A finales de 1951, su afán por encontrar un trabajo y un salario
con los que pudiera estar satisfecho hace que por mediación de
un amigo entre en el mundo del espectáculo como tramoyista, el
caso es que le gustó aquel ambiente al cual el era completamente
ajeno. Los siguientes trabajos que buscase tendrían que tener
relación con aquel mundillo, su siguiente experiencia será
el trabajar como extra durante cinco semanas en el espectáculo
Sixty Glorious Years.
En 1953 tras ver el filme de Alan Ladd "Shane" se cambia
su nombre artístico por Sane poco después derivará
en Sean. Influido por su compañero de teatro Victor Spinetti
comienza a estudiar los textos básicos del género comenzando
por Guerra y Paz, además se compra un magnetofón con el
que se esmera en corregir su fuerte acento escocés. Empieza a
trabajar en pequeños papeles en varias obras de teatro: "Point of
departure", "A witch in Time", "The Bacche", "Wittness
for the Prosecution". También trabaja en la televisión, interpretando
papeles en series como "The Condemned", "Epitaph", "Dixon of Dock Green",
"The Square Ring" y "Requiem for a Heavyweight"
Su estreno cinematográfico fue como extra en 1954 en " Lilacs
in the spring". En 1962 fue elegido entre varios aspirantes
para encarnar al personaje creado por Ian Flemming, el agente James
Bond. Sean realizó seis películas de esta serie, debido sobre
todo al éxito obtenido con la primera "El agente 007 contra
el Dr". Al no querer ser encasillado en este papel en 1967 abandona
la saga del agente secreto para realizar otros personajes de distinto
formato de los que destaca el decrépito Robin Hood de "Robin
y Marian", o los personajes de El hombre que pudo reinar, El nombre
de la Rosa, Los Inmortales, La caza del Octubre Rojo, La Casa Rusia
o Los Intocables de Eliot Ness por la que ganó un Oscar
en 1987.
Desde 1962 hasta 1973 estuvo casado con la actriz Diane Cilento con
la que tuvo un hijo, Jason. En 1975 se casó con la pintora francesa
Micheline Roquebrune, a la cual conoció en un torneo que tenía lugar
en Marruecos de su deporte favorito, el golf.
A pesar de que hace poco (2002) un taxista de Nueva York le llamase
tacaño al darle una propina normal y le hiciese salir en los
periódicos de todo el mundo como el típico escocés
ávaro. Connery entregó la totalidad de su sueldo de "Diamantes
para la eternidad", 1.000.000 de dólares de 1971 para
combatir la pobreza en Escocia.
Connery estuvo sometiéndose durante seis meses a quimioterapia para
ganar una batalla a un cáncer de garganta quizás provocado por
sus dos vicios preferidos el tabaco y el buen whisky escocés.
Como todo el mundo tiene sus maníias, a veces le gusta estar
grandes períodos de tiempo en soledad, también se dice
que tiene muy mal genio cuando le hacen enfadar.
Es un ferviente defensor de Escocia y pertenece al Partido Nacional
Escocés. Tal vez por esto su "graciosa" majestad y el gobierno
inglés decidieron tras pensarlo un tiempo no otorgarle el título
de Sir en 1998, algo bastante chocante si se es escocés o irlandés
de veras.
Connery predica con el ejemplo, montó su propio estudio cinematográfico
en Escocia, ya que allí no existe como en Inglaterra una industria cinematográfica.
 
Su imagen
se revalorizó al ganar el Oscar al mejor secundario en Los intocables
de Elliot Nesss. Su popularidad se terminó disparando con su
aparición en Indiana Jones y la Última Cruzada (1989).
Sus últimos trabajos han sido Robin Hood, príncipe de
los ladrones (Robin Hood, Prince of Thieves) (1991), Los últimos
días del Edén (Medicine Man) (1992), Sol naciente (Rising
Sun) (1993), A Good Man in Africa (A Good Man in Africa) (1994), El
primer caballero (First knight) (1995), Causa justa (Just Cause) (1995),
Corazón de dragón (Dragonheart) (1996), La roca (The rock)
(1996), La trampa (Entrapment) (1998), Los vengadores (The avengers)
(1998), Jugando con el corazón (Playing by heart) (1999), Descubriendo
a Forrester (Finding Forrester) (2000).
En 1990, la Academia Británica de Cinematografía y Televisión le otorgó
el premio BAFTA " por su contribución al mundo del cine", un
premio que para Connery es tan importante o más que el propio Oscar
de Hollywood. También consigue el León de Oro en el Festival
de Venecia. Y en 1999 dejó sus huellas y su firma en una baldosa del
Teatro Chino de Hollywood.
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