Sábado 18 de marzo de 2000
LA SELECCION: USO POCAS PALABRAS Y
DEJO MUCHAS INCOGNITAS ABIERTAS SOBRE SU AUTOEXCLUSION DEL EQUIPO DE
BIELSA Redondo: "Es una realidad incómoda pero inevitable"
Aseguró que Bielsa lo
había comprendido. Pero su relación con el técnico y la renovación del
contrato con el Real Madrid son causas posibles de su nueva deserción del
equipo nacional.
RODOLFO
CHISLEANSCHI. Madrid. Corresponsal.

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| UN ESTILO. Redondo dijo que quien
no lo entienda puede hacer sus conjeturas.
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Tan impenetrable como de costumbre, tan impecable en
su vestimenta y su peinado como frío y racional en sus respuestas,
Fernando Redondo rompió por fin el silencio. Dos días después de
que Marcelo Bielsa dió a conocer que, una vez más, el volante argentino le
decía "no" a la Selección, éste se sentó en la Sala de Prensa de la Ciudad
Deportiva del Real Madrid, miró fijamente al primer periodista que lo
interrogó sobre el tema... Y no dijo nada. O casi, porque en apenas 52
segundos se remitió a ratificar lo que ya se sabía: "Mantuve una
conversación telefónica con el señor Bielsa para transmitirle mi
preocupación. Le expliqué que dada la cantidad de partidos que tenemos
de acá al final de temporada, en una fase absolutamente decisiva, no iba a
poder afrontar los compromisos con mi club y la Selección en las mejores
condiciones. Es una realidad incómoda para mí, pero
inevitable. Así se lo expliqué y él supo comprenderlo. Ese
es el motivo y cómo se dieron los hechos". El estudiado monólogo acabó con
una frase que cerró toda posibilidad de diálogo: "Eso es todo lo que voy a
decir acerca del tema. No voy a comentar absolutamente nada más", y
ya más relajado, siguió contestando preguntas sobre el partido de hoy ante
el Atlético de Madrid.
La charla con el grupito de periodistas
argentinos, sin embargo, continuó un poco más. Hubo que esperar que le
pagase a un fornido empleado de un concesionario de coches el lavado de su
Mercedes negro con vidrios polarizados para reunirse con él en la playa de
estacionamiento. Pero el cambio de decorado no varió su postura. "¿Tenés
el grabador encendido? No, no, apagalo", pidió con desconfianza, pese a
que no pensaba quebrar su silencio. Y aunque amagó con reaccionar cuando
se le mencionó que su negativa había provocado un aluvión de críticas en
la Argentina (algo que les molestó mucho), su autocontrol pudo más.
La minicharla, en definitiva, sólo entregó una respuesta interesante. "¿No
creés que el hincha de la Selección merece una explicación más amplia?",
se le preguntó. "Todo lo que había que decir lo dije en la conferencia de
prensa. El que no lo entienda que no lo haga y saque las conjeturas
que quiera", fue su agria respuesta. Punto final.
O no. Porque por
ese camino de la especulación, que el mismo Redondo traza con su
hermetismo, transitan fundadas sospechas de que algo más se esconde
detrás de su negativa. Y puestos a conjeturar, hay varias puntas de donde
tirar. Por ejemplo, ¿habría tomado la misma actitud si el proyecto
futbolístico de la Selección le resultara más seductor? En círculos
cercanos a Redondo es sabido que el respeto personal entre el jugador y el
técnico no se traduce en afinidad cuando la pelota empieza a rodar.
O sin ir tan lejos, ¿la historia habría sido otra si Redondo hubiese
jugado contra Inglaterra en Wembley? Por aquellos días, la
irritación del jugador por su ausencia era notable.
Por otro
lado, hace unos meses, con el Real en crisis y el juego de Redondo muy
cuestionado, en el club tomó cuerpo la idea de desprenderse del argentino
al final de esta temporada. "A los 31 años (los cumple en julio), ya dio
lo mejor de sí; Helguera, Celades y hasta Cambiasso pueden reemplazarlo
con garantías, y su cotización todavía es elevada", era el razonamiento en
altas esferas de la entidad blanca. Pero el equipo y el jugador remontaron
vuelo y ahora se habla de prorrogar por un par de años más el contrato que
vence en junio del 2002, con varios millones de dólares de por
medio. Esta es, hoy por hoy, la prioridad de Redondo y de sus
asesores. Entonces, ¿por qué no pensar que su negativa al seleccionado es
un gesto para asegurar su continuidad en el Real? Además, como nadie puede
garantizarle su presencia en el próximo Mundial, bien pudo arribar a la
conclusión de que jugar las eliminatorias es una inversión arriesgada y
de dudosa rentabilidad.
Claro que todo lo escrito, aunque posee
una base concreta, son sólo conjeturas nacidas al amparo del silencio.
Ojalá Redondo dejase su hermetismo y las desmintiera una a una. Al menos
serviría para que el maltratado hincha de la Selección por una vez pudiese
saber de qué se trata.
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