Viernes 26 de Mayo de 2000
LIGA DE CAMPEONES: FERNANDO
REDONDO, CAPITAN Y FIGURA DEL REAL MADRID "Siempre nos sentimos campeones"
Otra vez llegó a la
cumbre. Redondo ganó su segunda Copa de Campeones en tres años.
MIGUEL
ANGEL BERTOLOTTO. CLARIN EN París, Francia.

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| EN LA PLAZA. Redondo muestra la copa
junto a Raúl, en la Cibeles.
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No fue la gran estrella en la noche de Saint Denis, la
noche inolvidable —otra más— del Real Madrid multicampeón. No brilló su
zurda elegida como en sus funciones de gala. Pero cumplió a la perfección
con su papel: si había que quitar, quitó; si había que tocar, tocó; si
había que jugarse la individual, se la jugó; si había que ordenar, ordenó;
si había que poner todo, que así se ganan las finales, lo puso. Ya es una
marca registrada en el equipo blanco, aunque esta vez la consagración haya
sido vestidos de negro. Es el capitán. Es un referente. Es el espejo en
donde se miran los que vienen asomando desde abajo. Fernando Redondo, a
los 30 años (el 6 de junio cumple 31), bicampeón de la Liga de
Campeones. En este caso, repetir la palabra campeón no queda
mal...
Lo había dicho ya entrada la madrugada del jueves, cuando la
medalla dorada lucía orgullosa en su cuello: "Soy un privilegiado,
realmente. Gané dos Ligas de Campeones en tres años, cuando por el Real
Madrid pasaron grandísimos jugadores que no pudieron darse ese gusto. Por
eso digo que esto que me pasa es impresionante. Mi alegría es
inmensa".
Una charla con Redondo en estos días felices permite
recorrer varios temas, menos uno. Sí, claro: su siempre discutida
presencia en la Selección. Se pone firme, frunce el ceño. Y dispara: "De
la Selección no quiero hablar". De la Selección, no. De todo lo que sigue,
sí.
Los argumentos del éxito. "El Madrid ganó la Copa con
contundencia, jerarquía y espíritu de campeón. A medida que pasaban los
minutos, y mientras nos íbamos afirmando cada vez más, me di cuenta de que
el título no se nos podía escapar de ninguna manera. Era cuestión de ser
pacientes y aprovechar las diferencias que estábamos marcando en el juego.
Los tres goles le quedaron bien al resultado".
La sensación.
"El partido se empezó a ganar en el vestuario, antes de salir a la cancha.
Cuando veía los ojos de mis compañeros, estaba seguro de que no podíamos
perder. En realidad, íntimamente siempre nos sentimos
campeones".
La costumbre de ser campeón. "Claro que sirve y
que pesa estar en un club como el Madrid, que tiene toda una historia de
campeonatos ganados. Eso, seguramente, el rival —se llame como se llame—
lo tiene en cuenta. Pero necesito resaltar algo, más allá de la casta de
campeón del Madrid: contra el Valencia, los jugadores también demostraron
una categoría y una experiencia formidables. Se juntó todo: la historia y
el nivel que exhibió el equipo".
El año difícil. "Con esta
consagración tuvimos el mejor final para una temporada complicada, donde
en la Liga española las cosas no nos salieron bien. Lo importante, dentro
de todos los problemas que vivimos, fue que tuvimos la humildad y la
autocrítica suficientes como para asumir y afrontar los momentos bravos,
las circunstancias adversas. Así pudimos llegar a este presente
maravilloso. De este modo, el futuro se verá mucho mejor".
El
técnico. "Del Bosque es un entrenador que se adaptó perfectamente al
grupo y también aportó lo suyo para la obtención de la Copa. Es simple,
explica bien el fútbol, no utiliza palabras difíciles ni sistemas de juego
intrincados. Es importante que Vicente ya haya sido confirmado por el
presidente (Lorenzo Sanz) en su cargo para la próxima temporada. Con él se
trabaja con mucha tranquilidad".
La revancha. "Deseamos
compartir el triunfo con todos. Y también con la gente, por supuesto. Hoy
no pienso en las críticas que nos hicieron ni tampoco en si nos tenemos
que tomar revancha con alguien en especial. Quiero, como todos mis
compañeros, disfrutar de lo conseguido".
El bicampeonato
europeo. "Me preguntan cuál gocé más: si esta final o la que le
ganamos a la Juventus, en Amsterdam, en 1998. Y la verdad es que no lo sé;
todavía es muy reciente el 3-0 al Valencia, está todo demasiado fresco
como para analizarlo. Voy a repasar todo lo que ocurrió en estos días,
desde que arribamos a París, y después trataré de profundizar el tema.
Como también haré con lo que sucedió antes en todo nuestro recorrido por
esta Copa. Si nos hubiésemos quedado con la euforia de Old Trafford,
cuando vencimos al Manchester en los cuartos de final, no hubiéramos
llegado a París. Es decir: aquella vez seguimos adelante, pensando paso a
paso. Ahora ya está, ahora somos campeones. Podré repensar todo con
serenidad.".
Fernando Redondo, el bicampeón. Ha dicho.
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