? 13Vosotros me llamáis Maestro, y Señor;
y decís bien, porque lo soy. 14Pues
si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis
lavaros los pies los unos a los otros. 15Porque ejemplo os he dado,
para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16De cierto,
de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor
que el que le envió.” (Juan 13:5,12-14).
La
autoridad que viene implícita al liderazgo debe ganarse a través del ejemplo,
tal y como sucedió con Jesús, quien adicionalmente jamás buscó el bien propio
sino el de los demás.
El
liderazgo responsable se caracteriza por el servicio, la dirección, el apoyo, la comprensión, la amistad y el amor,
hacia los demás, bajo principios éticos, morales y espirituales en los que
se persiga el bien común sin afectar a terceros, es decir que el fin no
justifica los medios. Robin Hood
robaba a los ricos para dar a los pobres, este tipo de liderazgo es incorrecto,
aunque aparente un noble fin, aliviar la pobreza.
Un buen
líder debe conocer la diferencia entre lo correcto y lo que no lo es, debe ser
muy sensible a las necesidades de los demás, aceptar la crítica y buscar la
mejoría constante en su ejercicio del liderazgo, Además debe ser capaz de
reconocer las habilidades y limitaciones de otros animándoles a combinarlas con
sus talentos a efecto sean útiles para una tarea determinada.
Los Retos y Los Obstáculos
La
rivalidad y la competitividad estarán siempre presentes en todo tipo de
organización de tal forma que el líder encontrará siempre cuatro tipos de
personas para liderar:
Los Ganadores, que son aquellos que
pretenden siempre imponer su voluntad a toda costa y llegan incluso a ser
ofensivos. Generalmente solo aceptan seguir al líder si éste guía a los demás
hacia un objetivo que le plazca al “ganador”.
Los Resignados, son aquellos que pese a
estar en desacuerdo, aceptan el liderazgo y actúan en consecuencia. Este tipo
de personas asume actitudes negativas, generalmente permanece callado, y en
cuanto le es posible arremete en contra del líder, lo desacredita y con otros
comparte sus diferencias hacia el líder y su trabajo.
Los Negativos, son aquellos que tienden a
negarlo todo, sistemáticamente están en contra de cualquier innovación,
manifiestan abiertamente su desacuerdo con el líder y sus objetivos, es
fatalista, centraliza su atención en el lado negativo de las cosas y prefiere
seguir tal y como esta.
Los Conciliadores, este tipo de persona, es positiva y generalmente se suma al trabajo del líder,
busca siempre conciliar los intereses propios con los de la organización con
miras a la solución de conflictos y aportación de ideas.
Todo aquel
que ejerza liderazgo, debe saber que al igual que Moisés es muy probable que
dentro de sus colaboradores más cercanos encuentre envidias y rivalidad por lo
que debe estar preparado y asumir siempre una postura de madurez, comprensión y
firme en sus convicciones. “1María
y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado;
porque él había tomado mujer cusita. 2Y dijeron: ¿Solamente por
Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.
3Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había
sobre la tierra.” (Números 12:1-3).
Los errores más comunes del líder.
Muchos
líderes cometen errores tan graves o muy continuos que llegan incluso a perder
su liderazgo estos son:
a)
No escuchar
a la gente asumiendo actitud impositiva: Es un error no aceptar sugerencias de
los demás, imponiendo las ideas propias por encima de la del resto del grupo.
b)
Darle más
importancia a los papeles y trámites y no a las personas: Aunque la
tramitología es importante, lo es mucho más cada persona que forma parte del
grupo, muchas veces el líder no se da tiempo para escuchar y hablar con la
gente debido a que esta inmerso en un mundo de papeles y trámites.
c)
No ponerse
en el lugar de los demás: Difícilmente se puede entender y comprender a los liderados
si el líder no se coloca en su mismo sitio, a efecto de mirar las cosas bajo la
misma perspectiva y así dar una dirección más adecuada.
d)
Bloquear a
líderes potenciales: La idea de la permanencia eterna en el liderazgo es un craso
error, algunos líderes ven en los nuevos prospectos enemigos que los van a
desplazar y optan por bloquearlos, cuando lo que deben hacer es apoyarles y
prepararles, lo que le permitirá un liderazgo asistido y por lo tanto más fácil
de llevar.
e)
Asumir actitudes
dictatoriales creyendo que solo él tiene la razón: esto sucede cuando el líder
se convierte en el jefe supremo, entonces no escucha razones y obliga al resto
a aceptar y hacer su voluntad. Para lograrlo se rodea de un equipo de
incondicionales que coaccionan al resto a la obediencia. Actitudes como esta
debilitan sensiblemente el liderazgo que se pierde en la primera oportunidad.
f)
Buscar su
propia gloria: Cuando el líder es falto
de reconocimiento y aprobación para los demás, es decir cuando no es capaz de
reconocer el buen desempeño en otros y asume que los resultados obtenidos de
deben exclusivamente a él, con la intención de ser reconocido en su persona y
sin dar crédito a los demás.
g)
No aprender
de sus propios errores: Cuando no se aprende del error, este se convierte en
fracaso, pero cuando si se aprende de él, se convierte en experiencia. El líder
que asume no tener errores, jamás aprenderá de ellos y poco a poco se hundirá
más y más hasta perder el liderazgo.
h)
No delegar:
Es un error pretender ser el “hombre orquesta”, cuando un líder no delega, se
ahoga literalmente en muchas funciones quedando mal en algunas de ellas y
perdiendo respeto y liderazgo. Un buen líder prepara líderes y delega
funciones.
i)
No mantener
informado a su grupo: Una de las razones por las que se pierde liderazgo es
debido a la falta de información hacia el grupo, cuando los liderados
desconocen de las actividades, gestiones y resultados del líder, tienden a
desconfiar de él retirándole el liderazgo.
j)
No prever
para el futuro: Un buen líder trabaja basado en la experiencia del pasado, con
actividades concretas durante el presente para lograr objetivos en el futuro,
esto exige tener visión y ser sensible a los tiempos, movimientos y cambios de
su entorno. Cuando un líder carece de este atributo, muy pronto cae en la
obsolescencia y pierde el liderazgo.
Dios es quien otorga la gracia y los dones que dan el
liderazgo, si tu has sido llamado a ejercerlo, hazlo con responsabilidad
tomando en cuenta la instrucción divina “44y el que de vosotros quiera ser el primero, será
siervo de todos.” (Marcos 10:44).
Dios te
bendiga
03-04-03
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