HIPNOSIS:
¿INOFENSIVA?
Por: Adda Vélez
En
estos tiempos de la Nueva Era, es muy común ver que muchas personas acuden a la
hipnosis para “aliviar” algunos problemas como el alcoholismo, la drogadicción,
el tabaquismo, la obesidad o problemas de desórdenes alimenticios, entre
otros. Es nuestra responsabilidad como
cristianos no permitir que nada o nadie controle
nuestra mente, excepto el Espíritu Santo de Dios y Su palabra plasmada en la
Biblia. Sabemos que toda la escritura es inspirada por Dios, y nos redarguye,
enseña, corrige, e instruye en justicia, y nos ayuda a permitir que Dios
controle nuestras vidas. (2 Tim 3:16) “Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en
justicia”
La
palabra de Dios debemos usarla para llevar nuestros pensamientos bajo el
control de Dios (2 Cor 10:4-5) “porque las armas de nuestra
milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas”. La imaginación puede llevarnos a exaltarnos
contra el conocimiento de Dios, por eso debemos poner todo pensamiento cautivo
a los pies de Cristo. Debemos permitir
al Espíritu Santo que controle nuestras mentes (Efesios 5:18) “No os embriaguéis con vino, en
lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” y se nos aclara que debemos ser
llenos del Espíritu Santo. Cuando el
Espíritu de Dios controla las vidas de los cristianos, los frutos del Espíritu
son evidentes en la vida de dicha persona (Gálatas 5:22-23) “Mas el fruto del Espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley”.
Satanás, el imitador de Dios y amo de la mentira, tiene un arma que
ofrece como substituto de la llenura del Espíritu Santo: La hipnosis. Así como
los cristianos abrimos nuestro corazón (y mente) para ser controlados por el
Espíritu Santo, también algunos cristianos y personas que se dicen
“espirituales” están abriendo sus corazones a espíritus inmundos y son
controlados por estos espíritus que fueron recibidos (a veces sin saberlo) a
través de alguna sesión de hipnosis. (Hechos 5:3) “Y dijo Pedro: Ananías,
¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y
sustrajeses del precio de la heredad?”.
No des lugar al diablo (Efesios
4:27) “ni deis
lugar al diablo”. Muchas personas están permitiendo que
“fantasmas o espíritus” (demonios) controlen sus mentes a través de estados
alterados de conciencia. Estos estados
de conciencia se cultivan deliberadamente a través de la hipnosis, las drogas
alteradoras de la mente, los miedos o terrores (películas e historias de
terror), mediums, chamanismo, brujería, la
visualización dirigida, la imaginación, los sueños vívidos o ensueños, la
meditación, el yoga, las “regresiones” y muchas otras. Cuando la persona entra
en un estado alterado de conciencia, experimenta el miedo a perder conciencia
de la realidad y perder auto-control. El miedo no proviene de Dios, y Satanás
usa el miedo como una de las principales armas para permitirle
la entrada a sus demonios dentro de las vidas y los cuerpos de las
personas. Además de los gravísimos
peligros físicos a los que se expone una persona que se encuentra bajo el
influjo de estas fuerzas ocultas, en las cuales puede terminar lastimado, aún
abusado físicamente por el “maestro” hipnotizador quien puede conscientemente
llamar espíritus que aten el alma del incauto quien por desconocimiento de los
riesgos, yace inerme e indefenso a merced de las fuerzas del mal. Muchos dicen
que los estados alterados de conciencia producen estados “elevados” de
conciencia y revelaciones “espirituales” (ocultismo), poderes psíquicos,
alteraciones de la personalidad, miedos inducidos, locura, esquizofrenia y
muerte espiritual asociada a estas prácticas. Las posesiones de espíritus
inmundos son parte de las reacciones “secundarias” que adquieren las personas
que fueron a “sanarse” de sus dolencias físicas. Como resultado, le abren la puerta al diablo
y desobedecen el mandato de Efesios 4:27, y las consecuencias de la desobediencia
a la Palabra pueden ser terribles. La hipnosis se describe como un estado
mental altamente sugestivo caracterizado por un trance parecido al sueño. El
sujeto es sometido a ciertas técnicas hasta que sólo es capaz de reconocer la
voz del hipnotizador, quien repite las órdenes en voz suave y cuando el sujeto
despierta, no recuerda nada de lo que pudo haber pasado durante la sesión. Que
tremendo saber que en México hay un hipnotizador que abarrota los teatros y la
gente paga por ser hipnotizada y lo ven como un juego o “show” chistoso. La
gente gustosa se deja hipnotizar y no se dan cuenta que muchos cambios y
repercusiones vendrán después de haber permitido que esa persona controlara sus
mentes y corazones. Deuteronomio 18:10-12 “No sea hallado en ti quien haga pasar a su
hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni
sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni
quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová
cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa
estas naciones de delante de ti”. Este pasaje nos alerta que estas cosas son abominación para Dios
Todopoderoso y que es causa suficiente para que Dios los aparte de delante de
Su presencia. Las personas que se
someten a la hipnosis, son manipuladas y llevadas a un alto estado de
sugestión, en el que son capaces de creer todo lo que se les diga. Uno de los
peligros mas graves que conlleva el permitirle a alguien que nos hipnotice es
el hecho de que las personas en este estado alterado de conciencia, no
distinguen entre lo real y lo ficticio (verdad o mentira). Satanás puede
entonces (y vaya que no desaprovecha ni una oportunidad que se le presente)
tomar ventaja y lleva a cabo el contacto demoníaco. En hechos 16:16-18 “Aconteció que mientras íbamos a la oración,
nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual
daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y
a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo,
quienes os anuncian el camino de salvación. Y esto lo hacía por
muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te
mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”.
Aquí descubrimos la
fuente de los poderes psíquicos. La hipnosis es peligrosa, y está en juego el alma de las personas, y la
salvación. Hermano, hermana, si tu no
has sido hipnotizado nunca, ¡No vayas, está en juego la salvación de tu alma! Y
si alguna vez fuiste te sugiero que renuncies a ésa práctica repitiendo la
siguiente sencilla oración:
Padre Celestial, vengo delante de ti
en el nombre de tu hijo Jesús. Confieso que he participado en hipnotismo. Te pido
que me perdones y renuncio al hipnotismo como una práctica contraria a lo que
la Biblia nos enseña. Me identifico como hijo de Dios y sanado y limpiado por
el poder de la Sangre preciosa de Jesús, derramada para que hoy sea libre. En
su nombre. Amen.
(1 Corintios 6:12)”
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son
lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”
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