Tema básico: El cuerpo de Jesús es pan para nuestro camino.
Antes de todo, quisiera agradecerles por su apoyo a nuestra parroquia, especialmente en el Kermés y Rifa del domingo pasado. En el boletin hay mas detalles de los resultados.
Somos miembros de una comunidad de fe y tenemos que trabajar juntos para lograr nuestras metas comunes. En el evangelio de hoy vemos los dos pilares de nuestra comunidad. El primero es la fe. Jesus dice que nadie puede venir a el si el Padre no lo atrae. La fe es un don de Dios. Tenemos que rezar por aquel don - para nosotros y nuestros seres queridos.
Al mismo tiempo hay que reconocer que nuestra fe tiene un contenido - y el contenido es el segundo pilar de la comunidad. Jesus nos dice hoy que el es el pan vivo bajado del cielo y que tenemos que comer de el para tener la vida verdadera.
No hay don mayor que que el Cuerpo y Sangre de Jesus. Quisiera explicar esto con una comparacion. En la entrada de nuestro templo hay una ventana que muestra un ave enorme. Es una pelícana con los pequeñas pelicanitos abajo. Ellos tiene sus bocas abiertas esperando algo, pero la pelícana no tiene comida. Entonce con su pico, ella abre su pecho para dar un poco de carne y sangre a los pequeños. Se puede ver las gotas de sangre saliendo de su lado. Jesús hace algo semejante - pero mucho mas grande - para nosotros. Nos da su propia carne y sangre como alimento.
Necesitamos esta comida para llegar a nuestro destino. Podemos ver esto en la primera lectura que vislumbra la Eucaristía. El profeta Elías estaba en el desierto y a pesar de ser el primer y el mayor profeta de Israel, estaba triste. Pensaba que su vida había fracasado y solamente querría dormir, perder la conciencia y morir. Pero Dios envió un ángel que lo despertó y a su cabecera había un pan cocido y un jarro de agua. El comió y bebió - y se durmió otra vez. Ahora no era un sueño drogado, no era un sueño de desesperación sino reparación. Se levantó y comió de nuevo y con la fuerza de aquel pan caminó cuarenta días hasta el Monte del Señor.
Jesús también quiere darnos comida para nuestro viaje - pan vivo que nos da poder. Por eso, dice, "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna."
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