Órgano Informativo de la R\ L\ S\ "Guardianes del Misterio" No. 4

Jueves 06/Febrero 2003
Hermanos/EDITORIAL

Yo Te Conozco

Mensaje masónico, para los hermanos que en el mundo sientes que es lo que es tan sólo por estar en la Orden, los establecimientos de principios y los doblegamientos metódicos de las pasiones y la conciencia primitiva misma...

Por Onairam Zeavran M\ M\

El tema, tal vez, más masónico de todos; el tema más difícil de comprender, pero el más fácil de criticar. Existe una trilogía de acciones que acercan al hombre con su hermano el hombre; acercan al hombre con su madre naturaleza y acercan al hombre con su creador.

Existen pasajes en el Evangelio que hablan de esto. Las tres magníficas virtudes son: Comprender, Entender y Aceptar. Son las que le dan ese sentido a la vida que no puede ir más allá.

Esos tres conceptos se resumen en Conocer. Aquello que no se conoce no se puede amar. Antes de conocernos nuestro amor fraternal era condicionado y pobre, ustedes me conocieron cuando me iniciaron; me conocieron cuando participé con ustedes, me conocieron cuando sigo siendo yo y entonces me amaron.

El amor perfecto lo describe San Juan Evangelista, cuando al pie de la cruz, muestra el único amor perfecto para lo perfecto. El amor que Busca, el Amor que Teme y el Amor que Encuentra. Busca encontrarse, porque el amor es buscar; Teme perderse, porque el amor es temer; Encuentra después de buscar, porque el Amor es Encontrar. El Amor fraternal que la Orden nos invita a profesar este amor.

La realidad es que no se puede amar aquello que no se conoce. Los que no aman o aprecian la Orden es porque no la conocen, porque no saben exactamente de qué es de lo que se trata. La gente que menosprecia a nuestro país lleno de historia y lo infrapone ante países europeos y EE.UU. Es que no lo conocen, no conocen su historia, no conocen el por qué de las cosas que pasan y por qué pasan. Si no podemos conocer esto jamás lo podremos entender.

Los grados de ese proceso de conocimiento son los que mencioné al principio. Primero se tiene que entender o tratar de entender como un proceso cognoscitivo metódico. Una vez que lo pudimos entender, se comprende; es decir, comprender es entender las cosas tomando en cuenta las circunstancias; en otra palabras es poner en el lugar de el o lo que se quiere comprender. No puedo comprender el dolor de perder a un ser querido si primero no entiendo que ese ser era querido para tal o cual persona y si no me pongo en su lugar; es decir, si me pregunto ¿qué sentiría si yo estuviera en su lugar?.

El último grado es el de aceptar. Aceptar es comprender que el objeto de nuestra comprensión será así, por las razones que la misma compresión nos arroje. Hay que aceptar, en el caso del ejemplo anterior, que el ser querido que se ha ido ya no volverá. Es la etapa más dura, pero la más madura.

El secreto de la vida está en el conocer. El conocer es el postulado supremo de la Masonería, porque sin éste no existiría ese amor que presumimos profesarnos. Las guerras no se dan por odios, se dan por falta de conocimiento. Es por eso que la civilización vencedora destruye los vestigios de la vencida.

Sólo conociendo se puede tolerar y sólo tolerando se puede profesar paz, principio supremo del hombre sabio. Hermanos: ¿Conocen la Masonería al grado de amarla?, ¿Conocen a sus hermanos al grado de respetarlos y tolerarlos?, ¿Conocen la historia de este Oriente y de los vecinos para poder fortalecer sus columnas?, ¿Qué es lo que conocen que podrían afirmar que es suyo en su interior?, y la pregunta más compleja de todas ¿Conocen al G\ A\ D\ U\ al que invocamos en cada tenida? El conocerlo implica amarlo y amar todo lo por él creado.

Sin embargo, no podemos conocer a los demás si no nos conocemos nosotros mismos antes. No podemos Entender, Comprender o Aceptar si no nos Entendemos, Comprendemos y Aceptamos nosotros mismos. Y como dice nuestra liturgia: Lo que habremos conseguido es la felicidad nuestra y de nuestros semejantes, ya que sólo un hombre feliz es un hombre pleno y un hombre pleno se conoce y se ama a sí mismo.

Hermanos míos los invito a conocer todo nuestro simbolismo, para poder amarlo, y hacerlo nuestro y poder profesarlo en el mundo profano. Búsquenlo cuanto antes, Teman perderlo y Encuéntrenlo antes de que la tierra nos reclame en seno.


MORALEJA MASÓNICA:

Hermanos. Mi mensaje es muy breve, pero es enfocado en lo mismo. La falta de interés, es la falta de conocimientos de nosotros mismos. Tenemos que tener interés en conocernos nosotros, como seres con necesidades de saber, y en esa media se disipará la apatía. Yo pregunto con toda franqueza: ¿Qué nos hace falta para ser masones auténticos?. No digo que no lo seamos. Me refiero el masón que describe el código masónico. Al masón que no rumora lo que da. Al masón que pone la razón de por medio antes de emitir un insulto o una agresión. Nos falta conocernos, necesitamos conocer la piedra bruta para poder devastarla, si no ¿qué es entonces lo que estamos devastando a lo mejor es una piedra precios la que estamos desbaratando?.

Tenemos demasiado compromiso con nuestro hermanos por le juramento que nos fue tomado. Ese compromiso es muy grande, pero tenemos más compromiso con el mundo profano. Es decir, hay que ayudar a nuestro semejante y más si en un hermano. No hay que insultar a nadie, mucho menos a un hermano, y no se diga a un Gran Maestro. Cuando alguien rehusa conocer rechaza su propia conciencia, y cuando alguien no sólo rechaza el conocer sino que hace todo lo contrario, vende su conciencia y la venta de esa conciencia se llama CORRUPCIÓN.

Una de las treinta y tres grandes verdades es que toda institución es corruptible, más aún cuando tiene miembros corruptos. La corrupción niega el conocer, por lo tanto niega el amor tan perfecto del que les hablé con anterioridad. Si eso crece en el jardín de nuestro corazón, entonces nos convertiremos en el peor de los traidores: el que se traiciona a sí mismo. Hermanos, seamos conocedores para alejar esa traición de nuestras vidas.



Opinar

Regresar