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Marcel, al que le gustan mucho las plantas, queda fascinado por el jardín abandonado de la casa de las acacias. Es su secreto, solo lo compartirá con Geraldine, hasta el día en que aparece el señor Gouzes, el viejo propietario de la finca, y que es presionado por su familia para que convierta los terrenos en apartamentos. La vida del señor Gouzes peligra. Marcel intervendrá ... |
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| Un fragmento: | |||
Pues esta
mañana, cuando se ha hido mi madre, he apagado los pensamientos y he salido disparado
hacia la Casa de las Acacias. He ido hasta el sitio donde están los barrotes rotos, he
subido, los he atravesado y he saltado al otro lado. El corazón me iba tan fuete que lo
sentía retumbar en los oídos, y he tenido que respirar tres o cuatro veces muy hondo,
porque me había quedado allá como una estatua y no podía dar ni un paso.Me sentía como si fuera un ladrón y escuchaba todos los ruidos sospechosos, no me fuera a descrubrir alguien. Era una tontería, porque ya os he dicho que hace años que no vive nadie, en la casa, y los únicos ruidos del jardín son los de las plantas y los árboles cuando los mueve el viento, y los de los animales que viven allí, sobretodo los pájaros. |
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