HISTORIANDO
Un viaje al pasado, para saber de donde venimos.

Una idea de Oscar GARCIA MASSA

 

HISTORIANDO

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 Promo Versión 6.0

SARMIENTO, APUNTES SOBRE SU VIDA.

(II Citas)

 Sarmiento fue polémico. Y generó juicios diversos, como el conjunto de su obra. He aquí algunos de entre ellos, como mínima ilustración de la opinión de sus contemporáneos o de estudiosos de su trayectoria. Y también, algo de su propia voz:

  De Ricardo Rojas:

 Una pequeña biografía

“Nació en la ciudad de San Juan el 15 de febrero de 1811, al año siguiente de la revolución argentina, cuyas agitaciones impresionaron su primera infancia. Fue hijo de José Clemente Sarmiento y de doña Paula Albarracín, ambos sanjuaninos, y de antiguas familias coloniales de Cuyo. En sus “Recuerdos de provincia”, Sarmiento ha pintado el ambiente doméstico de su infancia, su casa, su pueblo, su familia, su educación, y trazado una reticente silueta de su padre, y una muy conmovida de su madre, que influyó poderosamente en su imaginación y su carácter. Los azares de nuestras guerras civiles lo lanzaron a la acción, y fue montonero unitario, conspirador de la Asociación de Mayo, periodista de oposición, emigrado, adversario periodístico de Rosas; y, después de Caseros, diputado, senador, ministro, gobernador, presidente, general. Pero su verdadera grandeza no reside en ello, sino en la fiereza indomable de su carácter, en la abundancia de su sensibilidad, en el poder de su inteligencia, en la sugestión de su obra escrita, todo lo cual ha hecho que, con motivo de su centenario (1911), los argentinos lo proclamáramos por un genio. Desde 1840 hasta 1852 residió en Chile, primero como desterrado de Benavídez, tirano de San Juan, después como adversario de Rosas, tirano de Buenos Aires. Asistió con Urquiza a la batalla de Caseros, y fué más tarde, con Mitre, adversario de la política del caudillo entrerriano. Después de ser ministro argentino en Washington, desempeñó la presidencia de la república (1868 – 1874). Como director de enseñanza, ministro, legislador, periodista, fomentó casi todos nuestros progresos morales y materiales,  desde 1853 hasta su muerte, ocurrida el 11 de setiembre de 1888, en la Asunción del Paraguay, a donde había ido en busca de alivio para su vejez ya fatigada. La fecha de su muerte es efeméride que se recuerda todos los años en las escuelas nacionales”.

  “Tal resumen cronológico, se puede dividir en cuatro jornadas biográficas: la primera de 1811 a 1839, que abarca su vida provinciana, la génesis del personaje, su hogar, su pueblo, su aprendizaje azaroso; la segunda, de 1839 a 1852, su destierro, sus viajes, sus estudios, sus principales libros, su vocación intelectual; la tercera de 1852 a 1874, sus polémicas por la organización argentina, su acción de estadista, su madurez como jefe cívico; la cuarta y última, de 1874 a 1888, su vejez, su gloria, su muerte”.    

 

-“Tentado estuve, cuando escribía “Los Gauchescos”, de incluir a Sarmiento en aquella serie, aunque desdeñó tanto a los gauchos. Pero su Facundo es una descripción de la pampa y de la vida pastora, y tal habría sido la justificación, para hablar de él en la misma parte donde he hablado de Mitre por su “Santos Vega”, el payador legendario, y de Echeverría por La Cautiva, el poema del desierto”.

 -“Hombre asombroso y contradictorio: desdeñaba a los gauchos, y “gaucho” lo ha llamado admirativamente su amigo Lastarria que lo conoció en Chile, con todo el pelo de su dehesa; y “gaucho de las letras” lo ha llamado Menéndez y Pelayo; y Groussac “montonero de la batalla intelectual”, a ése que daba la batalla intelectual para combatir al montonero; y lo es todavía más, porque el mismo Sarmiento, en la vejez, reconoció que era la suya la misma estirpe de Facundo”.

 -“Desdeñaba finalmente a los indios, y él lo era, no ya por parecerse en lo físico a muy recios caciques de Arauco, sino porque de indios descendía, según confesión propia. El mismo lo ha dicho, quizá sin advertirlo, en sus escritos, con ese bello arrojo de sinceridad, que fue virtud viril de su carácter y rasgo pintoresco de su estilo.”  

-“(...)arquetipo de su raza mestiza, evolucionada hacia una meta de alta civilización”.

-“Es del propio Sarmiento aquella máxima de gran varón que dice: Las cosas, hay que hacerlas; aunque sea mal, pero hacerlas.”

“Llevóla como desafiante divisa de su vida, y todo él movido por el aliento de hacedor optimismo que el duro lema transpiraba, halló en la misma fatalidad creadora del arranque, excusa necesaria para los múltiples errores de que abundaron su jornada cruenta y su obra presurosa”.

-“El genio de Sarmiento consiste en haber sido predestinadamente, porfiadamente, inquebrantablemente, y con una desbordante riqueza de sensibilidad, de inteligencia, de voluntad, que superan la media humana, la conciencia viva, personificada y agorera de su Patria, en todas las direcciones posibles del tiempo, del espacio y del espíritu”.

(Ricardo Rojas, en “Historia de la Literatura Argentina”. Tercera Parte. “Los Proscriptos”).

-“Nacido entre las piedras de los Andes, vino a morir junto a las aguas de nuestro litoral, después de haber sido el profeta de la pampa, el intérprete de su destino.

Por encima de los honores oficiales y de las polémicas políticas, el nos trajo un mensaje: “Educar al soberano”, y eso es lo más puro que de su pensamiento sobrevive”.

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 “Sarmiento es un hijo del Zonda. Montañés de temple rudo pero de mente sutil. Está hecho a semejanza de su tierra natal, hombre quijotesco, enloquecido por los libros que lo lanzaron a buscar aventuras”.

 (Ricardo Rojas, en “El profeta de La Pampa”. “Vida de Sarmiento”).

 

Nicolás Avellaneda:

 “Bajo mi ministerio se dobló el número de los colegios, se fundaron bibliotecas populares, los grandes establecimientos científicos como el Observatorio, se dio plan y organización a los sistemas escolares, y provincias que encontré como La Rioja sin una escuela pública llevaron tres mil o cuatro mil alumnos... Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre. Cuál fue la intervención del señor Sarmiento en estos trabajos, que absorbieron mi vida por entero durante cinco años? El nombre del señor Sarmiento al frente del gobierno era por sí solo una dirección dada a las ideas y a la opinión a favor de la educación popular; su firma al pie de los decretos era una autoridad que daba prestigio a mis actos. Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral. Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido los dos primeros volúmenes del “Boletín de las Bibliotecas” y estas convertídose en pasión pública. El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno. Esto es todo, y es la verdad”.

 (Nicolás Avellanada. Apuntes en 1874, en sus “Escritos y discursos”).

 

     De Martínez Villergas (escritor español que residió en Argentina).

 

Este escritor de pega y de barullo

Que traduce, delira o no hace nada,

Subir quiere del Genio a la morada

De sus propias lisonjas al arrullo.

 

Fáltale ciencia, pero tiene orgullo,

La paz le ofende y la virtud le enfada:

Es ciego admirador de Torquemada

Y enemigo mortal de Pero-Grullo.

 

Tal en resumen es mi pensamiento

Acerca de ese autor que lleva el nombre,

O apellido, o apodo, de Sarmiento.

 

Nada hay en él que agrade ni que asombre:

Carece de instrucción y de talento;

En todo lo demás es un grande hombre.

 

SARMIENTO por SARMIENTO

Las que siguen son citas del sanjuanino, pertenecientes a algunas de sus obras.

 

AUTOBIOGRAFIA

 En un álbum escribí a la aventura lo primero que me ocurrió y salió de ello una biografía.

 Partiendo de la falda de Los Andes nevados, he recorrido, la tierra y remontado todas las pequeñas eminencias de mi patria.

 Al descender de la más elevada, me encuentra el viajero, sin las fasces de los lictores, amasando el barro informe con que Dios hizo al mundo, para labrarme tierra y mi última morada.

 He vivido en todas partes la vida íntima de mis huéspedes y no como viajero. Dejo tras de mí un rastro duradero en la educación y columnas miliarias en los edificios de las escuelas que marcarán en la América la ruta que seguí.

 Hice la guerra a la barbarie y a los caudillos en nombre de ideas sanas y realizables, y, llamado a ejecutar mi programa, si bien todas las promesas no fueron cumplidas, avancé sobre todo lo conocido hasta aquí en esta parte de América.

 He labrado, pues, como las orugas, mi tosco capullo, y sin llegar a ser mariposa, me sobreviviré para ver que el hilo que depuse sería utilizado por los que me siguen.

 Nacido en la pobreza, criado en la lucha por la existencia, más que mía, de mi patria; endurecido en todas las fatigas, acometiendo todo lo que creí bueno y coronada la perseverancia con el éxito, he recorrido todo lo que hay de civilizado en la tierra y toda la escala de los honores humanos, en la modesta proporción de mi país y de mi tiempo; he sido favorecido por la estimación de muchos de los grandes hombres de la tierra; y sin la fortuna que nunca codicié porque era bagaje pesado para la incesante pugna, espero una buena muerte corporal, pues la que me vendrá en política es la que yo esperé, y no deseé mejor que dejar por herencia millares en mejores condiciones intelectuales, tranquilizado nuestro país, aseguradas las instituciones y surcado de vías férreas el territorio, como cubiertos de vapores los ríos, para que todos participen del festín de la vida, de que yo gocé sólo a hurtadillas.

 

FACUNDO

 ¡Sombra terrible de Facundo!, voy a evocarte, para que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo. ¡Tú posees el secreto: revélanoslo! Diez años aún después de tu trágica muerte, el hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, al tomar diversos senderos en el desierto, decían: ¡No! ¡No ha muerto! ¡Vive aún! ¡El vendrá! ¡Cierto! Facundo no ha muerto; está vivo en las tradiciones populares, en la política y revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su complemento; su alma ha pasado a este otro molde más acabado, más perfecto; y lo que en él era sólo instinto, iniciación, tendencia, convirtióse en Rosas en sistema perfecto, efecto y fin.  

 

INFANCIA DE DOMINGUITO

 ...Desde la tierna edad de tres años y medio daba tales muestras de inteligencia, que los domésticos repetían algunas de las observaciones que hacía al experimentar alguna sensación nueva.

...Siendo de tan corta edad, que era necesario que un peón lo llevase por delante en el caballo, al ir la familia de Santiago a Santa Rosa de los Andes, al descender los últimos contrafuertes de la cuesta de Chacabuco, ofreciósele a la vista de un golpe y mirado de lo alto el bellísimo valle de Aconcagua, encerrado en un marco de montañas, como una masa de verdura de seis leguas de fondo, salpicada aquí y allí de casitas y alquerías. A los hombres hechos deleita aquella vista. Al niño lo tomaba de nuevo, y tendiendo los bracitos como para abrazarla, exclamó alborozado: ¡qué bosque tan lindo!... Y a un rato de contemplarlo: ¡pero no como los de Brasil!

El peón que oía, quizá por la primera vez, Brasil, y acaso la palabra bosque, no muy casera, como monte, arboleda, huerta, etc., le preguntó: Patroncito, en qué son mejores los del Brasil?...

¡Oh! ¡Tanto tití!

El peón maravillado contó la aventura, y comprendió entonces la diferencia, sabiendo que titíes son unos monitos muy monos, los más monos de los simios que se encuentran en las grandes selvas tropicales. Conocíalos el niño por uno embalsamado que había sobre la mesa en la sala como ornato, y había oído hablar de su país de origen. Creía que poblaban los bosques, y se les veía saltando de rama en rama. Luego los bosques de Aconcagua (las huertas de frutales) eran inferiores a los de Brasil. Tenía tres años y medio el naturalista.

 

INSTRUCCIÓN PUBLICA

...Un padre pobre no puede ser responsable de la educación de sus hijos; pero la sociedad en masa tiene interés vital en asegurarse de que todos los individuos que han de venir con el tiempo a formar la nación , hayan, por la educación recibida en su infancia, preparádose suficientemente para desempeñar las funciones sociales a que serán llamados. El poder, la riqueza y la fuerza de una nación dependen de la capacidad industrial, moral e intelectual, de los individuos que la componen; y la educación pública no debe tener otro fin que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el numero de individuos que las posean. La dignidad del Estado, la gloria de una nación no puede ya cifrarse, pues, sino en la dignidad de condición de sus súbditos; y esta dignidad no puede obtenerse sino elevando el carácter moral, desarrollando la inteligencia y predisponiéndola a la acción ordenada y legítima de todas las facultades del hombre. 

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Hasta aquí <por ahora> nuestro aporte, mínimo, sobre  Sarmiento.  Pero nos prometemos y les prometemos más, siempre más sobre una figura nodal para la comprensión de nuestras raíces.  

Sobre el trabajo historiográfico acerca de Sarmiento tenemos un sueño hoy imposible, que requiere de recursos económicos que no tenemos.  Pero no nos resignamos.  Si lo concretamos, podrán verlo aquí.

Si desean leer un breve homenaje literario a Sarmiento, suscríbanse gratuitamente a nuestro Mensuario de Historia, que lo incluye.

Oscar García Massa  

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