El dirigente indígena boliviano Felipe
Quispe Huanta reitera sus amenazas de un nuevo alzamiento popular en
caso de que el Presidente y líder cocalero Evo Morales no expulse
del país a las petroleras extranjeras. Pero el gobierno boliviano
cada día se ve más involucrado en amigables negociaciones para
exportar gas, en las cuales sorpresivamente México saltó a la
categoría de aliado de Morales.
Pese a que México cuenta con reservas gasíferas, ese país importa
parte de su demanda interna.
México necesita gas para alimentar su costa oeste y por ello desde
principios de esta década diversos proyectos se han paseado por la
opción de comprar gas boliviano. Como se recordará, el gobierno de
Hugo Banzer avanzó en un acuerdo para proveer gas a México y a
California (EEUU). La probable salida de ese gas boliviano por
territorio chileno y la exportación de gas “sin industrializar”,
fueron dos de las banderas que esgrimieron los alzamientos indígenas
encabezados por Quispe confrontados por los gobiernos bolivianos y
que llevaron a la caída de Sánchez de Lozada (2002) y al salto de
Evo Morales a los titulares de la prensa mundial.
La radicalización del discurso de Morales entre 2004 y 2005, hizo
que sedientos gas-importadores como Argentina, México y Chile se
interesaran en las reservas peruanas. Comenzó entonces las intensas
negociaciones entre los gobiernos del sur del continente para
definir y pactar un “anillo energético del sur” como opción para los
mercados de Argentina y Chile.
Ante el aparente cierre de la opción boliviana, México también
reiteró su interés por el gas peruano de Camisea. Pero al finalizar
el año, el presidente Alejandro Toledo echó un balde de agua fría
sobre el “anillo”, al informar que Perú guardaría sus reservas para
su propia gasificación y para atender los compromisos externos
previos. Una vez más quedaba confirmado que la viabilidad de un
esquema gasífero para el cono sur depende de la participación de
Bolivia.
La llegada de Morales a la Presidencia le ha restado radicalidad a
su manejo del tema gasífero, según se desprende de dos hechos
recientes: La reunión de Morales con la cabeza de REPSOL-YPF Antonio
Brufau, mostrando la disposición del Presidente para negociar con
las empresas privadas que antes amenazaba con expropiar. Un segundo
hecho notable fue el viaje a La Paz del Secretario de Energía
mexicano Fernando Canales, acompañado del Director General de la
estatal mexicana PEMEX, Luis Ramírez. Los informes sobre el
encuentro muestran a Morales aceptando los acuerdos para exportación
de gas “sin industrializar” a México, e indirectamente a EEUU.
Incluso PEMEX anunció un acuerdo para cooperar técnicamente con
Bolivia en materia petrolera, dentro de un esquema entre empresas
estatales, al gusto de Morales.
Desde Madrid y desde México llegan a La Paz emisarios en plan de
negocios, y el gobierno de Morales se muestra dispuesto a escuchar
propuestas y amarrar acuerdos. ¿Se alzará nuevamente Felipe Quispe
Huanta?
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