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El objetivo del restablecimiento de la salud empleando el SISTEMA DEL EQUILIBRIO TERMICO, es producir sangre pura, para esto se requiere que la fermentación de la digestión en el aparato digestivo se realice a 37 ºC, y que la piel también se encuentre a 37ºC, al obtener el equilibrio de las temperaturas interna y externa del cuerpo, el ser humano podrá mantener ó recuperar su salud.
El arte
de conservar y reestablecer la salud es cuestión de temperaturas y no de
medicamentos, hierbas, homeopatía, cirugía, masajes, aplicaciones eléctricas,
rayos X ó radiación.
Saber
alimentarse es la condición indispensable para conservar y también recuperar la
salud, digerir alimentos en forma adecuada es formar sangre, la alimentación
normal (frutas, raíces, semillas), es la fuente de sangre pura, y la
alimentación anormal (carnes, pesacado, queso, legumbres secas, cacao, alcohol,
tabaco, té, café, etc.) es la fuente de sangre impura.
Al
consumir la alimentación anormal se produce fiebre ó calentura interna,
inflamando y congestionando los órganos interno, debido a la reacción nerviosa
y circulatoria, porque los nervios son sometidos a trabajos mayores que los
normales; el aparato digestivo al producir sangre impura ó tóxica, genera
enfermedades diversas, desde la más simple hasta la mas compleja, como aquellas
enfermedades incurables.
Cuando
nuestro organismo genera sangre impura genera sangre tóxica, se producen las
enfermedades más serias como, tumores, esclerosis múltiple, soriasis, etc.
Para
sanar cualquier enfermedad por muy simple y compleja que fuera, es ncesario que
el aparato digestivo produzca sangre pura, mediante la buena nutrición y
digestión, baños genitales, asiento, tronco, aire, sol, vapor combinado con
agua fría, y frotaciones de agua; empastos de lodo ó semillas, en dosis
adecuadas dependiendo del estado y enfermedad del paciente.
Para
reestablecer la salud se emplean los agentes naturales como el aire puro que
vitaliza y purifica la sangre; la luz y el sol que activan la función
nervisosa, destruyen impurezas orgánicas y favorecen su expulsión del cuerpo;
el agua fría y su vapor, combinados se lavan la sangre, combaten la fiebre interna,
equilibran las temperaturas interna y externa del enfermo y favorecen las
eliminaciones de las toxinas, la tierra en unión con el agua, o sea el lodo, es
el mejor descongestionante, purificador, calmanate y vitaliza, del que
disponemos para actuar localmente; y por fin, frutas crudas, ensaladas y
semillas de árboles (almendras, nueces, pecanas, etc) constituyen alimento y
medicina, porque nutren, refrescan y purifican al mismo tiempo.