|
El 27 de noviembre de 1998 fue la última vez que Rafael Jorreto vio a su hijo, Diego Jorreto Bonilla, en ese entonces de 4 años de edad. La madre del menor y ex esposa de Rafael Jorreto, Fabiola Bonilla Lizana, chilena, huyó con el niño y hasta ahora el paradero de ambos es desconocido.
En conversación con Terra.cl, Jorreto, de nacionalidad española, confirmó que interpuso una demanda en contra del Estado chileno, por lo que califica como “negligencia” por parte de las autoridades del Poder Judicial al “ser incapaces de ubicar a mi hijo, sabiendo que su madre tiene serios problemas sicológicos y que está inhabilitada para mantener su custodia”.
Rafael Jorreto, a través de un documento oficial remitido a los representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, junto con denunciar al Estado de Chile por atentar contra las garantías de su hijo, solicitó que se inicie una investigación con carácter de urgencia y “se condene y exija a Chile, el cumplimiento de las leyes suscritas con Naciones Unidas, se corrija el grave daño causado, se reponga de inmediato la tuición que me corresponde, se nos ponga a mi hijo y a mí en un régimen de convivencia y se exijan las indemnizaciones correspondientes al Estado de Chile por los perjuicios de los que somos víctimas Diego y yo”.
Rafael Jorreto sostiene que el Estado chileno está “violando” la Declaración de los Derechos del Niño, de la Organización de las Naciones Unidas, que nuestro país ratificó en 1990. “Este país se queda de brazos cruzados, no hace nada. Este decreto plantea que a los hijos nunca se les puede separar de sus padres, bajo ningún concepto, siempre tienen que estar en contacto con su padre y con su madre. Además, especifica que sólo cuando uno de los progenitores produce maltrato físico y psíquico al menor, puede haber separación, pero siempre que esto se acredite, de otra forma, imposible”.
Según el ingeniero español, la madre de su hijo debiera comparecer ante la justicia, “pues ha incurrido en el delito de secuestro, se ha llevado a mi hijo, se oculta con él, lo esconde y lo ha alejado de mí sin razón alguna”.
Rafael Jorreto, desde 1998 ha recurrido a numerosas instancias judiciales, sin lograr algún resultado que permita saber dónde está su hijo y en qué condiciones de salud se encuentra. El 10 de julio de 1998 presentó su caso ante la Unicef en Chile, el 24 de mayo de 1999 expuso su caso ante el Servicio Nacional de Menores(Sename) y presentó un informe, en que relata su situación, a la Audiencia Nacional Española, que preside el juez Baltazar Garzón.
Rafael Jorreto estuvo casado durante diez años con Fabiola Bonilla Lizana y de esa unión nació Diego Jorreto Bonilla.
Rafael recuerda que su esposa decidió separarse en diciembre de 1997. “No tengo idea por qué tomó esa decisión. Durante mi matrimonio observé en ella comportamientos extraños, con altos y bajos de carácter muy grandes, momentos de exaltación, de nerviosismo y tremendas depresiones. Maltrataba al niño, le gritaba, lo empujaba y lo insultaba a menudo. Una vez, incluso, le dije, ¡estamos viviendo en La Dehesa y con todo este cuento de tus gritos, parece que estuviéramos viviendo en una barraca!”.
Jorreto denunció a su ex mujer ante el 14 Juzgado Civil de Santiago por el delito de violencia intrafamiliar –causa rol 282.97-. Dicho tribunal, el 14 de mayo de 1998, determinó que la madre del menor “era autora de malos tratos físicos y síquicos”, y asimismo, declaró que Fabiola Bonilla “presenta rasgos neuróticos”, situación por la cual le concedió, en forma provisoria, la custodia al padre.
Con fecha, 15 de enero de 1998, el tribunal, estipuló que la madre “está inhábil para ejercer la tuición de su hijo” y estableció un régimen de visitas para ella, con presencia de carabineros, “dado su estado perturbado y de riesgo para el menor”.
La madre del pequeño Diego apeló a dicho fallo y la Corte de Apelaciones no dio lugar a su petición de asumir la custodia del niño, ratificando –el 3 de noviembre de 1998- el dictamen del 14 Juzgado Civil de Santiago.
Jorreto inició, paralelamente un juicio de tuición en el Tercer Juzgado de Menores –rol 270997- y el tribunal entregó la custodia al padre. Sin embargo, la madre no cumplió la orden y secuestró al menor. Fue arrestada en la localidad de Llo-Lleo y el 21 de abril del mismo año se le prohibió, durante 60 días, tener contacto físico y telefónico con el niño.
Rafael Jorreto plantea que “haciendo uso del tráfico de influencias que ella posee solicitó visitar al niño y el Tercer Juzgado le concedió la medida, sin importar la integridad de mi hijo y sin tomar en cuenta los informes psiquiátricos que dictaminaban que el contacto con la madre era perjudicial para él”.
El afectado afirma que interpuso un recurso de reposición para cambiar el régimen de visitas a uno más amplio que permitiera que Fabiola Bonilla viera al menor, pero sin la presencia de carabineros, “para no afectar más al niño”, comenta Rafael Jorreto. Sin embargo, señaló que “al no dar cumplimiento a las visitas que se supone mi ex esposa realizaría, fui detenido. Aprovechando mi situación de detención e indefensión, la jueza Dora Menadier evacuó un informe social totalmente falso y tendencioso en sólo tres días”.
Agregó que “finalmente, el 3 de diciembre de 1998, el Tercer Juzgado le dio la custodia a mi ex esposa. Los argumentos que tuvo la jueza para darle la custodia fue que yo soy mayor y que es mejor que el niño esté con una persona más joven, como es mi esposa”.
Rafael Jorreto insiste en que la jueza, Dora Menadier, “tuvo el descaro de decir que aunque no tengo ninguna inhabilidad para ejercer la tuición, la sana conciencia aconseja que la tuición se la dé a la madre”.
Rafael Jorreto afirma que en reiteradas oportunidades ha ido junto a carabineros hasta el domicilio en que se supone vive su ex esposa junto a los padres de ésta, pero “nunca están y si están no abren la puerta, se niegan y cuando llamo por teléfono y escuchan mi voz cuelgan”.
Agregó que “han pasado 4 años sin que no sepa nada de mi hijo, he pedido al Tercer y Cuarto Juzgado de Menores que se me diga cuál es el paradero de mi hijo, que se me informe en qué colegio está, que se me diga cuál es su estado de salud, para saber qué pasa con él, para saber si está vivo o muerto. El silencio de los tribunales de menores es un silencio coludido con la parte de la madre, es un silencio corrupto y ellos saben dónde está mi hijo. La justicia me ignora como si yo fuera un chancho, tampoco me han otorgado el derecho de contar con un régimen provisorio de visitas para estar con mi hijo”.
Rafael Jorreto asegura que Fabiola Bonilla, su ex esposa, “está enferma y estoy tremendamente preocupado por la integridad de mi hijo. Puedes hacerte una idea de cómo me siento, al no saber nada de él. Muchas veces acudo al Registro Civil a ver si mi hijo está vivo o muerto, pero me dicen que está vivo, pero no sé si ha tenido una enfermedad o qué le ha pasado”.
|