Por Jorge E. Rico
UNA ADVERTENCIA SOLEMNE
El Apocalipsis es un libro especial. Fue dado para un pueblo especial en un tiempo especial. Su importancia va más allá de la interpretación de símbolos. Este libro contiene mensajes solemnes cuya aplicación y cumplimiento se proyectan para el tiempo en el cual nos ha tocado vivir. Uno de estos mensajes es el que se encuentra registrado en el mensaje del tercer ángel (Apo. 14:9-12). Al seguir la secuencia de los dos anteriores, este mensaje contiene la última advertencia solemne de Dios al mundo. Nos presenta que el conflicto final se va a centrar entre los que aceptan el evangelio eterno y reciben el sello de Dios y los que rechazan el evangelio eterno y reciben la marca de la bestia. Finalmente, el mundo ha de ser polarizado en dos grupos solamente:
La Palabra de Dios declara que el mensaje del tercer ángel nos amonesta a todos contra la adoración de la bestia y de su imagen y contra el recibimiento de la marca de la bestia. ¿Qué representan la bestia y la imagen de la bestia? ¿Por qué hay que tener cuidado con recibir la marca de la bestia? ¿Qué significa esa marca y como la puedo evitar? ¿De qué manera puede todo esto afectar mi salvación?
La Bestia
En su libro Juan nos ayuda a entender el significado de la bestia y de su imagen. El describe a estos dos poderes como estando en plena actividad en el capítulo anterior Apo. 13). Para el apóstol, la adoración de la bestia y de su imagen se encuentra en contra posición con la adoración a Dios. Veamos algunos detalles en Apocalipsis 13 los cuales nos van a ayudar a identificar a estos dos sistemas.
La composición de esta bestia muestra que es una amalgamación de los imperios anteriores y que su surgimiento ocurrió después de la caída del imperio Romano.
* Pretender perdonar pecados sobre la tierra (Mar. 2:5-7)
* Pretender ser Dios en la tierra (Juan 19:7; Mar. 14:61-64; Mat. 26:63-66).
De acuerdo a esta definición la bestia blasfema el nombre de Dios porque pretende tomar Su lugar en la tierra. En segundo lugar, la bestia blasfema el tabernáculo de Dios porque pretende establecer un sistema de doctrinas que contradice lo que Dios había enseñado a través del santuario de Israel.
Esta característica muestra claramente que la bestia es un sistema religioso que recibe el apoyo de los reyes de la tierra. La base de las doctrinas que ésta enseña son de de fabricación humana.
En conclusión, la bestia es un poder religioso que pretende adorar a Dios a través de sus propias enseñanzas. Dichas enseñanzas son instituciones que se oponen a los requerimientos de Dios. Además, este poder cuenta con el apoyo de los reyes de la tierra. Su dominió comenzó con la caída de la Roma Imperial y se extenderá hasta el fin del tiempo. Finalmente, todo aquel que no adore ni acepte la señal de su autoridad será perseguido. La historia registra que hay un solo poder que llena estas características. Ese poder es la Roma papal o mejor conocido como el sistema papal.
La Imagen de la Bestia
En conclusión, este es un poder político-religioso que le devuelve el poder de perseguir a la primera bestia. Surge alrededor de 1798 en un lugar poco poblado; su sistema de gobierno está basado en principios cristianos. Promueve el principio de separación de iglesia y estado, y la libertad e igualdad del hombre. Tristemente, este mismo sistema terminará manifestando principios satánicos. Rechazará estos dos principios con el fin de obligar al mundo a que adore a la bestia. Solo hay una nación que llena estas características: los Estados Unidos de Norteamérica.
Sello de Dios y la Marca de la Bestia
Una vez identificadas la bestia y la imagen de la bestia, sólo nos resta contestar una última pregunta ¿cuál es la marca de la bestia? La Palabra de Dios es explicita al indicar que esta marca se encuentra en oposición al sello de Dios (cf. Apo. 7:1-4). Es una institución humana que fue introducida en la iglesia cristiana en forma tal que anula la autoridad de Dios y entroniza la de la bestia. Es por eso que el mensaje del tercer ángel también nos amonesta contra la recepción de la marca de la bestia (Apo. 14:9).
Exo. 31:13-17 La escritura es muy diáfana al identificar el sello de Dios. Dios le dió a Israel el Sábado como una señal perpetua de Su poder creador. Esta señal identificaba a Israel como un pueblo santificado o apartado por Dios a diferencia de las otras naciones. El Sábado sería la señal distintiva entre el pueblo de Dios y las otras naciones.
Eze. 20:12, 20 El profeta menciona que el Sábado fue dado como una señal del poder libertador de Dios (Eze. 20:1-12). Pero, desafortunadamente Israel profanó el Sábado (Eze. 20:13, 16, 21, 24; 22:26) indicando de esta manera que rechazaba a Dios como su Creador y Redentor.
Eze. 9:4, 6 Este rechazo trajo sobre ellos la destrucción inminente y sólo aquellos que fueron sellados en sus frentes por Dios fueron salvos de la destrucción (cf. Isa. 8:16). Note que mientras se sellaba a los siervos de Dios en sus frentes, el resto del pueblo se encontraba adorando al sol (Eze. 8:16). Este acto creó un claro contraste entre el sello de Dios y la adoración al sol. De igual manera sucederá en el tiempo del fin. La Santa Escritura muestra el contraste entre la marca de la bestia y la observancia de los mandamientos de Dios (Apo. 14:11, 12). Sólo aquellos que reciban el sello de Dios en sus frentes serán salvos de las plagas venideras (Apo. 6:17; 7:1-4 cf. Heb. 10:16) que caerán sobre los que reciban la marca de la bestia.
Al presentar el contraste entre el sábado y la marca de la bestia, la Palabra de Dios muestra de una manera diáfana que la marca de la bestia se encuentra representada a través de un día de la semana. La historia sólo registra que hay dos días que se encuentran en conflicto por la adoración a Dios: el sábado y el domingo. Por lo tanto, el domingo constituye la marca de la bestia. El sello de Dios y la marca de la bestia dividirán la humanidad entre dos grupos. Apocalipsis los denomina como la mies, refiriéndose a los justos, y las uvas, refiriéndose a los impíos (Apo. 14:14-19). Ambos grupos serán madurados por los mensajes de los tres ángeles.
Para los hijos de Dios en el tiempo del fin el mensaje del sábado debe de ser algo más que un mandamiento divino, guardado por Jesús y los apóstoles, y cambiado por el hombre. El sábado es la señal distintiva que nos muestra a un Dios Creador y Redentor (ver Exo. 20:11; Deut. 5:15). Al guardar el sábado el cristiano está reconociendo que Dios es su Creador y su Redentor. Pero al guardar el domingo se está reconociendo la autoridad de la bestia en lugar de la de Dios. Mientras que el primero presenta el deseo de ser justificado por la fe, el segundo presenta el deseo de ser justificado por las obras.
El conflicto final no será entre un día versus otro día; el conflicto final será por la alianza al gobierno de Dios o la alianza al gobierno de la bestia. El sábado no sólo es un asunto de vida ó muerte, sino que será la prueba final que separará a los justos de los injustos. La observancia del sábado no es legalismo sino confianza en la palabra de Dios. Es vivir en armonía con la palabra de Dios. Por el contrario, la desobediencia es pecado y desconfianza en la palabra de Dios.
Surge la siguiente pregunta: ¿qué significa recibir el sábado como señal? Una señal apunta a una realidad superior. Notemos algunos ejemplos.
Recibir el sábado como señal significa que yo confieso públicamente que Jesús es el Señor de mi vida y que pertenezco a Su reino. Significa que Él va a suplir todas mis necesidades. El mismo Dios que nos creó y redimió es el mismo que tiene el poder de sustentar a sus hijos.
¿Cuándo habrá de ser sellada la gente para salvación ó perdición? Para recibir el sello de Dios se requiere una vida en armonía con Dios; para recibir la marca de la bestia se requiere un carácter semejante al de la bestia. Solo cuando se dé el decreto que prohiba hacer transacciones comerciales en el día domingo y el mundo entero sea llevado a tomar una decisión en favor o en contra de la verdad es que la gente será sellada porque sus carácteres serán revelados (Apo. 13:16, 17 cf. 7:1-4).
Para Meditar
Apreciado amigo, Ud. puede leer toda la Palabra de Dios y no va a encontrar un mensaje tan fuerte y tan solemne como el mensaje del tercer ángel. No sólo descorre el velo del futuro sino que describe la naturaleza del conflicto final. Muestra como la ley de Dios, de manera particular el sábado, será el meollo de este conflicto final. El mundo habrá de ser polarizado entre aquellos que reciban el sello de Dios y los que reciban la marca de la bestia. El sello de Dios identifica a los que han escogido ser fieles a Dios a pesar de las pruebas o los decretos humanos. Por su parte, la marca de la bestia identifica a los que han decidido confiar en el poder humano a expensas de la Palabra de Dios.
Es por eso que todos los que reciban la marca de la bestia beberán el vino de la ira de Dios el cual será derramado puro sin mezcla de misericordia. El vino de la ira de Dios son las plagas postreras. Así que este es un mensaje que nos advierte contra la venida de las siete plagas postreras (Apo. 15:1; 16:1).
Pero la mejor noticia es que nadie necesita beber del vino de la ira de Dios; lo único que necesita hacer es rechazar el vino de Babilonia. No hay nada que temer si estamos viviendo por Cristo porque Él es la Roca de la eternidad en quién podemos hallar refugio. ¿A qué reino deseas pertenecer? ¿Deseas recibir el sello de Dios? ¿Es tu deseo sellar tu vida con Cristo Jesús? Lea 1 Juan 5:11, 12; Heb. 3:15.

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