- Estás tan cerca...

 

Pero tan distante de mis palabras, tan lejos de mis ojos, de mi voz y aun más de mis brazos que se enfrían... esperando refugiar un corazón. Mi conciencia posee una voz firme y segura pero cuando tu dulce humanidad se acerca, creo que muero, no siento el latir, el mundo se desvanece, se que existo, cuando mis ojos encuentran el breve paso de los tuyos pero mi aliento y valor entristecen cuando escuchan que tus pasos continúan y no se detienen.

Como puedo decirte...

Decirte que me escuches, decirte que puedo moldear tus labios, dibujar tu sonrisa, decirte que una mirada tuya me hace temblar, que una palabra tuya es como si escuchara las dulces notas interpretando la más suave melodía, que tu seguridad al caminar derrumba los castillos más firmes.

Todo esto me duele, con una rosa en mi mano, con el arrepentimiento de no haber tocado tu puerta, porque tengo miedo...

Estás tan cerca... pero tan lejos.

- No hay por donde comenzar a veces no necesitamos las palabras, basta con un respiro para crear.

Para crear que?

No lo se, tal vez una forma de amar, con un poco de imaginación, con un toque de creatividad de sensibilidad y pasión. Para lograr un poco de armonía se necesita un trozo de paz interior, sutileza... no pensar, mas bien dejar que exploten los movimientos quizás coordinados suaves o bruscos, lentos o ágiles.

En esos momentos es en donde nos interesamos por nuestros instintos, donde la religión, el tiempo, las presiones desaparecen y de pronto se convierten en un solo juego con dos piezas llamadas cuerpos... todo esto cuando termina?... no es bueno que termine porque cuando dejamos de amar dejamos de vivir.

- Hoy después de varios meses, las letras se desvanecerán, los sueños se vuelven difusos, la tristeza de mi lápiz inunda su torrente de lágrimas, el carbón ha dejado de sonreír porque sabe que no puede dar marcha atrás y le será difícil hablar impregnándose en el papel.

El tiempo es el culpable, es el causante de la agonía que tengo. Todo indica que mi lápiz no volverá a escuchar esa voz femenina que hacía revivir a aquellos muertos, locos y apasionados amantes del papel y el lápiz.

Esos sueño siempre estuvieron escritos; solo encontraron a estos locos y apasionados que aprendieron a retirar los trozos invisibles de papel e hicieron que una voz femenina les diera vida.

Hoy después de varios meses, mi lápiz quedará triste pero sabe que algún día encontrará una voz femenina que le de vida.