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En
1986, el Gobierno aprobó la puesta en marcha de un proyecto militar
clasificado como secreto y que estará totalmente operativo en 2008. Se trata
del “Programa Santiago”, cuyo objetivo principal es, según fuentes de
Defensa, la “captación de emisiones electromagnéticas y de imágenes en las
zonas definidas como de interés estratégico para la seguridad nacional”.
Para ello, afirman las mismas fuentes, el Ejército está desplegando “una red
de sensores” con capacidad de “inteligencia de las comunicaciones,
electrónica y óptica”. Dicho en otras palabras, España cuenta con una red de
espionaje militar compuesta por aviones de vigilancia (Centro de
Inteligencia Aérea de Torrejón de Ardoz), satélites de observación (Helios y
otros que se lanzarán próximamente) y bases terrestres, aunque el sistema
todavía está incompleto.
El objeto principal del Programa Santiago es
la captación de emisiones electromagnéticas y de imágenes en las zonas
definidas como de interés estratégico para la seguridad nacional, el sistema
se complementa con los medios existentes a nivel estratégico con el fin de
apoyar a los centros de fusión y análisis de datos de guerra electrónica,
servir de sensor y alerta al sistema de mando y control militar y cooperar
con otros sistemas de control militar.
Para ello se debe llevar a cabo el
establecimiento de una red de sensores, moviles semimoviles y fijos, que
disponiendo de capacidades de inteligencia de las comunicaciones,
inteligencia electrónica e inteligencia óptica, proporcionen una cobertura
optima del espacio estratégico de interés nacional.
El Programa Santiago por su volumen y
complejidad esta dividido en diversos subsistemas, algunos de ellos en su
fase inicial otros en desarrollo y otros ya implementados que una vez
completados serán integrados globalmente.
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