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Mitos sobre las plantas
transgénicas
¿Por qué se dice que las plantas transgénicas
causan alergias?
Los riesgos potenciales versus los beneficios de los organismos transgénicos destinados al consumo humano o animal han sido
uno de los temas más debatidos a nivel mundial.
La polarización de gran parte de dicha discusión ha provocado la difusión
masiva de información con pocos fundamentos científicos, que causa la
desconfianza del público consumidor ante la comercialización de los productos
manipulados a través de la ingeniería genética. En este espacio se pretende dar
ejemplos de las preguntas más comúnmente expresadas al respecto.
¿Cuál es la incidencia general de alergia debida al consumo de alimentos y
que tipo de alimentos pueden provocarla?
Se ha estimado que cerca del 1 al 2% de la humanidad sufre de algún tipo de
alergia. Alimentos comunes como la leche, el huevo, el pescado, los mariscos,
la soya, el trigo, cacahuates y nueces son responsables de cerca del 90% de las
alergias generadas tras el consumo de alimentos.
Una revisión extensiva sobre la literatura clínica disponible revela que,
colateralmente, existen más de 160 alimentos (o de sustancias relacionadas a
éstos) que son capaces de provocar reacciones alérgicas en individuos sensibles
y su conjunto produce el 10% del resto de las alergias causadas por el consumo
de alimentos.
¿Cuáles son los efectos causados por el consumo de alimentos que
causan alergias y cuáles son las sustancias incluidas en éstos que las
provocan?
En la mayoría de los casos, las reacciones provocadas por el consumo de
alimentos se reducen a sensaciones de hormigueo en los labios y diarreas. Pero
en algunos casos cuando el individuo es particularmente sensible a una
sustancia contenida en ciertos alimentos (como a los cacahuates o el huevo),
los resultados de su consumo pueden comprometer incluso la vida misma.
¿Se evalúa si las plantas transgénicas pueden
causar alergias antes de su introducción en el mercado?
El efecto adverso potencial debido al consumo de cualquier alimento nuevo
modificado o generado a través de la ingeniería genética se evalúa
cuidadosamente antes de su comercialización, siempre y cuando difiera
notablemente de su contraparte convencional.
Por otro lado, los productos derivados de organismos genéticamente
modificados cuyas diferencias con respecto a su contraparte convencional son
mínimas, son considerados tan inocuos como el producto tradicional al que se
relacionan estrechamente.
El rechazo de la comercialización de un producto transgénico,
se fundamenta en su relación directa con un alimento que cause alergias o bien,
cuando se trate de un transgénico totalmente nuevo
del cual se desconozca sus antecedentes acerca de sus efectos para la salud
humana y animal.