Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias
14.
Ángel.
Ver com. cap. 1:20.
Laodicea.
Este nombre se ha definido como "juicio del pueblo", o "un pueblo juzgado". Lo último parece preferible. La distancia que hay desde Filadelfia hasta la ciudad de Laodicea es de unos 65 km. Laodicea fue fundada por el rey seléucida Antíoco II Teos (261-246 a. C.), y recibió su nombre en honor de Laodice, la esposa del rey. La ciudad se hallaba situada en el valle del río Licos. En los días de Juan era un centro comercial próspero que se especializaba en la producción de tejidos de lana. Estaba a pocos kilómetros de las ciudades de Colosas y Hierápolis, y muy pronto hubo cristianos en cada una de esas ciudades (cf. Col. 4:13). La iglesia de Laodicea quizá tenía ya unos 40 años de fundada cuando Juan escribió el Apocalipsis. Pablo se interesó mucho en esa congregación y encargó a los colosenses que hicieran un intercambio de epístolas con los laodicenses (Col. 4:16).
Amén.
La unión de este título con "el testigo fiel y verdadero" lo identifica como un título de Cristo (cap. 1:5), el autor de las cartas a las siete iglesias. En cuanto al significado de "amén", ver com. Deut. 7:9 ; (Dios fiel.La palabra traducida "fiel" es un participio del verbo 'aman, del cual, a través del griego, tenemos la palabra "amén". El verbo hebreo significa "permanecer", "apoyar", "estar firme", y recalca la idea de una total confiabilidad).
Mat. 5:18. (Gr. Amén, del Heb. 'amen, "firme", "establecido", "seguro". Según el sentido del hebreo, el 'amen significa una respuesta confirmatorio y enfática a lo que dice otra persona (Núm. 5: 22; Deut. 27: 15-16; etc.). Se le da el mismo sentido en el NT(1 Cor. 14: 16). Se emplea el amén con frecuencia en el NT al final de una doxología (Rom. 1: 25; Gál. 1: 5; etc.). Pero es peculiar de Jesús la forma en que usa el amén para confirmar lo que él mismo dice y para darle más énfasis. El comienza muchas de sus expresiones diciendo: "De cierto os digo" (Mat. 6: 2, 5, 16; etc.), o, como aparece en el Evangelio de Juan (25 veces), "de cierto, de cierto te digo" (Juan 3: 3, 5, 11).La aplicación de este término a Cristo puede compararse con Isa. 65:16, donde en hebreo el Señor recibe el nombre de 'Elohe 'amen, "el Dios del amén". En el pasaje que consideramos, puede entenderse este título como una declaración de que Cristo es la verdad Juan 14:6), y por lo tanto, su mensaje a la iglesia de Laodicea debe ser aceptado sin vacilación.
El testigo fiel y verdadero.
Ver com. cap. 1:5.
Principio.
Gr. arjé, palabra que tiene sentido pasivo y también activo. En sentido pasivo se refiere a lo que recibe la acción en el principio. Si así se interpreta aquí, significaría que Cristo fue el primer ser creado; pero es evidente que ésta no puede ser la traducción correcta, pues Cristo no es un ser creado. En sentido activo se refiere a lo que comienza una acción, la primera causa o motor. Si así se entiende entonces se afirma que Cristo es el Creador. Este es, sin duda alguna, el significado de este pasaje, porque en otros versículos se describe a Cristo repetidas veces desempeñando ese mismo oficio (ver com. Juan 1:3; (Juan no pensaba en el Lógos, o "Verbo", en el sentido abstracto y metafísico de la filosofía griega. La íntima relación de Cristo con el Padre en la obra de la creación se presenta vez tras vez en el NT (Rom. 11: 36; 1 Cor. 8: 6; Col. 1: 16-17; Heb. 1: 1-2; cf. Apoc. 3: 14). Aquí Juan presenta a Cristo como el Creador de todas las cosas, así como en Juan 1: 14 lo hace resaltar como el instrumento de la misericordia divina y de la gracia para la restauración o nueva creación de todas las cosas. En la eternidad pasada, el Verbo no fue una entidad pasiva e inactiva, sino que estuvo activa e íntimamente relacionado con el Padre en el desarrollo y en el manejo de "todas las cosas").
Heb. 1:2). (Heredero de todo.Cuando Jesús vino a la tierra, se despojó "de su vestido y corona reales" (5TS 182). "Prefirió devolver el cetro a las manos del Padre, y bajar del trono del universo" (DTG 14). Con su ascensión tomó otra vez el puesto que había tenido con el Pare antes de su encarnación . Era importante que los hebreos entendieran el verdadero lugar del Hijo. Los escritores del AT no comprendían la naturaleza trinitaria de la Deidad. A Israel se le había enseñado: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es" (Deut. 6: 4). Era necesario que entendieran que el Mesías compartía el trono del universo con el Padre.)
La declaración notablemente similar de Col. 1: 15-16 había sido leída por la iglesia de Laodicea muchos años antes (cf. Col. 4:16).
15.
Tus.
En cuanto al énfasis del singular, ver com. cap. 2:2.
Obras.
Ver com. cap. 2:2.
Ni eres frío ni caliente.
Se ha sugerido que esta expresión figurada debe haber tenido un significado especial para los cristianos de Laodicea. Uno de los principales lugares de interés de esa comarca es una serie de cascadas de agua salobre proveniente de las termas de Hierápolis. Las cascadas forman piletas naturales de agua tibia, muy apreciadas por los turistas. Los informes históricos y las ruinas de Hierápolis no dejan duda de que el agua termal fluía en el primer siglo d. C. El agua tibia era, pues, algo familiar para los laodicenses; describía adecuadamente su condición espiritual.
La tibia condición espiritual de la iglesia de Laodicea era más peligrosa que si hubiera estado fría. El cristianismo tibio retiene la forma y hasta el contenido del Evangelio en cantidad suficiente para adormecer las facultades de percepción del espíritu. Esto hace que los creyentes olviden el esfuerzo diligente que es necesario hacer para alcanzar el alto ideal de una vida victoriosa en Cristo. El típico cristiano laodicense está contento con el rutinario transcurrir de las cosas y se enorgullece del poco progreso que hace. Es casi imposible convencerlo de su gran necesidad y de cuán lejos se encuentra de la meta de la perfección.
Puesto que los mensajes a las siete iglesias reflejan el curso completo de la historia de la iglesia cristiana (ver com. cap. 1: 11; 2: 1), el séptimo mensaje debe representar la experiencia de la iglesia durante el período final de la historia de este mundo. El nombre Laodicea sugiere el último paso en el proceso espiritual del cristiano: la perfección de "un pueblo juzgado" (ver com. cap. 3:14) y hallado justo. Además, implica que la preparación de este pueblo y el procedimiento divino de determinar que son justos, concluirán al final del período (ver com. Dan. 8:13-14; Apoc. 3:8; 14:6-7). Por lo tanto, el mensaje para Laodicea se aplica en un sentido especial a la iglesia desde 1844 hasta el fin del tiempo (ver Nota Adicional ). Este lapso puede describirse como el período del juicio.
El mensaje de Laodicea se aplica a todos los que afirman que son cristianos . El reconocimiento de esta aplicación es una constante reprensión contra el engreimiento y un estímulo para vivir íntegramente de acuerdo con el modelo de una vida perfecta en Cristo Jesús (ver com. cap. 3: 18).
Ojalá.
Un estado espiritual de tibieza produce una disminución de la vigilancia, lentitud en las reacciones e indecisión. Si la iglesia de Laodicea fuese fría, el Espíritu de Dios tal vez podría convencerla más fácilmente de su peligrosa condición.
¿Por qué es preferible una condición de frialdad a una de tibieza? Las siguientes palabras proyectan luz al respecto: "Al Señor le agradaría que los tibios, que creen que son religiosos, nunca hubieran mencionado su nombre. Son una carga continua para los que anhelan ser fieles seguidores de Jesús. Son una piedra de tropiezo para los incrédulos" .
16.
No frío ni caliente.
Ver com. vers. 15.
Te vomitaré.
La figura del agua tibia prosigue hasta su lógica conclusión. Nuevamente, conviene recordar el agua de Hierápolis, que además de ser tibia, tiene mal gusto por su contenido mineral. Esta agua desagrada, produce náuseas; el que la bebe casi involuntariamente vomita.
17.
Yo soy rico.
Puede entenderse literal o espiritualmente. Laodicea era una ciudad próspera, y sin duda algunos de los cristianos que vivían allí tenían recursos. En el año 60 d. C., cuando toda la región sufrió un devastador terremoto, Laodicea se negó a aceptar la ayuda que Roma ofreció para la reconstrucción. Sus ciudadanos se sintieron suficientemente ricos como para hacer frente a los gastos de levantar los edificios caídos.
Esta iglesia evidentemente no había sufrido ninguna grave persecución. El orgullo producido por su prosperidad llevaba naturalmente a la complacencia espiritual. La riqueza no es mala en sí misma; lo que sucede es que las riquezas hacen que su poseedor se sienta tentado a ceder al orgullo y a la complacencia propia. Contra esos males la única protección segura es la humildad espiritual.
Los cristianos pobres en bienes terrenales se sienten ricos y colmados de bienes espirituales; sin embargo, se parecen a un antiguo filósofo que orgullosamente proclamaba su "humildad" usando un vestido desgarrado. El orgullo que les produce su pretendida espiritualidad, brilla a través de los agujeros de sus vestiduras. El conocimiento de importantes verdades que sólo se han albergado intelectualmente, pero que no se permite que impregnen el alma, lleva al orgullo espiritual y a la intolerancia religiosa. Hasta la iglesia de Dios, poderosa en la estructura de su organización y rica con las joyas de la verdad, fácilmente puede llegar a ser intolerante en doctrina e inmoralmente orgullosa de sus riquezas de verdad. "El pecado más incurable es el orgullo y la presunción. Estos defectos impiden todo crecimiento" (3JT 183-184).
Enriquecido.
La iglesia de Laodicea no sólo afirma que es rica, sino que también comete el error fatal de considerar que estas riquezas son el resultado de sus propios esfuerzos (cf. Ose. 12:8).
De ninguna cosa tengo necesidad.
El colmo de la jactancia de los laodicenses es que pretenden que su situación no puede ser mejorada. Este engreimiento es fatal porque el Espíritu de Dios nunca entra donde no se siente necesidad de su presencia; pero sin esa presencia es imposible que haya novedad de vida.
No sabes.
El que no sabe, y no sabe que no sabe, casi no tiene esperanza. La ignorancia de su verdadera condición, que caracteriza a los cristianos de Laodicea, es un agudo contraste con el certero conocimiento que Cristo tiene de la verdadera condición de sus iglesias, como lo refleja su categórica afirmación a cada una de ellas: "Yo conozco tus obras" (cap. 2:2, 9, 13, 19; 3:1, 8, 15).
Tú eres.
El pronombre es enfático en griego. El énfasis de la oración es: "No sabes que eres tú el desventurado y miserable".
Desventurado... desnudo.
El cuadro que aquí se presenta es diametralmente opuesto a la jactancia de la iglesia de Laodicea. No es rica ni necesita nada; en realidad es tan pobre que hasta le faltan ropas.
18.
De mí compres.
La "iglesia" de Laodicea no puede sin este esfuerzo llegar a la altura que Cristo desea que alcance. Las cosas que él le ofrece tienen su precio aunque la salvación es siempre gratuita. Debe abandonar su vieja manera de vivir para que sea verdaderamente rica, para que sea sana y para que esté vestida; para que aunque no tenga nada de dinero, pueda comprar (cf. Isa. 55:1).
Oro.
Representa las riquezas espirituales que se ofrecen como el remedio de Cristo para la pobreza espiritual de los laodicenses. Este "oro" simbólico representa la "fe que obra por el amor" (Gál. 5:6; Sant. 2:5; cf. PVGM 123) y las obras que resultan de la fe (1 Tim. 6:18).
Refinado en fuego.
Es decir el oro que ha salido de¡ fuego después de consumirse toda su escoria. Sin duda se refiere a la fe que ha sido probada y purificada por el fuego de la aflicción (ver com. Sant. 1:2-5;)
( cf. Job 23:10.Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro. " Este es uno de los versículos claves del libro. Aunque Job parecía no poder encontrar a Dios, lo creía al tanto de sus actividades y tenía buenos propósitos en su trato con él. Job comenzaba a comprender que se lo estaba probando, aunque nada sabía aún del reto de Satanás concerniente a su persona. Uno de los peldaños de la escalera por la cual Job ascendió de la desesperación a la fe, fue el reconocimiento de que no estaba siendo castigado" ).
Vestiduras blancas.
Se ofrecen como un contraste con la desnudez de los laodicenses, la cual se destacaba tan horriblemente frente a su jactancia de que no tenían necesidad de nada (vers. 17). Las vestiduras blancas son la justicia de Cristo (Gál. 3:27;
ver com. Mat. 22:11; (Vestido de boda.Un salón de fiesta lleno de invitados debidamente ataviados constituiría un honor para el rey y para la fiesta. Uno que estuviera vestido en forma inapropiada deshonraría al anfitrión e introduciría una nota discordante en las festividades.El vestido de bodas, que simboliza la justicia de Cristo , es obsequio del rey. El rechazarlo equivale a rechazar lo único que podrá convertirnos en hijos e hijas de Dios. Al igual que los invitados de la parábola, no tenemos nosotros ninguna ropa apropiada para vestir. Seremos aceptables a la vista del gran Dios sólo si estamos vestidos de la perfecta justicia de Cristo en virtud de sus méritos. Estas son las vestiduras blancas que aconseja a los cristianos que compren (Apoc. 3: 18; cf. cap. 19: 8).
El que no tenía vestido de bodas representa a los falsos cristianos que piensan que su justicia es suficiente. Al parecer, este invitado se interesaba sólo en el privilegio de participar del banquete del rey. No valoraba verdaderamente el privilegio que le había sido concedido. No le importaba el honor del rey ni la importancia del acontecimiento. Olvidaba que la fiesta se hacía en honor del hijo del rey y, por lo tanto, en honor del rey mismo. No importa cuán bien se hubiera vestido, había rehusado recibir lo único que lo calificaba para sentarse a la mesa del rey y gozar de la fiesta y del banquete que acompañaban la celebración de las bodas. )
Apoc. 3:4; Apoc. 19:8). Esta figura debe haber tenido un significado especial para los cristianos de Laodicea, porque su ciudad era famosa por su tela de lana negra.
Vergüenza de tu desnudez.
Cf. Exo. 20:26; Lam. 1:8; Eze. 16:36-, 23:29; Nah. 3:5.
Colirio.
Gr. kollúrion, "rollito". El colirio antiguo era conocido por la forma del paquete en el cual se envolvía. Cerca de Laodicea había un templo al dios frígido, Men Karou. Surgió una famosa escuela de medicina dependiente de ese templo, y allí podía conseguirse un polvo para los ojos. Este hecho puede ser la base histórica de la figura del colirio.
El colirio simbólico que se le ofrece a los laodicenses es el antídoto celestial para su ceguera espiritual. Su propósito es abrirles los ojos a su verdadera condición. Esta es la obra del Espíritu Santo Juan 16:8-1 l); sólo por medio de su obra convincente en el corazón puede eliminarse la ceguera espiritual. También puede considerarse que este colirio representa la gracia espiritual que capacita al cristiano para distinguir entre la verdad y el error, entre el bien y el mal. .
Que veas.
Es decir, veas el pecado como lo ve Dios y comprendas tu verdadera condición, como requisito previo para el arrepentimiento.
19.
Yo reprendo.
El propósito de toda verdadera disciplina correctora es hacer comprender su culpa al que yerra y animarlo a un nuevo proceder.
Castigo.
Gr. paidéuÇ, "educar a niños", "disciplinar", "castigar", particularmente como un padre castiga a un hijo con el propósito de encaminarlo y educarlo. El castigo le llega al cristiano cuando no presta atención a la reprensión de Cristo; pero ni su castigo ni su reprensión son una expresión de ira -como cuando una persona pierde el dominio propio- sino de un gran amor, cuyo propósito es llevar a los pecadores al arrepentimiento.
Parece que la iglesia de Laodicea no había sufrido aún persecución como sus iglesias hermanas, porque no se menciona que hubiera padecido sufrimientos. Pero Cristo amonesta a la iglesia que no puede continuar en su proceder indiferente sin encontrar una disciplina correctivo. Más de medio siglo después de los días de Juan, parece que la iglesia de la antigua Laodicea sufrió persecución (ver- Eusebio, Historia eclesiástica iv. 26; v. 24).
Los que amo.
Gr. filéÇ, "amar", "tener afecto", "tratar como amigo". Compárese con el amor de Cristo como se expresa para la iglesia e Filadelfia mediante la palabra agapáÇ (vers. 9). En cuanto a la diferencia entre estas palabras,
ver com. Mat. 5:43-44; "Gr. agapáÇ, cuya rica gama de matices no es reflejada adecuadamente por el verbo "amar". La palabra "amar" implica tantas ideas diferentes, que el verdadero significado del verbo agapáÇ se tergiversa. Los griegos tenían tres verbos para expresar las ideas que se expresan por medio del verbo llamar": agapáÇ, filéÇ, eráÇ. FiléÇ describe en general el amor afectuoso, basado en emociones y afectos. Es el amor entre amigos, entre familiares; es el cariño para quienes también nos tienen cariño. Se lo traduce correctamente como "querer" en Juan 21: 15-17 (BJ). El verbo eráÇ no aparece en el NT. Se refiere al amor sensual. Es la raíz de la palabra "erotismo", y como tal describe el amor que se manifiesta en el plano físico. El verbo agapáÇ se relaciona con el respeto y la estima. Es un principio de acción y no una acción regida por sentimientos. Pone en acción las facultades superiores de la mente y de la inteligencia. Al paso que el verbo filéÇ implica amar a quienes nos aman, el verbo agapáÇ expresa respetar, estimar y amar aun a quienes no nos aman. Demuestra un amor altruista, mientras que el verbo eráÇ describe un amor puramente egoísta, y aun el sentimiento expresado con filéÇ puede estar teñido de egoísmo.
El sustantivo correspondiente con este verbo es agáp'. Se encuentra casi exclusivamente en la Biblia. El agáp' del NT es el amor más puro y excelso, amor que no puede ser igualado, amor que obliga a una persona a sacrificarse en bien de otros (Juan 15: 13). Implica reverencia para Dios y respeto a los prójimos. Es un principio divino de pensamiento y de acción que modifica el carácter, gobierna los impulsos, controla las pasiones y ennoblece los afectos ."
Esta seguridad del favor de Cristo muestra que los laodicenses no están sin esperanza (ver Nota Adicional ). En realidad, son el objeto especial de la atención divina. El amor de Dios por ellos se expresa en el castigo por cuyo medio espera inducirlos al arrepentimiento (ver Prov. 3:12).
Sé, pues, celoso.
Gr. z'lóÇ, de la misma raíz que zestós, "caliente", condición que la iglesia de Laodicea no había alcanzado (vers. 15). Se invita a los laodicenses a que disfruten del calor y el entusiasmo que propicia el verdadero arrepentimiento, la consagración y la entrega a Cristo.
Arrepiéntete.
Gr. metanoéÇ "pensar en forma diferente después", es decir, "cambiar de forma de pensar", "cambiar de propósito". Comprende mucho más que la confesión del pecado, aunque esto también estaba incluido en la predicación de Juan . Desde el punto de vista teológico, la palabra no sólo incluye un cambio de ideas, sino también una nueva dirección de la voluntad, una modificación de propósitos y actitudes. El verbo en singular destaca la naturaleza personal e individual de esta admonición. El arrepentimiento, como la salvación, nunca suceden en masa. La vida espiritual de un pariente o un amigo sólo puede tener valor de salvación para esa persona. Este nuevo dolor por la vida del pasado y el celo con sabiduría por el futuro, es lo que Cristo quiere que experimente la iglesia de Laodicea. Ver Nota Adicional .
20.
Estoy.
La flexión del verbo sugiere que Cristo se ha detenido junto a la puerta y allí permanece. Nunca se cansa de ofrecer su bendita presencia a todos los que quieren recibirlo.
La puerta.
No es la puerta de la oportunidad que se ofrece en el vers. 8, ni la puerta de la salvación (cf. Mat. 25: 10; Luc. 13:25). Esas puertas las abre y cierra únicamente Dios. Pero esta puerta está bajo el control individual y cada uno puede abrirla o cerrarla según su voluntad. Cristo aguarda la decisión de cada persona porque es la puerta del alma. Cristo llama a la puerta de las emociones por medio de su amor, su palabra y sus providencias; llama a la puerta de la mente por medio de su sabiduría; llama a la puerta de la conciencia por medio de su autoridad; llama a la puerta de las esperanzas humanas por medio de sus infalibles promesas.
También puede considerarse que este pasaje se refiere a Cristo que está a la puerta de la vida humana, y en verdad de la historia humana, listo para entrar y bendecir con su presencia a su pueblo que espera (cf. Mat. 24:33; Luc. 12:36; Sant. 5:9).
Cenaré.
Gr. deipnéÇ, "comer", "cenar"; participar de la comida principal.Esta palabra indica que el versículo se aplica a la gran cena de las bodas de Apoc. 19:9. Generalmente los judíos comparaban los goces de la vida futura con un festín .
Con él.
Pocos actos revelan mayor amistad y compañerismo que el compartir juntos los alimentos. Cristo promete compartir nuestras experiencias y nos invita a participar de las suyas (cf. Gál. 2:20; Heb. 2:14-17).
21.
Al que venciere.
Ver com. cap. 2:7.
Le daré que se siente.
Los discípulos reinarían con Jesús, como también lo harían todos los santos (2 Tim. 2: 12; Apoc. 20: 6).
En mi trono.
El vencedor compartirá la gloria y el poder de Cristo, así como él comparte la gloria y el poder de su Padre.
Como yo he vencido.
Ver com. Juan 16:33. Yo he vencido al mundo.Jesús esperaba con confianza la cruz, plenamente seguro de que triunfaría sobre los poderes de las tinieblas (ver Col. 2: 15). El príncipe de este mundo sería derrotado (ver Juan cap. 12: 31; 14: 30; cf. cap. 16: 11), y los discípulos no tenían nada que temer. El ser humano puede vencer únicamente con la fuerza de la victoria de Cristo.
Con mi Padre.
Ver Mar. Heb. l: 3; 8: l; 12:2. (Gr. apáugasma, "resplandor", esplendor", "reflejo". El Padre y el Hijo son inseparables. El Hijo revela al Padre, es el reflejo del Padre. Cuando miramos el sol, no vemos el sol sino sus rayos; tampoco vemos al Padre sino al Hijo, pues el Padre es invisible, "habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver" (1 Tim. 6:16).
22.
Tiene oído.
Ver com. cap. 2:7.