LLAMADO A LA INSURRECCION DEMOCRATICA

tomemos las urnas por asalto para votar de un solo tajo al pacto

Jorge Bolaños

Managua, 24 de Octubre del 2004

Todos sabemos que en Nicaragua los poderes del estado están secuestrados por el Pacto entre las fuerzas políticas que responden a los intereses de sus caudillos, y no a los intereses del pueblo o del mandato para el cual fueron elegidos y a quienes están supuestos a servir. Y en esta última versión de los chantajes del pacto, han amenzado con destituir al Presidente Bolaños y pasarle la banda presidencial al Vicepresidente Rizo. Esto ya es algo muy grave, no es ninguna broma. Se ha questionado seriamente la legitimidad que sostiene la Presidencia de Enrique Bolaños. Y Enrique Bolaños siempre ha dicho: "yo solamente pacto con el pueblo". Enrique Bolaños no ha querido pactar con los poderes del estado. Por eso la última crisis constitucional.

Se dice a diario la importancia de preservar a toda costa el llamado estado de derecho, el orden constitucional, la institucionalidad democrática. Pero todos sabemos que aquí en Nicaragua el estado de derecho se confunde con el derecho del estado, o sea, el derecho (muchas veces impune) de los que ocupan los escaños del poder en los poderes del estado. ¿Es eso estado de derecho? ¿Uno que busca a toda costa preservar el funcionamiento armónico de los poderes del estado? Púchica, ¿no será más bien que los poderes del estado, o sea, los que ocupan los puestos en los poderes del estado, quieren ellos mismos preservar su derecho a seguir impunemente violando los preceptos para lo cual fueron electos? Entonces, como nicaraguense seriamente me pregunto, ¿para qué estado de derecho? ¿Para darle el derecho al estado? ¿Y el pueblo? Ese parece no importar! Si el orden constitucional que hay que preservar es el derecho de los poderes del estado, su funcionamiento armónico, entonces lo mejor quizás es que le quiten la banda presidencial al Presidente Bolaños y se la pongan al vicepresidente Rizo. (Y me pongo a pensar, púchica, de la "nueva era" al "nuevo pacto" en menos de una semana, todo para preservar el orden constitucional).

Este 7 de noviembre los nicaraguenses acudiremos a las urnas para elegir a nuestros gobiernos municipales, donde cada uno debe votar por el candidato que le parezca mejor según sus necesidades locales, donde importa mucho menos la afiliación política del candidato que su cercanía con su comunidad. Aprovechemos la ocasión para allí también decidir con nuestro voto como destrabar la composición del pacto en el gobierno central representado en la Presidencia y la Asamblea Nacional. Fácilmente se puede añadir una boleta adicional para que en cada junta receptora de votos se vote por este asunto de interés nacional. Obviamente, aquellos en las cúpulas del poder son los menos interesados en la opinión del pueblo, precisamente son los que quieren seguir ocupando los puestos de poder. Incluso, ese último llamado a un tal diálogo de reconciliación, es realmente un llamado a diálogo entre los poderes del estado, entre los elegidos. No es un llamado a un diálogo entre los poderes del estado con su pueblo constituyente. Y eso considerando que se aproxima una elección nacional este 7 de noviembre. ¿Qué mejor para comprobar que la opinión del pueblo aquí parece no importar mucho?

Y para el pobre Juan Pobre, esta elección municipal le cuestan otros u$ 10 dólares per capita, o sea, el equivalente de 5 días de trabajo más el día que también usa haciendo fila para votar, o sea, el equivalente de una semana de trabajo. Pero ese es precisamente ese día, cuando los accionistas, el pueblo, como dueños de esta empresa que se llama Nicaragua lo podemos aprovechar para hacer oír nuestra voz y destituir a aquellos quienes ocupan los puestos de dirección de la empresa. Ese es el día cuando quienes ocupan los escaños del poder deben escuchar la opinión de su pueblo a través del voto. Aquí se puede redifinir a través del voto popular la composición política de la Asamblea Nacional, y así funcionar armónicamente bajo el mandato de la voluntad del pueblo. De todas formas, en apenas dos años tendremos nuevas elecciones nacionales para elegir otra nueva representación.

Nicaraguenses todos, yo creo que no haya nada más urgente sobre que decidir este proximo 7 de noviembre y decidir por nosotros mismos los nicaraguenses sobre la Nicaragua en la queremos vivir, y no la Nicaragua que quieren hacer aquellos quienes tienen secuestrados los "poderes del estado". Podemos votar al pacto fuera del gobierno de una manera limpia pero profunda. Depende de nosotros y de nadie más que de nosotros.

Hago un llamado a una insurección democrática para que a través del voto decidamos si queremos la Nicaragua que representa Enrique Bolaños, la que representa Daniel Ortega o la que representa Arnoldo Alemán. Y con ese voto libre, popular y como expresión de la voluntad soberana del pueblo, redefinir democráticamente el pacto que domina los poderes del estado del gobierno central. La soberanía no se discute, se defiende. Somos nosotros, el pueblo, quienes mandamos en Nicaragua. Sino, ¿para qué estado de derecho? ¿Para qué democracia?