¿PARA QUÉ DIÁLOGO?

Enrique, en este país de marrulleros y ladrones, es o todo o nada....

Mario Cajina-Vega

 

Jorge Bolaños

Managua, 29 de octubre del 2004

 

Mi querido amigo, el poeta Julio Valle Castillo, anoche en ocasión del lanzamiento de la obra Poe-Mario de Mario Cajina-Vega, aprovechó para recordarle al Presidente Bolaños y a todos los nicaragüenses una verdad tan verdadera como tajante. Julio Valle Castillo dijo algo así: "Don Enrique, en este momento le quisiera recordar que en circunstancias más o menos parecidas, Mario Cajina-Vega le aconsejó a Usted: "Ve, Enrique, en este país de marrulleros y ladrones, es o todo o nada."

Nicaragua debe intentar la solución de romper a fondo con el esquema heredado del Pacto porque solamente así podrá salir del estancamiento y ponerse en el camino del desarrollo. Es algo parecido a la respuesta de Alejandro Magno de cortar de un solo tajo el famoso nudo Gordiano (o mejor dicho, Gordomaniano), en vez de tratar, como todos antes que él, de desenredar nudo tan enredado, e igual que todos antes que él, solamente enredarlo más tratando de desenredarlo. Entonces, me pregunto, ¿para qué más diálogo? ¿Para enredarnos más y más?

Para ser un país supuestamente pobre, Nicaragua es un país fosforecido por tantos foros, consultas y talleres. La consulta de la ERCERP, del PND y de tantas y tantas leyes, costándole a Juan Pobre millones de dólares. Además, existe la Coordinadora Civil, el CONPES, la Visión de Nación recogida de abajo hacia arriba por CONADES, miles de espacios de concertación, tantos y repetidos foros, talleres de consulta, planes estratégicos, diagnósticos, etc., a todo nivel y de todo tipo. Y todos hablamos de sobra y a diario por la irrestricta libertad de prensa nunca antes conocida. Además de nuestra cultura de cuechos que nos tipifica.

Para ser un país tan pobre, aquí parece que nunca se trabaja, solamente se habla de la cosa, pero nunca se resuelve ni se ejecuta lo que se habla de la cosa. Entonces, ¿para qué volver a hablar otra vez más de la misma cosa? ¿Acaso alguien realmente espera que algo nuevo se diga? ¿Y alguien realmente espera que se cumpla lo que se dialogue? ¿Cuando antes se ha cumplido? Y hablar de la necesidad de un diálogo implica que las partes a dialogar no están dialogando, que no es el caso de Nicaragua. Pensar así es totalmente erróneo.

Pero veamos la realidad detrás de tanto hablar. Mientras hablamos, el sistema judicial está fallando a favor de la inocencia de todos los ex-funcionarios implicados como socios y/o cómplices de Alemán en los cargos de corrupción, y no es remoto asumir que el sistema judicial también fallará a favor de la inocencia de Alemán. Aquellos que tienen secuestrado los poderes del estado usan la legalidad que le otorgan sellos oficiales sobre papeles membretados (que aparentemente es lo que sostiene el llamado "estado de derecho" que vivimos en Nicaragua) han otra vez obligado al pueblo a asumir la quiebra fraudulenta de otro banco más, y se esperan fallos similares contra más bancos y/o empresas. Abiertamente se están entregando a los corruptos los activos robados al pueblo. Y mientras dialoguemos, el Pacto Ortega-Alemán seguirá controlando los puestos claves en las instituciones o poderes del Estado, para asegurar el control político sobre sus decisiones. Y este chantaje solamente seguirá creciendo.

Entonces, ¿dialogar qué? ¿La libertad de Arnoldo? ¿Otro banco más? ¿El Premio Nobel de la Paz para Daniel?

Aprovecho para recordarle aquí al Presidente Bolaños que Daniel Ortega lo ha amenazado casi a diario ya por más de 20 años consecutivos. Los epítetos han variado a través del tiempo, de burgués vende patria, esbirro somocista y perro contrarrevolucionario a ser hoy el supuesto hijo del pacto de la corrupción. Para Enrique Bolaños todas estas amenazas no son nada nuevo. Y Enrique Bolaños nunca se ha asustado al ruido de los caites. Tampoco nunca se rindió aquel otro famoso chaparrito de Masaya, aquel que decía: "la soberanía no se discute, se defiende".

Así que nicaragüenses todos, es o todo o nada. Usemos nuestro poder y nuestro derecho para enderezar el estado de derecho de un solo tajo votando (o, en nicaragüense, botando) al Pacto. Yo estoy convencido que sí, que sí se puede.