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La Nube

Sobre el Tabernáculo cubierto por las pieles, reposaba una columna de humo durante la noche y una nube durante el día que guiaba a los Israelitas en sus viajes ( Ex 40:34, 38) En medio del calor del desierto había un abrigo refrescante a la sombra de aquella nube durante el día, y en la oscuridad de la noche cuando el calor intenso había moderado, reposaba sobre el tabernáculo una columna de fuego a la vista de la casa de todo Israel ( Ex 40:38) Cuando tuvieron que moverse en la oscuridad de la noche, allí estaba la columna de fuego para guiarles.

El mundo no sabe de donde nosotros recibimos nuestro descanso y fuerza. No hay una nube visible sobre nosotros mientras andamos en el desierto de pecado. No ven la nube en cuya sombra descansamos. No ven la columna de fuego que nos guía cuando no sabemos a donde debemos ir. No saben que la luz de la presencia de Dios nos envuelve y nuestra senda es iluminada.

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