ARGENTINA

   
Antártida Argentina
Instituto Antártico Argentino
   
     
 
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La Antártida en la mira del imperio
ARGENTINA EN DOS CONTINENTES

Entrevista al General de Brigada (R) Jorge E. Leal
Revista Cuadernos para la Emancipación Nº 6, mayo 1995.

Jorge Edgar Leal, estuvo al mando de la expedición denominada "Operación 90", que el 10 de diciembre de 1965 -después de 45 días de marcha recorriendo 1.500 km sobre peligrosas y agrietadas plataformas de hielo y nieve y soportando temperaturas de hasta 41º bajo cero- lograra la aspiración de llegar por tierra al confín austral de la Patria: el Polo Sur. Jorge E. Leal, actualmente, se desempeña como Director Nacional de Antártico. Máxima autoridad en el tema, nos responde acerca de la situación actual de esta porción de nuestro territorio que se encuentra bajo el Sistema del Tratado Antártico, manteniendo una superposición de intereses con Gran Bretaña y Chile. El desarrollo científico y tecnológico y una conexión real entre la Patagonia y la Antártida son puntos clave para afianzar nuestra soberanía en la zona.

 


- ¿En qué términos se precisa la condición de país reclamante de soberanía, por parte de la República Argentina?

-Argentina reivindica un sector cuyos límites son el meridiano de 25º y el de 74º de longitud oeste, el Polo Sur y el paralelo de 60º Sur. Si bien efectúa la limitación de dicha reivindicación en el año 1957, son extensos sus argumentos históricos, geológicos y jurídicos que sustentan tal posición desde hace casi un siglo atrás. Baste recordar que el 22 de febrero de 1904 instala en la Isla Laurie, del grupo Orcadas del Sur, la base permanente más antigua de la Antártida y que desde entonces funciona ininterrumpidamente.


- Sabemos que nuestro país no es el único que reclama soberanía en la región. ¿Cuáles son los otros que hoy mantienen la posición de reclamantes?

- Al igual que Argentina, se encuentra Chile y Gran Bretaña quienes superponen sus pretensiones con la nuestra, también Nueva Zelanda, Australia, Noruega y Francia, reclaman un sector antártico a la vez que son países signatarios originales del Tratado Antártico, que desde su entrada en vigencia en el año 1961, regula las actividades que los Estados Miembros realizan en el Sexto Continente.


- A partir del Tratado Antártico, ¿cuál es la situación de los mencionados países reclamantes?

- El Tratado Antártico, mediante una fórmula transaccional muy efectiva, logra suspender mientras dure su vigencia toda disputa de soberanía. En consecuencia, los países que reivindican derechos son afectados por una virtual "medida de no innovar" y todo lo que realicen en la Antártida no acredita ni disminuye tales derechos.


-Volviendo a la posición argentina, ¿en qué términos se ha sostenido esta posición a partir del año 1957?

Todo acto administrativo que el país efectúa con relación a la Antártida se basa en su condición de reclamante; largo sería intentar reseñar los instrumentos de legislación interna que consolidan esta posición. Creo, sin embargo, que el ejemplo más claro y reciente es la Política Nacional Artártica, fijada por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 2316 del 5 de noviembre de 1990, donde se proclama que el "objetivo fundamental de la política nacional antártica es afianzar los derechos argentinos de soberanía en la región", fijando a la ciencia y la técnica como el centro de gravedad de nuestro accionar en la zona.


- A la luz de los acuerdos de Madrid sobre protección del medio ambiente, como así también de la evolución global del Sistema del Tratado Antártico que ya cumplió más de 30 años de vigencia, ¿qué espacio queda para el concepto de soberanía en Antártida?

-Sin duda que el espacio se ha reducido, el concepto de soberanía aparecía acotado por una suerte de concepto de condominio que ha crecido dentro del Sistema del Tratado Antártico en los últimos años. No obstante, hoy parece claro que la idea de soberanía debe acompañarse de las nuevas tendencias que imponen el desarrollo científico y tecnológico, la prestación efectiva de servicios tiende a una demanda cada vez mayor y en el caso de la república Argentina en la demorada conexión real entre nuestra Patagonia y la Antártida y muy especialmente entre Ushuaia y nuestra Península Antártica.


-¿Qué vínculos unen el contexto latinoamericano con la Antártida?

-Latinoamérica además de su proximidad geográfica y continuidad geológica en la Antártida, exhibe todo un historial al respecto, me estoy refiriendo no solamente a la Bula Intercaetera de 1493 y el Tratado de Tordesillas de 1494 del Papa Alejandro VI, sino también a la actividad de Argentina y Chile en la región que es más que centenaria.


Partiendo de estas premisas y considerando que cada vez son más los países latinoamericanos comprometidos con el Tratado Antártico (Uruguay, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Cuba y recientemente Guatemala) y atendiendo al excelente modelo de cooperación internacional que ofrece la Antártida, aprecio que los latinoamericanos -a través del intercambio y estrecha colaboración- estamos obteniendo la herramienta aglutinadora que podrá contribuir a la construcción de la postergada unión que soñaran los verdaderos Próceres de Nuestra Emancipación.

Con gran satisfacción puedo afirmar que la iniciativa argentina de unir a nuestros países hermanos en torno al interés y al trabajo científico en Antártida ya ha dado pasos firmes en ese sentido y los avances en la cooperación y posiciones comunes frente a diferentes aspectos de la problemática antártica avalan nuestro entusiasmo y nuestras esperanzas.