Madrid
Angel Cappa le llamó el centrojás. Al técnico del Tenerife, ex
del Real Madrid, le conmueve la manera de concebir y de repartir el
juego de este pensador del centro del campo. Fernando Redondo regresa
a un lugar en el que crece, donde le gusta crecerse. El miércoles
disputará la segunda final de la Liga de Campeones de su carrera. Dos
años después de aquel triunfo en Amsterdam, el jefe es más jefe.
«Lo recuerdo con un cariño y una emoción enromes. A veces revivo
aquel momento en el vídeo y se me ponen los pelos de punta cuando veo
a Pedja [Mijatovic] correr como un loco celebrando el gol. Aquel día
sí que fuimos grandes», se emociona este inacabable centrocampista.
Tiene 30 años y la tercera parte de su vida la ha gastado jugando
en España. No se quiere ir del Real Madrid, donde ha conocido toda
clase de entrenadores y de situaciones. La última, de momento, tiene
sabor amargo. «Estamos muy dolidos tras la última derrota, que nos
ha dejado fuera de la Liga de Campeones. De verdad que no lo
entendemos ahí dentro [señala al vestuario]», comenta abriendo los
ojos muchísimo.
Redondo es de esas personas que siempre parecen recién salidas de
la ducha. Con la misma sensación de limpieza trata sus reflexiones
sobre el fútbol y la inminente final del miércoles: «En Old
Trafford hicimos algo grande. Aquello pasará a la historia del Real
Madrid y creo que es bueno que sea así, porque son los puntos sobre
los que se apoya el orgullo de toda una afición. En otros partidos se
vio que no estábamos para nada. ¿Por qué? El futbolista es un
personaje influenciable por muchísimas variables. A lo largo de una
temporada, los detalles no deben cambiar el resultado global, pero sí
lo hace en partidos determinados».
Autocrítica
De regreso a su enorme jugada en Old Trafford (su autopase de tacón,
su cabalgada y su envío a Raúl), Redondo se carga de autocrítica:
«Fue muy bonita la jugada, pero no servirá absolutamente de nada si
no se gana el miércoles».
La presión no duele, ni siquiera molesta. En el caso de Redondo,
su sangre canchera le anima a los retos de altura: «Yo pienso en
ganador. Para conseguir los títulos grandes hay que pensar así. No
hay que perder la humildad ni el respeto, pero esto no es para los que
bajan la cabeza».
Redondo vuelve a poner los ojos como platos y se entusiasma
imaginando su salida por el túnel de Saint Denis, su posición de
firmes frente al palco, el pitido inicial. Parece un niño.
Otra cuestión y regresa a la Tierra: «Todos sabemos de la
trascendencia de este encuentro. Para nosotros es un orgullo tener que
defender a este club en una situación complicada. Hay que estar
preparados para todo, pero tenemos 90 minutos por delante, espero que
no más, en los que podemos ganar mucho para el Real Madrid. Por
nosotros y por el club hay que darlo todo».
Redondo asegura que el calendario ha jugado en contra del equipo:
«Hay que cambiar esto de una vez por todas. Yo digo que el Real
Madrid sería campeón de Liga si nos hubiéramos centrado sólo en
esta competición. Seguro. Hay que cambiar el calendario porque lo que
no tiene sentido es que los equipos tengan plantillas de 35 o 40
jugadores. La afición quiere sentirse identificada con un grupo de
titulares. Además, ésta es la Liga española, donde los equipos
chicos no lo son. En Inglaterra sí, y se mantienen las diferencias.
Aquí no. Por eso, los resultados de este año, que para mí han sido
los de la revolución definitiva. Todos los clubes tienen buenísimos
jugadores».
Redondo habla de su evolución en el Real Madrid a través de los
entrenadores, a lo largo de los años. Su posición más liberada le
concierne más peso ante el reto de París: «Yo antes tenía que
soportar la pelota y el juego mucho tiempo y muy atrás. Ahora subo más
y me permite diversificar mi papel. Y todo es porque me siento más
protegido atrás y mejor acompañado en las bandas. El nuevo
emplazamiento de Helguera y las maneras de McManaman me ayudan
bastante. Ahora sé que cuando me voyarriba, si la jugada no termina
bien, no sufriremos tantos riesgos».
EL RECUERDO / La polémica con Milla
Fue un absurdo motivo de polémica durante las dos primeras
temporadas de Redondo como jugador del Real Madrid. Sus continuas
lesiones y el buen rendimiento de Milla convirtieron las tertulias
madridistas en una dicotomía. El que era millista tenía que renegar
forzosamente de los redondistas y viceversa. Milla estará el miércoles
en la acera rival, aunque no como titular, y muchos recordarán
aquellos tiempos de polémica inexistente para los protagonistas.
«Milla es un magnífico futbolista, un hombre que aporta
equilibrio, serenidad y buen criterio para manejar un equipo. Creo que
somos distintos pese a ocupar la misma demarcación. Era complicado
que jugáramos los dos, pero entre nosotros jamás hubo problemas.
Todo lo contrario. Los comentarios externos no nos influyeron nunca»,
dice Redondo.
Pasó el tiempo, el hispanoargentino se hizo con los mandos del
Real y Milla emigró a Valencia. Los jóvenes cachorros de Cúper le
han quitado el puesto, pero en París su experiencia será de gran
ayuda. Redondo no lo duda.
EL RIVAL / Solo contra cuatro
Hay unanimidad. El joven centro del campo del Valencia es una de
las claves de su éxito. Y la referencia contraria en el Madrid sólo
presenta a un centrocampista nato. Redondo. Pero no hay miedo.
«Me encanta la responsabilidad. Lo mío lo asumo siempre con
gusto. Me atraen los desafíos. El Valencia tiene gente con mucha
llegada. Debemos tener en cuenta sus apariciones, su rapidez.
Construyen por un lado y terminan por el otro. En los últimos tiempos
aparecieron Gerard y Farinós. Y la aportación de Kili González fue
muy importante para completar una línea sumamente poderosa».
La progresión de sus rivales no le extraña a Redondo: «La
experiencia y la madurez es importante, pero también la confianza del
mister, el sentirte a gusto. Así se puede construir una buena
trayectoria como la de los jugadores del Valencia. Además, nuestro
rival ha llegado muy bien a este final de temporada. Se le nota muy
fresco físicamente y eso tiene mucho mérito después de un
calendario tan cargado».