El pasado lunes 11 de septiembre se cumplieron cinco años desde las catástrofes ocurridas en el World Trade Center de Nueva York y en el pentágono de los Estados Unidos, y esta entrada de alguna manera está dedicada a este terrible acontecimiento.
Muchos de nosotros hemos visto en Internet la sinopsis de un libro que atenta contra la memoria de los caídos en los ataques al pentágono, este sitio fue colgado en la red en 4 idiomas, un mes antes del lanzamiento de la obra, y dos semanas después el sitio registraba 15,000 visitas diarias. El primer paso de mercadotecnia era un éxito.
El best-seller “La gran impostura” “ningún avión se estrello contra el pentágono” escrito por el francés Thierry Meyssan y puesto a la venta en Francia el marzo del 2002, afirma que los atentados del 11 de septiembre del 2001 contra las torres gemelas de Nueva York y contra el pentágono fueron perpetrados por el mismo gobierno estadounidense y no por ningunos extremistas islámicos, como la versión oficial dice.
Para el seudo escritor el desastre fue el fruto de una conspiración maquinada en los más altos niveles del ejecutivo de Bush, no fue el avión del vuelo 77 de American Airlines el que causo los daños en el pentágono, sino muy probablemente un misil, todo fue un complot interno destinado a cambiar opiniones y a forzar acontecimientos como la guerra contra Afganistán, y en su mente, Osama Bin Laden es una fabricación de la CIA.
Según el diario francés “libération“ el libro de Meyssan “se trata de un conjunto de afirmaciones disparatadas e irresponsables, sin ningún fundamento”, visión en la que coinciden diversos autores y periodistas, como Guillaume Dasquié y Jean Guisnel quienes escribieron “La terrible mentira: tesis y tonterías sobre el 11 de septiembre” en donde acusan a Meyssan de ligereza, mentira y falta total de profesionalismo.
Thierry Meyssan cuestiona la versión oficial norteamericana de lo sucedido ese 11 de septiembre planteando varias interrogantes sobre los pormenores del hecho.
1. - Meyssan no se explica cómo una aeronave de 100 toneladas a 400 km/h pudo dañar solamente el anillo exterior del ala impactada en el inmueble.
La siguiente imagen del pentágono en plena reconstrucción nos muestra cómo esto no fue así, sino que el daño se extendió por los cinco anillos del ala.

2.- El señor se pregunta cómo un avión boeing 757 de 14.1 yardas de altura por 57.8 yardas de longitud, pudo haber colisionado solo la planta baja del pentágono y además que, ¿en donde están las partes de la aeronave?, Puesto que estas –según él- no se encontraron ni fueron vistas por nadie.
De hecho, el avión no impactó solo la planta baja, sino que (como puede ser deducido con la foto anterior), choco entre la primer y segunda planta, después de haberse estrellado contra el piso. Y en cuanto a los de las partes del artefacto, las más grandes se pulverizaron con el impacto, pero algunas pequeñas salieron volando como vemos en la siguiente imagen.
3.- A Thierry Meyssan le intriga que unos camiones hayan vertido arena sobre el césped no dañado contiguo al exterior del pentágono.
La arena vertida fue para que los camiones materialistas y los cargadores frontales hicieran su trabajo de retirar escombro, como lo muestra la siguiente imagen.

4.- Meyssan nos pide explicar como fue que no se encontraron restos de las alas del avión, y como estas no causaron ningún daño.
Cualquier porción importante de las alas fue destruida en la explosión o el fuego subsiguiente, no obstante un vecino que fue espectador del siniestro declaró al Miami Heráld. “Vi cómo el morro del avión se rompía, vi las alas avanzar hacia delante”. Además veamos una fotografía del daño causado por las alas, nótese como las partes laterales del área impactada, están ennegrecidas.
Tal vez él ignore que el impacto se produjo con extrema energía, lo que provocó la pulverización del aparato y que ardiera inmediatamente, a diferencia de los autos, los aviones se componen fundamentalmente de aluminio, cuyo punto de fusión es alrededor de los 600 °C, de ahí que las estructuras del aparato pudieran fundirse. En conclusión, el autor cree que no hubo avión estrellado en el pentágono la fecha de los desastrosos eventos, pero, claro que tampoco da una exégesis alternativa de que pasó con los pasajeros del vuelo de American Airlines. Thierry Meyssan no toma en cuenta que más de 100 forenses identificaron a 184 de las 189 personas que murieron en el ataque al pentágono (125 del pentágono y 64 del vuelo 77 de American Arilines), sin duda una de las pruebas más irrebatibles de que la aeronave se impacto en ese lugar. Asimismo el periodista galo omite otros eventos importantes ocurridos la fecha del 11-S, como son los siguientes: - Los múltiples testigos presénciales del impacto. - Las llamadas realizadas por pasajeros del vuelo 77 a sus familiares, cuando el avión ya había sido secuestrado. - Al Qaeda admitió haber conducido los ataques. Omisiones simplemente inadmisibles para quien se jacte de haber realizado una investigación libre de intereses personales y económicos. Pero, ¡que diablos! si los numerólogos y los ufólogos faranduleros aprovecharon para lanzar sus numerologías y decir "los ovnis estuvieron ahí" respectivamente, ¿porque no una simpática versión conspiranóica de un seudo investigador francés? Total, pareciera que las grandes masas se tragan los que sea. |
1.- Páginas de referencia sobre leyendas urbanas "Rumores de guerra"
2.- Blog Magonia "Rumores de guerra"
3.- Wikipedia "La terrible impostura"
4.- Refutación del libro por parte del departamento de estado de los E.U.


