Caída

No hago más que caer.

Instante tras instante, me acerco más y más abajo de todo, descendiendo rápidamente hacia el vacío inexorable y lleno de terror.

Ya no hay claridad en el camino. Ya no hay sentido para las cosas. Sé que ya no hay un mañana en el que poder soñar.

La cosas van perdiendo su tinte de vida y yo soy testigo mientras caigo desde arriba, bien alto, sin agarre ni escapatoria.

Y arriba es abajo. Y abajo es más abajo.

Respirar se convierte en un absurdo y no hago más que mirarme largo tiempo con la intención de encontrar algo útil, algo que sirva algún día para hacer algo positivo, algo bueno, para llevar una vida como el resto.

Pero no hay vida donde no la hay. Y mañana será siempre peor que hoy, por que cada vez estaré más cerca del fondo.

Ya que por más que agite mis brazos, por más que los extienda, no hay materia ni ser al que poder agarrarme, solo, único en la caída, con un único fin asegurado, el único posible.

Larga y dolorosa es la caída.

Damien, 16/03/00