En el caso
del pastel, el que escoge
seleccionará el máximo
de la columna de los mínimos
(denominado el
«minimax») y a su vez
el que corta se llevará
el mínimo de los máximos
(que se llama el
«maximin»). El principio
minimax es una ayuda para
ver con mas claridad los
juegos de suma cero entre
dos personas.
Cuando
coinciden el maximin y el
minimax se dice que el
resultado es un punto de
silla. Si un juego tiene
un punto de silla, este
punto es la
solución del juego,
es decir, el resultado
esperado de jugar
racionalmente ya que un
participante que se
separa de su estrategia
óptima sólo lo hace en
su propio perjuicio y
para beneficio de la otra
parte.
La selección
de estrategias es
así un resultado obvio.
No es solamente el
resultado «justo»,
recomendado por la
teoría cíe juegos, sino
un equilibrio real
obtenido forzosamente a
partir de los intereses
propios de los jugadores
y de sus elecciones
lógicas simultaneas de
estrategias por parte de
cada jugador.
El
principio minimax
establece que siempre
existe una solución
racional para un
conflicto, definido con
exactitud entre dos
personas cuyos intereses
son totalmente opuestos.
Y es una solución
racional en el sentido en
que ambos participantes
pueden convencerse a sí
mismos de que no podrían
hacer nada mejor; dada
la propia naturaleza del
conflicto.
Una
solución racional no es
necesariamente la que
hace feliz a todos. En el
caso del pastel, el que
corta acaba por llevarse
una migaja o dos menos
que el que escoge.
Podría
pensarse que no es justo.
Y ambos jugadores
podrían quedar
desilusionados por no
haberse llevado un trozo
mucho mayor. Ya que
ninguno de los jugadores
obtiene el resultado de
su primera selección.
¿Qué impide que los
jugadores se rebelen y se
comporten
imprevisiblemente?
La
respuesta es que se lo
impiden la codicia y la
desconfianza.
La
mitad del pastel, salvo
una migaja, es lo más
que el que corta puede
garantizarse a si mismo
sin la ayuda del que
escoge. Es, asimismo, el
trozo más pequeño que
el que escoge puede
dejarle por su propia
cuenta, al que corta.
Para
hacer algo mejor, un
jugador necesitaría la
colaboración de su
oponente. Sin embargo, el
oponente podría no ver
razón alguna para
ayudarle ya que entonces
se llevaría menos
pastel. La solución del
punto de silla de un
juego de suma cero, en
consecuencia, se refuerza
a sí misma.
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