EL
PODER DE LAS OBRAS
Cristianos
Unidos
Por
Adda Vélez
Durante
un viaje misionero que estamos haciendo mi familia y yo en estos días,
en el camino mientras viajábamos, Dios me dio una palabra para escribir:
Me dijo que las OBRAS TIENEN UN PODER EXTRAORDINARIO para hundir a las
personas o para levantarlas. ¿A que se refiere Dios con las
“obras”? En primer lugar, en la Biblia se establecen dos tipos de
Obras. En este estudio nos enfocaremos en las obras buenas y malas de los que
decimos ser CRISTIANOS, ya que las obras de los inconversos son de acuerdo a su
condición espiritual, y no podemos esperar nada de ellos. Pero de los
que creen, sus obras tanto buenas o malas tienen un poder asombroso.
LAS
OBRAS MALAS
Las
malas obras son las que se hacen en abierta rebelión y desobediencia a
la Palabra y los mandamientos de Dios. Aunque la salvación gracias a
Dios no es por obras, sino por Su gracia, pero una vez salvos las obras
tendrán el poder tremendo de Dios, o con las malas obras podemos
alimentar el poder del diablo en nuestras vidas, en nuestras iglesias,
comunidades y países.
Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto
y asombro en todo cuanto pusieres mano é hicieres, hasta que seas
destruido, y perezcas presto á causa de la maldad de tus obras, por las
cuales me habrás dejado. Deuteronomio 28:20
Las malas obras producen maldición. Dios no es injusto. Si
nosotros hemos conocido la verdad que nos hace libres, entonces el fruto
natural de haber conocido la verdad, de ser imitadores del Señor
Jesús serán buenos frutos, es decir, obras de acuerdo a la
voluntad de Dios. Las obras malas se producen en algún lugar muy
dentro de nosotros. Satanás planta su semilla de maldad en la mente de
los hombres. Si el hombre no identifica la semilla mala, renunciando al
pensamiento de hacer el mal y apelando al Señor para que reprenda al
diablo, pero reconociendo humildemente que nuestra carne también es
rebelde, la semilla quedara ahí por mucho tiempo hasta que un
día germine y de sus malos frutos. Cuando el pensamiento de hacer el mal
se convierte en una acción, los efectos pueden ser devastadores tanto
para el que ejecuta la mala obra, como para los involucrados. Pero tenemos que
tener muchísimo cuidado de no culpar al Diablo por todo lo malo que
acontece, o por lo malo que nosotros hacemos, diciendo como Eva, que la
Serpiente nos engañó. En la medida que reconozcamos que nuestra
carne también se rebela contra Dios bajo nuestra mirada complaciente,
daremos su justo lugar a cada quien. Satanás NO ESTA EN TODOS LADOS, ni
es omnipresente, ni omnisciente, ni omnipotente, por lo tanto no puede estar
todo el día oponiéndosete. No busques culparle de todo lo que
tú haces, dices o sientes. Tampoco puedes culpara a las personas que te
rodean, cuando te hablan o dicen algo que va en contra de tu carne,
acusándoles de ser del diablo por ello. Ni el diablo ni nadie puede
obligarte a hacer nada que tu no quieras hacer. Hacerte responsable de tus
actos, de tus pensamientos, sentimientos y emociones, ese es el primer paso
para reconocer tus propias obras.
LAS MALAS OBRAS PROVOCAN LA IRA DE DIOS
Por cuanto me han dejado, y han sacrificado á dioses ajenos,
provocándome á ira en todas las obras de sus manos; por tanto mi
furor destilará sobre este lugar, y no se apagará. 2da.
Crónicas 34:25
Dentro del cristianismo, los dioses ajenos son cualquier persona o cosa
que pongamos en lugar de Dios en nuestros corazones. Si el dinero es más
importante que Dios, el dinero es un dios ajeno. Si el reconocimiento
público por nuestras obras es una necesidad en nosotros, nuestro orgullo
es un dios ajeno. Si como cristianos no estamos yendo a donde la gente
necesitada está, nuestras obras no son buenas. El cristiano
permisivo se conforma con ser salvo el, y no tiene carga por las almas
perdidas, los necesitados, los huérfanos y las viudas. Es el cristiano
que pasa de largo, sin detenerse a ayudar a los necesitados. Jesús mismo
lo describió en la parábola del buen samaritano.
Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de
Jerusalén á Jericó, y cayó en manos de ladrones,
los cuales le despojaron; é hiriéndole, se fueron,
dejándole medio muerto. 10:31 Y aconteció, que descendió
un sacerdote por aquel camino, y viéndole, se pasó de un
lado. 10:32 Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y
viéndole, se pasó de un lado. LUCAS 10:30-32
El cristiano comprometido con Jesús se conduele de las almas. No
pasa de largo. No esconde sus ojos de la necesidad, ni aprieta su cartera ante
la necesidad del hermano. No juzga a los demás con su boca, pronunciando
palabras de acusación, y juicio contra nadie. El que no esta
comprometido con Jesús, es el que ve al hombre tirado en el suelo,
desangrado y dice: De seguro esta ahí porque sus pecados lo llevaron a
ese punto. O es inmundo, no puedo tocarlo. Y pasa de largo. O dirá, es
un borracho, drogadicto y por eso le va como le va. En otras palabras, el
cristiano que esto hace, es una persona que carece de la más
mínima compasión necesaria para hacer la obra de Dios. A
éstos Jesús los llamo fariseos, legalistas e hipócritas,
que tienen la vista turbia y solo se rigen por su propia carne.
LOS HERMANOS PUEDEN DESTRUIR A SUS HERMANOS POR LAS MALAS OBRAS.
En Cristo no hay hermanos mayores o menores. Todos somos iguales ante
Sus ojos. Cuando los cristianos se hacen piedra de tropiezo para otros
cristianos, están cometiendo homicidio espiritual que puede hacer que un
hermano se aparte del Camino. El hermano que tiene envidias, celos, contiendas,
que con palabras juzga a sus hermanos, esta –quizá sin darse
cuenta- permitiendo que Satanás use su boca para maldecir a otros. Juan
describe este acto usando una analogía clarísima.
En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo:
cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de
Dios. 3:11 Porque, este es el mensaje que habéis oído desde el
principio: Que nos amemos unos á otros. 3:12 No como Caín, que
era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué
causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.
1 de Juan 3:10 -12
Recordemos que una obra es un verbo. Una acción. No es un
pensamiento que ahí quedo. Es un pensamiento que ha bajado al
corazón y se puso por obra. Todos hemos tenido estos malos pensamientos
y todos hemos luchado contra ellos. Pero el vencer es un acto de la voluntad
también. Es activa y conscientemente rehusar a participar en la
destrucción de un hermano, dentro de la congregación. Es escoger
activamente canalizar nuestras emociones y decidir hacer el bien sin mirar a
quien. Sin esperar nada a cambio. Sin pregonar nuestras obras en las azoteas,
sin querer que todo mundo se entere de lo que estamos haciendo.
Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como
hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser
estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa. 6:3
Más cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu
derecha; Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en
secreto, Él te recompensará en público. Y cuando oras, no
seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y
en las esquinas de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto
os digo, que ya tienen su pago. Mas tú, cuando oras, éntrate en
tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en
secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en
público. Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que
piensan que por su palabrería serán oídos. No os
hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de
qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
MATEO 6:2-8
La Biblia establece que hay alguien que lleva un registro detallado de
todas nuestras obras, buenas o malas. Y cuando Jesús venga, esta vez ya
no vendrá por pecadores para el arrepentimiento. Esta vez JESUS viene
por Justos. En estos terribles tiempos en los que estamos viviendo,
donde en el mundo la maldad se gesta y se transmite a todos, donde la gente
esta decepcionada por traiciones, robos, secuestros, homicidios, violencia,
adulterios, donde nadie respeta la propiedad ajena de nadie, donde la maldad ha
sentado sus reales, nosotros los cristianos tenemos que ser diferentes. Tenemos
que ser capaces de transmitir el amor de Dios a las personas que lo necesitan.
Necesitamos condolernos de todo su dolor, de su tristeza, llorar con los que
lloran y reír con los que ríen. Necesitamos distinguirnos porque
somos diferentes, y no operamos con los mismos métodos que el mundo
opera. De nada nos sirve estar metidos en las cosas de la iglesia, si nos hemos
olvidado que el mundo esta dolido sin Cristo. De nada nos sirve orar mucho para
que otros hagan la obra, cuando lo que Jesús quiere es que cada uno de
nosotros hagamos nuestra parte. Si nosotros hacemos nuestra parte, siendo
fieles a JESUS en lo poco, en lo mucho veremos frutos. Las buenas obras que
nosotros en Cristo hagamos, hablaran mucho tiempo después de que
nosotros hayamos partido para estar con JESUS. Ese es precisamente el poder
de las buenas obras, que siguen y siguen operando el bien mucho tiempo
después de que nosotros hemos partido. Y Jesús esta a las puertas
y viene por todos aquellos que han decidido lavar sus ropas y ser hacedores de
la palabra de Dios, no solo oidores o repetidores.
Y vi los muertos, grandes y pequeños,
que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue
abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que
estaban escritas en los libros, según sus obras. 20:13 Y el mar
dio los muertos que estaban en Él; y la muerte y el infierno dieron los
muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según
sus obras. Apocalipsis 20:12
Padre Celestial, en esta hora yo te doy muchas gracias porque tu nos has
hablado al oído, con dulces palabras nos exhortas a efectuar cambios
positivos en nuestras vidas. Te pido y suplico que nos perdones si en nuestra
carne te hemos fallado una y otra vez. Te pido y suplico que sometas la
rebelión de nuestra carne, nuestro orgullo y toda fortaleza religiosa o
farisaica que este estorbando para la obra que tu quieres que se haga en la
tierra, aquí y ahora. Sométenos a tus pies,
moldéanos a tu imagen, queremos ser como tu Jesús, que tuviste
compasión de tanta gente, que estuviste haciendo bienes a diestra y
siniestra, trayendo no solo el mensaje, sino dándote todo por nosotros.
Perdona Jesús nuestros pecados como iglesia, como miembros del cuerpo de
Cristo. Ayúdanos a ser sensibles, a no juzgarnos los unos a los otros, a
no ponernos tropiezo los unos a los otros, a hacer cada quien su parte, tu obra
que nos has encomendado, sin esperar recompensa o reconocimiento alguno. Abre
nuestros ojos para que podamos ver la necesidad alrededor nuestro y para que
pongamos por obra tus mandamientos. Te lo pido y suplico por mi y cada uno de
los cristianos que esto lean, en el poderoso nombre de JESUS amen y amen.
Aquí está la paciencia de los santos; aquí
están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.
Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los
muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí,
dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus
obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:12-13
JESUS VIVE Y VIENE PRONTO!
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