CAPÍTULO 4
TANATOLOGÍA
1) Generalidades
Todos dan énfasis a la importancia de comunicación, incluso el arte de escuchar activamente. Todos reconocen que nuestra contestación a la enfermedad terminal es simple: nosotros nos tratamos con un complejo. Se ve la fase final de fe como una parte del todo, no como un episodio patológico. Y más importante, todos sugieren que la calidad de vida para una persona agonizante pueda protegerse y puede ser reforzada por contacto humano sensible (Moller, D. 1996)
De una publicación hecha por la Asociación Hispanoamericana de Tanatología, escrita por la tanatóloga M. Bravo Mariño (2002), se obtuvo la información que a continuación se presenta.
El vocablo tanatos deriva del griego thánatos, y éste era el nombre que se le daba a la diosa de la muerte dentro de la mitología griega. Logos, también se deriva del griego y tiene varios significados como: palabra, estudio, tratado o discurso.
De esta manera llegamos a la siguiente definición de la tanatología: Disciplina encargada de encontrar sentido al proceso de muerte.
Por lo que a la tanatología se refiere, La Ciencia de la Muerte, este término fue acuñado en el año de 1901 por el médico ruso Elías Metchnikoff, quien en el año de 1908 recibió el Premio Nobel de Medicina.
En ese momento, la tanatología fue considerada como una rama de la medicina forense que trataba de la muerte y de todo lo relativo a los cadáveres desde el punto de vista médico-legal.
En 1930 como resultado de grandes avances en la medicina, empieza un período en el que se confina la muerte en los hospitales, ya que para los cincuentas esto se fue generalizando cada vez más, y así el cuidado de los enfermos en fase terminal era trasladado de las casas a las instituciones hospitalarias (como se mencionaba anteriormente), dando por resultado que la sociedad de esa época escondiera la muerte en un afán de hacerla menos visible, para que no le recordara los horrores de la guerra que acababa de terminar.
Después, en los sesentas, se realizaron estudios serios, sobre todo en Inglaterra, que nos mostraron que la presencia de los familiares durante la muerte de un ser querido ser vio disminuida a sólo el 25%. Durante esa época se hace creer a todos que la muerte es algo sin importancia, ya que al ocultarla se le despojaba de su sentido trágico, convirtiéndola en un hecho ordinario, tecnificándola y programándola, se le relega y se le considera insignificante.
La Dra. Elizabeth Kübler Ross es quién se da cuenta de los fenómenos psicológicos que acompañan a los enfermos en fase terminal durante el proceso de muerte, y define la tanatología como una instancia de atención a los moribundos por lo que se le considera la fundadora de esta ciencia. Es ella, a través de su labor, quien hace sentir a los moribundos miembros útiles y valiosos de la sociedad, y para tal fin crea clínicas cuyo lema es "ayudar a los enfermos en fase terminal a vivir gratamente, sin dolor y respetando sus exigencias éticas".
La meta principal de la tanatología y de los tanatólogos es lograr una "muerte adecuada o apropiada". (Reyes Zubiría, L. 1996)
Entender las necesidades del paciente y saber ayudarle, es hacerle su muerte amable, llena de paz y serenidad.
Algunas características que el tanatólogo debe tener tanto en su ser como en su que hacer:
La comunicación interpersonal, en cuanto a situaciones que envuelven cuestiones de muerte, duelo y el proceso de morir se han convertido en un área creciente importantísima dentro del campo de la tanatología (De Vries, B. 1999).
2) PERFIL DEL TANATÓLOGO
Para ser tanatólogo se necesita tener ciertas importantes cualidades, para cumplir con su misión y con la atención humana y profesional de su paciente.
Para Reyes Zubiría (1996) dichas cualidades son la siguientes:
1.- Tener un profundo conocimiento, científico, total de lo que enseña la tanatología como disciplina científica. Sin esto cometerá muchos errores . Y no es ético presentarse ante quien sufre los dolores de la muerte y /o de la Desesperanza , sin tener la mejor preparación científica tanatológica;
2.-Ser capaz de tener verdadera compasión;
3.- Desarrollar una gran habilidad para identificar, rápidamente las necesidades de su paciente;
4.- Igualmente debe acrecentar sus aptitudes para desarrollar unas relaciones interpersonales ( enfermo, familia y equipo de salud) llenas de significado;
5.- Tener buen sentido del humor;
6.- Una alta honestidad para saber decir no sé ;
7.- Capacidad para decir las cosas como son;
8.- Generosidad para dar su tiempo cada vez que el paciente lo necesite, y paciencia para escucharlo, todo el tiempo que sea necesario, al enfermo o a los familiares;
9.- Mucha humildad para aprender, dar, reconocer, aceptar correcciones, perdonar y perdonarse;
10.- Saber lo que es y exige el amor incondicional , y vivirlo.
Según Weisman, leído de Álvarez Echeverri (1995), para que alguien muera apropiada y dignamente debe sentirse con poco dolor y sufrimiento y mínimo empobrecimiento social y emocional. Dentro de los límites de su incapacidad, debe funcionar en el nivel más alto y efectivo posible, aunque sólo quede una muestra de sus capacidades anteriores. Debe reconocer y resolver conflictos anteriores, así como satisfacer cualquier deseo que sea consistente con su condición presente y sus ideales. Finalmente, debe tener la posibilidad de ser atendido por personas de su confianza, así como la opción de buscar o renunciar a personas significativas. En pocas palabras, la muerte con dignidad es la muerte que alguien escogería para sí mismo si tuviese la oportunidad.
Según Reyes Zubiría (1996), muerte adecuada o apropiada es aquella en la que hay:
1.Ausencia de sufrimiento;
2.Persistencia de las relaciones significativas para el enfermo;
3.Intervalo para el dolor permisible;
4.Alivio de los conflictos restantes;
5.Ejercicio de opciones y oportunidades factibles;
6.Creencia en la oportunidad;
7.Consumación de los deseos predominantes y de los instintivos;
8.Comprensión de las limitaciones físicas.
Todo esto enmarcado dentro del ideal de cada ego.