Dama en apuros
Esta era una dama que vivía en Nueva York y tenía que regresar a Inglaterra, pero estaba quebrada, sin un quinto.
Un día que vagaba cerca de los muelles, vio a un trabajador que estaba subiendo víveres a un barco.
-Por favor, necesito viajar a Inglaterra -le suplicó- Si usted me sube al barco a escondidas lo complaceré en lo que quiera durante todo el viaje.
No es necesario decir que el trabajador la puso en una bolsa y la subió al barco. Una vez que ya estaba en su lugar, él le dijo:
-Cada vez que te traiga de comer, dos veces al día, me voy a cobrar.
Siendo fiel a su palabra, ella estuvo de acuerdo. Así pasó una semana hasta que una vez el capitán la descubrió, accidentalmente.
-Por favor no se enoje, le comenzó a decir ella, y le contó la historia.
A medio relato el capitán se cagaba de la risa.
-¿Porqué se ríe?, preguntó ella.
-Estimada señora, está usted en el ferry que va a Statten Island.