Walter Espinoza Ramírez



 

 

SILENCIOS

 

 

“Si bien son alucinaciones

son también engaños

que contienen una verdad existencial”                                                                                                             R.D. Laing

 

 

A Roger Vitrac

 

La obra transcurre lentamente. En la oscuridad el personaje está sentado en el suelo. Una luz celeste acaricia su frágil cuerpo. El público sólo puede mirar la espalda del hombre, su mirada tiene la voz de los acantilados. Una mujer descansa entre sus piernas y grita desesperadamente cuando regresa el sonido de la lluvia. La ventana sonríe tímidamente con el viento y la cama que duerme con la música sonríe tempestades de levitaciones anacrónicas. El hombre respira lentamente los cabellos de la mujer durante cuarenta segundos, ella despierta de su pesadilla y lentamente, dice algo que sólo ella puede comprender:

 

Dormir es diferente a la muerte                                                      

porque su realidad                                                                   

observa la verdad cromática

de las visiones

 

La mujer parece  que  ha  llorado en sueños, comienza a separarse lentamente del hombre, se pone de pie y el hombre dice:

 

Despertar y mirar el color de la sombra                                                          

para no recordar el sueño de los ciegos

 

Ella respira intensamente el color fúnebre de la noche y dice:

 

Respirar

es meditar

pero ¿Agonizan los meses

en los calendarios?

 

La mujer observa los ojos del hombre como si no existiera una respuesta, pero él dice:

 

No sé

pero pensar es hablar con las sombras

porque los ojos son dos cuerpos sensibles en la lluvia

 

La mujer recoge sus ojos (oculta sus ojos con las manos) camina alrededor del hombre -en toda la obra él se mantiene de espalda al público- y dice:

 

Caminar sin ataduras

para volar en el vacío de los días

 

Ahora él comienza a leer el libro que sostiene la voz del pasado (la mujer sigue caminando) -si el director desea, puede regar muchos libros en el suelo- después dice:

 

           Escribir:

              disecar la luz del silencio

              que delira detrás de nuestros ojos

pero entonces -abandona el libro en el suelo-

             ¿A qué es igual la lentitud

             o la muerte de los años?

 

Ella se ha quedado de pie detrás del hombre, acaricia su hombro izquierdo con ternura y dice con tristeza:

 

Abandona la muerte de tu pensamiento

Fugacidad de los verbos

 

él dice:

Valorarte es volver al vientre de la noche                                              

porque todo es oscuridad

 

La mujer acaricia los cabellos del hombre y dice:

 

Estar en el vientre de una mujer

es respirar células de luz

y dormir en los ojos de las emociones

 

El hombre responde:

 

Nacer

es salir del silencio

para vivir en este silencio de fuego

 

La mujer acaricia sus hombros con desesperación, camina siete veces alrededor del hombre dudando de su propio pensamiento, y se desliza suavemente entre sus piernas:

 

Morir es regresar al doble silencio

para no despertar -lo dice con infinita tristeza

 

Lentamente besa los brazos del hombre para dormir en la piedra de los sueños, el público piensa que la obra está por terminar, pero un cernícalo vuela hasta la cabeza del hombre y comienza cruelmente a devorar los ojos de mis personajes, todo sucede violentamente, sin embargo no hay gritos, en ese momento una cabeza de mujer aparece en la ventana, observa con tristeza y comienza a llorar (afuera el sonido de la lluvia delira con más intensidad), esta escena dura aproximadamente tres minutos, después un espectador que no soporta la obra sube al escenario para espantar al cernícalo pero desaparece misteriosamente, la mujer de la ventana sonríe y dice:

 

La violencia

es la paz del cuerpo

 

Desaparece la luz y en la oscuridad la voz del espectador que ha desaparecido grita: LA FUNCIÓN NO DEBE CONTINUAR. En la calle, un perro comienza a ladrar

 

TELÓN

 

 

EPÍLOGO:   Después de nueve años

                     en una isla del pacífico sur

         encontraron al espectador que había desaparecido,

                     tenía el cráneo completamente destrozado

         y el sonido que nadie comprende

        en la ceguera de sus ojos

 

 

17 de Enero - Junio de 1997

 

 

 

 

ATMÓSFERA SOLAR

 

A César Moro

 

I

 

Tu soledad       luz atónita

poblando innumerables veces el área de tu frente

asaltado por olas

 

caballero de las islas del Pacífico                                                  

te veo navegando                                                                       

en una tortuga musical y divina                                                    

como un hermoso silencio                                                    

marcado por heridas profundas

 

Desde los acantilados

el mar escupe ballenas enfermas

y en tus ojos

apenas dormido

el Poema le grita al viento para siempre

 

"Aquí descansa el cuerpo que imaginó tu presencia de bosque tibio                                       desde antes de nacer"

 

 

II

 

Vivir bajo las algas

y recordar un camino de tierra en medio de la tierra

y como un astro desconocido

levantarse

y recordar la distancia del Amor

el ayer imposible

y el dolor del viento que trae tu nombre

 

oscuridad envolvente

como una piedra

sobre una isla que se hunde

 

 

III

 

La imaginación de los espejos

esperándote desde siempre

y en la distancia

tu frente se levanta como un castillo de nieve

y apaga el alba

y el día se enciende

 

para nunca desaparecer del Poema

sombra lúcida de hambre intacto

 

 

1998

 

Christian Gamboa

 

 

 

Viajes

           

                        y poemas de mil voces

 

 

            luz natural

            de océanos imposibles

            arrastrándose por los valles y sombras

            y los templos de sangre

 

 

ceguera sin nombre

intemporal

atravesando la muerte

 

 

sinfonía de arrecifes solos

 

iluminándose

 

 

                                                                       12 de abril de 2002

 

 

 

 

            Intensidad de luz

                                y lágrimas

 

            certeza de las aves del mar

                                     emigrando

            para no desparecer de la surrealidad

  

            luz radiante

            de voz crepuscular

 

                                            intensidad surreal

                                                   y lágrimas

 

 

                                   18 de mayo de 2003


Walter Espinoza Ramírez (Lima, 1974). Ha publicado los libros Expresión de una pintura triste (1997); FugaciFugacidad de los verbos (1999) y Voz sin tiempo (2002). Es editor de las revistas Ensueño indesciindescifrable y Ventana de Medusa. Próximamente, aparecerá la séptima edición de Voz sin tiempo con prccon prólogo de André Coyné y carátula de Gerardo Chávez.


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