Me han hecho pensar en ella.
Me han hecho pensar en ella...
El cielo y las estrellas se confabularon
En todo su esplendor y hermosura
La noche espesa, con su enorme negrura
Y las luces centelleantes recuerdos anunciaron
Ahora sin quererlo, me hacen pensar en ella.
Y ahora sin pensarlo, me has hecho quererte
A sabiendas que no hay sentido en mi vida
Si de amor o de pasión, no he de tenerte
La brisa matinal acaricia mis mejillas
Y el rocío cae suavemente en mi rostro
Tal vez no es brisa sino soledad fría,
Y lágrimas las que humedecen sin costo
Estas calladas memorias matutinas
Miro al sol y te imagino:
Radiante y hermosa alumbrando mi camino
Veo a la luna y luego afirmo:
Cuán claro veo en ti mi buen destino
Sin intenciones fijas en mi caso
La naturaleza perfecta viene al juego
Y en su sabiduría, lo hace en el ocaso
Prendida eternamente en ese fuego
Otra cómplice callada es el alba
Y otro testigo firme es el viento
Sin culpa suya traen la carga
De llenarme esta noche en sentimiento
Con el alba llega siempre tu imagen
Mas el ocaso nunca se la lleva
El fuego no quema, aunque arde
Y con el viento arriba la esperanza nueva
Estos elementos cubiertos de tristeza
Emergen de mi taciturna alegría
Y de nuevo es grande mi sorpresa
El tener siempre a la mano, vendimia
De mi sangre agitada en el pulso
No es culpa mía, no te lo digo: lo juro
Y otra vez viene la mañana
Una vez más está aquí la tarde
Nuevamente ha llegado la noche
Y sin sueño cansado madrugada cae
No es culpa mía, verdad te digo
Pensarte más hoy no quería
Sin embargo he visto en cada friso
Tu rostro rebosando en armonía
Y el cantar de las aves, sus sonidos
Tu voz confundiendo mis sentidos
Si batiendo sus alas, mariposa
Recorrer tu cuerpo, ¡siempre hermosa!
Luz y sombra, luna de octubre
Aquella mañana de noche
En que vimos juntos, derroche
Del manto de estrellas que cubre
El cielo inmenso al infinito
A veces claro, otras oscuro
Siempre distante y cercano
Como tu recuerdo sobrio y puro
Hoy me propuse: no pensarte
Negar al corazón este recuerdo
Dejarte atrás sin importarme
Lo mucho que ahora te quiero
Fracasé sin cumplir esa propuesta
Te estuve recordando a cada instante
En que el aire entraba por mi boca
Y en mis venas fluía roja sangre
Hoy el cielo, la luna y las estrellas
Se volvieron todas en mi contra
La tierra, el sol y cosas bellas
Me obligaron a pensar solo en tu forma
No es culpa mía, o tal vez lo sea
Pero más que la naturaleza tibia
Mi propio corazón y alma tierna
Me han hecho pensar en ella...
Jesús BM
©1999
Miércoles 24 de noviembre, 2:45 a.m.
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