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8 / El Mundo
/ Lunes / Caracas , 13 de Febrero de 2006 |
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El cipote de Blair de insulto a amenaza
creíble
La conferencia del chileno Fernando Mires en una
universidad alemana, rápidamente pasó de mano en mano por Europa, donde el
sociólogo explicaba que la política de insultos de Chávez se enfoca en
cerrar el diálogo con sectores que le critican
En una reciente conferencia dictada en
Alemania, el sociólogo chileno y profesor en la Universidad de
Oldemburg, Fernando Mires, decía que “Nadie ha insultado en su vida
a tantas personas decentes como ha hecho Chávez. No obstante, se
equivocan aquellos que piensan que Chávez insulta por insultar. Sus
insultos, cuidadosamente calculados, forman parte de su estrategia
de poder. Mediante el insulto, destruye las posibilidades del
diálogo político, tanto hacia el interior como hacia el exterior del
país”. Mires, quien estuvo de visita a principios de año en Caracas
invitado por el Cendes de la UCV,recordó que “Lagos, Fox, Toledo,
Uribe, Lourdes Flores, entre tantos, han debido sufrir las injurias
de Chávez”. Mires afirmó que “Venezuela no tiene ningún problema
real con los EEUU: ni económico, ni territorial, ni de ninguna
índole. Chávez arremete gratuitamente, con el objetivo más que
evidente, de provocar un conflicto internacional”. Finalmente en el
escenario europeo donde hablaba, Mires conjeturó que “en una
situación de alta tensión internacional, Chávez intentará dividir al
país entre ‘patriotas antiimperialistas’, y ‘esbirros al servicio
del imperialismo’ . De este modo, estar en contra de Chávez
significará ‘traicionar a la patria’ . Los ataques a EEUU son,
evidentemente, una pieza clave en su proyecto de toma total del
poder”.
El texto de Mires explicando el uso del insulto como arma política
por parte del gobierno venezolano, circulaba profusamente en medios
académicos la semana pasada, coincidiendo con una nueva ola de
atención al “estilo” y “lenguaje” que la diplomacia de este país ha
adquirido desde 1999.
¿Ruptura o desahogo? El
miércoles pasado durante la comparecencia del Primer Ministro inglés
Tony Blair al Parlamento, un miembro de su propio partido, Colin
Burgon, tomó la palabra para mencionar la satisfacción que muchos
diputados laboristas sentirían por el giro hacia la izquierda en
Latinoamérica.
Burgon interrogando a Blair dijo:
“Pero ¿estaría usted de acuerdo con que sería muymalo para todos si
permitimos que nuestras políticas hacia esos países, especialmente a
naciones como Venezuela, sean definidas por la agenda derechista
republicana del gobierno estadounidense?”.
La pregunta del parlamentario no fue obviada por Blair quien
respondió “Hasta cierto punto”. Una respuesta tan vaga dejó dudas
sobre cuál de las afirmaciones de Burgon era objetada por Blair.
Pero el Primer Ministro se valió de la pregunta para afirmar que “es
importante que el gobierno venezolano comprenda que si quiere ser un
integrante respetado de la comunidad internacional tiene que acatar
las reglas de esa comunidad internacional”.
Para finalizar, Blair tocó el neurálgico tema de las relaciones
entre Chávez y el gobierno no democrático de Fidel Castro. Blair
añadió: “también quiero decir, con el mayor respeto hacia el
presidente de Venezuela, que cuando él se alía con Cuba, yo
preferiría ver a Cuba funcionando como una verdadera democracia”.
Así como pocas semanas antes el presidente boliviano Evo Morales se
ofendió cuando un periodista de Univisión le preguntó sobre el
carácter democrático del gobierno cubano, Hugo Chávez al conocer las
palabras de Blair respondió airadamente en un acto público. El
presidente venezolano dedicó al primer ministro inglés, según reseñó
la BBC, los epítetos de “inmoral”, “sinvergüenza” y “peón de
Washington”. La BBC obvió otro comentario, pero las demás agencias
resaltaron que el presidente venezolano había mandado “al cipote” al
señor Blair. Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de Venezuela,
José Rangel, afirmó que Blair buscaba “congraciarse” con “la
pandilla de la Casa Blanca”, calificó las afirmaciones de Blair como
una “escalada” y lo amenazó: el estado de las relaciones bilaterales
“dependerá de la conducta del gobierno británico en el futuro
inmediato”. “Si Blair continúa la escalada, agrediendo a Venezuela,
va a tener respuesta porque nosotros no nos callamos ante nadie ni
ante nada”, dijo Rangel.
La lógica de las relaciones diplomáticas hubiese indicado que
Caracas se aprontaba a una ruptura de relaciones con Londres, pero
todo parecía indicar que se trataba sólo de un nuevo capítulo de la
diplomacia presidencial dramática y mediática que efectúa Venezuela.
De hecho, mientras Caracas agudizaba su discurso contra Londres, en
los medios se manejaba la información de una inminente inversión por
US$ 1.400 millones que realizará el gobierno venezolano y su socia
la empresa British Petroleum para expandir la refinería de
Gelsenkirchen (Alemania), propiedad de la Ruhr Oel. Pareciera que, a
juicio de Caracas, sus rutinarias declaraciones altisonantes no
serían motivo para suspender por ahora, las relaciones con los
socios petroleros británicos.
Mientras Londres permanecía en silencio, Chávez decidió escalar en
el caso, exigiéndole a Blair que entregue las Islas Malvinas a los
argentinos.
Londres optó por no darse por enterada de los calificativos vertidos
contra Blair y, en relación al tema de las Malvinas, el vocero
oficial lacónicamente afirmó que “No creo que beneficie a nadie
entrar en una guerra de palabras sobre este asunto.
La posición británica sobre las Islas Falklands ya ha sido expuesta
en muchas oportunidades”.
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Atender lo que dice, no lo que escribe
Coincidiendo con la notoria ausencia de Alí Rodríguez, titular de
ese Ministerio, la cancillería venezolana emitió una nota verbal
firmada por el viceministro Pavel Rondón y dirigida al gobierno
británico en respuesta a las afirmaciones de Blair. El MRE
venezolano dijo rechazar las “lamentables declaraciones” de Blair
por “constituirse en una clara violación de los principios
fundamentales del derecho internacional”. A renglón seguido, la nota
verbal hacía una disquisición conceptual sobre las diferencias entre
las “reglas de la comunidad internacional” y las “normas y
principios del Derecho Internacional”. El esfuerzo de Rondón por
darle a la posición de su jefe una forma acorde con las prácticas
diplomáticas entre dos países supuestamente amigos, llegaba tarde ya
que el tono de las relaciones quedó marcado por las palabras de
Chávez y Rangel.
Casi simultáneamente, el MRE venezolano emitió un comunicado
afirmando que su decisión de apoyar a Irán en la votación de la
Organización Internacional de Energía Atómica Aiea “es una posición
de principios que no tiene por objetivo apoyar a ningún país en
particular”.
Esta nota igualmente se estrelló contra la realidad. La posición
venezolana sobre el tema nuclear iraní ya había sido participada por
Chávez en algún programa de TV, al anunciar su alianza, incluso en
materia de defensa, con Teherán. De hecho, el voto venezolano en la
Aiea del pasado 4 de febrero, sirvió para remarcar las especiales
relaciones de Caracas y La Habana con Siria e Irán.
Mientras el profesor Mires sólo resalta el efecto interno de los
insultos presidenciales, en el extranjero otros asumen las subidas
palabras de Chávez como amenazas creíbles.
Por ello, a pesar de las notas diplomáticas y explicativas del MRE
venezolano, en Londres parecieran actuar en función de que Caracas
es un aliado militar de Irán, el país que amenaza con un conflicto
nuclear en las proximidades de Europa. Quizás a eso se refería Blair...
lo cual se suma al carácter desestabilizador regional que
oficialmente Washington le ha asignado a Chávez en el documento de
planeación militar Quadrennial Defense Review hecho público el
pasado 3 de febrero.
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