El periodista Ezequiel Fernández Moores
escribió en su columna Tinta Roja de la revista que los
sábados inserta el matutino deportivo a colores, dentro de la nota
titulada Una fiebre incurable, lo que sigue:
El proyecto que Julio Grondona le presentó el
LUN 14/07/97 al brigadier (R) Andrés Antonietti tiene
tres puntos claves:
la instalación de butacas en todos los sectores
de los estadios para que los espectadores vean los partidos sentados;
la eliminación de los alambrados y su posible re-
emplazo por estructuras de policarbonato;
un incremento en el proceso de digitalización de
entradas. (OLE)
El presidente de San Lorenzo se refirió a
la violencia en el fútbol en una entrevista con el matutino deportivo
en colores. Consultado sobre de dónde surge la violencia, asegu-
ró que "los barrabravas, de la marginación social. Pero
ahora nos quieren echar la
culpa a los dirigentes".
[N. de la R.] El señor Fernando
Miele tiene sobrados antecedentes de haber concurrido a casa de
jugadores que estaban por renovar el contrato acompañado por la
cúpula de su barra. Además, en una de las tantas intentonas para
erradicar el mal, cuando durante el gobierno radical se pusieron de
acuerdo en AFA para que a partir de X domingo los dirigentes
señalaban a los bravos y la policía no los dejaba ingresar,
Miele se borró a vista y paciencia de cámaras y
grabadores bajo el argumento yo son botón. Si se respeta
literalmente sus propias palabras, no es el único boludo que la
juega de extorionado, porque esa teatralización ya la hicieron
pública durante un juicio oral sus colegas Antonio Alegre y
Carlos Heller. Bastante antes, durante una entrevista que no
tomó estado público, algo idéntico le había
confesado Julio Grondona a Daniel Waistein. Por último,
basta recordar lo que pasó cuando hubo que rescindir el contrato
de Fernando Areán, (a) El Nano, testimoniado en varias
crónicas y que mientras el entonces DT aseguraba que acababa de hablar
con el presidente y seguía vigente el contrato, la barra le vaciaba los
basureros en el jardín de la casa, sin que apareciera un solo
policía; en este listado, que dista de ser exhaustivo, basta recordar
que hasta el momento de su muerte, sucedida hace poco, Poli, jefe
histórico de la barra, era empleado del club en el
polideportivo y controlaba todos los movimientos de jugadores,
técnicos y demás, incluidos los periodistas.
Un jugador de sexta división de Argentinos
Juniors, cuando enfrentaba a su similar de Unión,
sacó del campo de juego a un cachorro de una furibunda patada.
Marcos Gaete Arriagada, de 24 años, hincha
del club chileno Colo-Colo había advertido a sus amigos que si
su equipo perdía el clásico ante la Universidad
Católica se mataba. El JUE 10/07/97 ambos conjuntos
definían el campeonato trasandino en el Estadio Nacional. El
triunfo fue para la Universidad por 3-0 y Marcos volvió a su barrio de
Cerro Navia, al oeste de Santiago. Antes atar una soga a la viga
del techo y ajustar el nudo a el cuello, escribió una carta
donde expresó su última voluntad: que un jugador del
Colo-Colo asista a su sepelio. Sus familiares fueron
al entrenamiento del equipo el MAR 15/07/97 y les
acercaron la petición a los jugadores. El defensor
Marcos Villaseca cumplió con la voluntad del hincha
chileno y fue al acto fúnebre en representación del
plantel. Encima del cajón, alguien puso una camiseta
de legendario cacique. El club se solidarizó con los deudos y
envió una corona al entierro. (OLE)
El semanario Noticias había publicado en
su edición nro. 1067 del VIE 07/06/97 una nota firmada y
encabezada de la manera siguiente: Fútbol y violencia. DEL MISMO
BARRO. La extraña vida de Waldo Rodríguez, un
barrabrava de clase media que murió a la salida de un
partido. En el ejemplar del VIE 21/06/97 aparecieron dos
cartas de lectores reivindicando al bravo asesinado de un balazo. Las misivas
tienen el talante que se detalla a continuación:
Los investigadores del caso descartan que el
asesino de Rodríguez sea un integrante de una barra brava. Una alta
fuente dijo que "el espectro de la investigación es bastante
amplio y no se circunscribe a los hinchas de River, sino que apuntan a
cualquier hinchada rival de Racing".
Después del clásico entre
Independiente y River Plate jugado el DOM 22/12/96, fue
apuñalado Cristian Rousoulis. Su madre, Nora, está
patrocinada por la doctora Rosa Alvarez Barreto, también abogada
de la familia de Martín Orelli, asesinado por un barrabrava de
Estudiantes de La Plata.
El director de Deportes de la Ciudad
de Buenos Aires, Santiago Leyden, dijo
que "los dirigentes somos los principales culpables de que existen los
barrabravas en el fútbol".
El ex presidente de Ferro hizo esta declaración después de las
reuniones que
se mantuvieron el JUE 26/06/97 para debatir el tema en el Concejo
Deliberante porteño y en la Comisión Especial de la AFA.
Leyden recordó que en sus primeros años de dirigente "no
teníamos
barrabravas, pero yo mismo estuve varias veces a punto de cobrar, y
especialmente cuando nos fuimos al descenso".
El ex dirigente dijo que las barras bravas tenían la misión de
"apretar a los
árbitros y a los contrarios" y que esos grupos "se fueron
organizando cada
vez más con el correr del tiempo". (OLE)
El juicio oral y público por la muerte
de Sergio Filipello, de la barra de Brown de
Adrogué, se realizará como mínimo en un
año, según el doctor Carlos Villegas, abogado de la
familia de la víctima.
Al sumario de esta parte
Al sumario principal