EL ESTUDIANTE**

 

Jorge Bolaños

basado en ideas de Rodolfo Usigli

**Versión ampliada de editorial con el mismo nombre publicado en El Nuevo Diario, martes 12 de abril del 2005

 

De una manera u otra, el siglo veinte dio nacimiento al "estudiante" o al "estudiantado" (los estudiantes organizados) como una categoría social propia. Y ese estudiantado gradualmente cada vez con mayor y mayor espectacularidad ha ido interviniendo o mezclándose en los asuntos públicos.

Nos dice Usigli: "Yo conocía una sola razón de ser al estudiante: estudiar, como brillar al brillante, votar al votante, imperar a lo imperante, calmar al calmante, etc., pues se trata de participativos presentes."

O sea, si no estudia, no es estudiante, y solamente si estudia es un "estudiante". Por lo menos aquí en Nicaragua, el "estudiantado" parece pasar más tiempo reclamando su llamado "derecho" a estudiar en vez de cumplir con su "deber" de estudiar. Y de esa manera, no estudia porque se dedica a reclamar sus derechos o los derechos de otros, en vez de cumplir con sus deberes de estudiar y entonces ser un "estudiante", para lo cual hay que tener la disciplina mínima necesaria para asistir puntualmente a clases, hacer las tareas, aprobar los exámenes.

Todos sus actos emanan de una ambiciosa pasión de publicidad, para así poder recordar y recordarnos que existe y manifestar gloriosamente---a morterazos, si hace falta---su privilegiada existencia. De su esencia ha hecho su presencia, invadiendo las calles con su protesta y clamor, enfrentándose a la policía, clamando por justicia y luz, asaltando los edificios universitarios, desertando las aulas. Con la indisciplina automática de una "masa" manipulada y manipulable, manejada y manejable, se ha convertido en fuerza de choque o turba revolucionaria que inunda de humo la ciudad con sus manifestaciones y desmanes violentos.

¿Quién no prefiere irse a manifestar contra del gobierno en vez de cumplir con los deberes de estudiar?

Universidad, de "universitas", universalidad, no se relaciona, sin embargo, con generalidad ni vulgaridad. Porque no puede gobernar quien no puede gobernarse antes a sí mismo. Un estudiante sin disciplina para cumplir con el programa de estudios o concluir su carrera, aunque se jacte o se crea superior a ella, es como alguien mutilado de la voluntad, que mal puede infundir el respeto ni la disciplina en los demás.

Y el llamado "líder estudiantil", o sea, el estudiante-miembro-del-consejo-universitario, quizás eventualmente logra completar su carrera universitaria pero no a través del estudio, sino a través de los múltiples empleos en el llamado "movimiento estudiantil organizado". Y su liderazgo no proviene por haber sobresalido en sus estudios de matemáticas, química o literatura, sino por su capacidad politiquera.

Y precisamente el hecho que casi siempre son los más mediocres y los más politiqueros quienes parecen triunfar como "líderes estudiantiles" es la mejor evidencia que el estudiantado nicaragüense es la "clase social" menos preparada del país para cualquier cambio social.

Otra vez Usigli: "El estudiante ha sido de participio presente, participio futuro, de participio activo a participio inactivo. Como el enfermo imaginario de Moliere, quiere ser médico a la vez, quiere estudiar y dirigir sus estudios, quiere ser tirador y blanco."

Lo único que debe importarle al estudiante o al estudiantado es recuperar su perdido centro y regresar a su abandonada condición de participio presente o activo del verbo estudiar. Y todo lo demás es oratoria.

Solamente si hubiera querido estudiar...