9 / El Mundo
/ Jueves / Caracas , 19 de Mayo de 2005
Mirando el vecindario
La OEA paralela
Amediados de abril pasado, todas las miradas del vecindario
estaban fijas sobre la OEA en espera de las cuadraturas
electorales por la Secretaría General. En tanto, La Habana atendía
su intensa agenda de política exterior, incluyendo una sucesión de
encuentros con cabezas de los movimientos radicales del
continente.
Como un espejo del temario de Washington, La Habana tenía en su
agenda impedir una decisión en la ONU sobre la violación de
derechos humanos y procurar que Francisco Flores no ganara la
Secretaría General de la OEA. Ante el fracaso en la ONU, Cuba
movió sus piezas contra México. Aparte de la usual ráfaga de
insultos de la cancillería cubana, esta vez contra Vicente Fox, el
ELN colombiano entró en escena. Los elenos anunciaron que no
concurrirán a México para sus negociaciones con el gobierno de
Uribe. Según los guerrilleros colombianos, el voto mexicano en la
ONU contra Cuba “pone en evidencia que el actual gobierno de
México no está preparado para servir de facilitador de las paz en
Colombia”. Las negociaciones de paz en Colombia fueron afectadas
por la ira de Castro contra Fox.
A los pocos días, La Habana fue sede de una cumbre continental.
A finales de abril coinciden en Cuba para reuniones con el
comandante Fidel Castro, el líder cocalero boliviano Evo Morales,
oficialmente de viaje por razones de salud; el comandante Daniel
Ortega, ex presidente de Nicaragua, jefe del Frente Sandinista y
candidato para las elecciones presidenciales del 2006; el
comandante Schafik Handal, jefe del FMLN de El Salvador, y el
comandante Hugo Chávez, actual presidente de Venezuela. De la
lista pública de líderes asistentes a esta cumbre, Morales es el
único que no detenta grado de comandante.
En el marco de la Cumbre de La Habana, Morales informó sobre el
futuro retiro boliviano de la OEA, como respuesta al triunfo del
candidato chileno. El boliviano notificó su inminente regreso a
Bolivia, para encabezar una gran protesta contra el gobierno de
Mesa, la cual esta semana está en pleno progreso. Ortega anunció
desde La Habana su oferta electoral: al llegar a la Presidencia
recibirá petróleo venezolano en condiciones ventajosas. Pocos días
después el alcalde de Managua, Dionisio Marenco, visitó Caracas
para resaltar las relaciones sandinistas con el actual gobierno
venezolano.
Mientras Ortega anunciaba petróleo venezolano barato, Nicaragua
apenas salía de las violentas protestas contra los aumentos de
tarifas de transporte.
Según el Gobierno nicaragüense, tras la violencia estuvo la mano
sandinista. A Handal le concedieron la alta tribuna del primero de
mayo. Orgulloso recordó su papel en la maniobra para desprestigiar
al ex presidente Francisco Flores en su aspiración a la OEA.
Castro por su parte, aprovechó para llamar “bobito” al nuevo
Secretario de la OEA, y Chávez inauguró una subsidiaria de la
petrolera venezolana desde donde atenderá el mercado petrolero del
Caribe.
Fue la reunión de una OEA paralela, cuya sede parece que está en
Cuba.