Me es imposible no darme cuenta de ello; es como la peste. Cuando uno de ellos,
cuando alguno de los de mi entorno está poseído por alguna de ellas, ni que sea sólo
una, se le nota hasta en la manera de andar, y eso es algo que me hunde.
Últimamente me doy cuenta de que muchos de los que yo conozco, y muchas de las que yo
creo conocer, viven ilusionados por alguna o algunas cosas que para mí no son más que
típicas y grandes falacias o alucinaciones de la vida.
Unos están muy ilusionados por el trabajo que tienen, creyendo que llegarán lejos o
haciendo ver que el trabajo les llena, mientras que otros están ilusionados por la pareja
con la que en esos momentos comparten lo que tienen, por poco que sea, cegados, encoñados
y presionados por el miedo a perder el calor que les proporcionan, sueñan, y así lo
demuestran abiertamente, con ser felices juntos hasta que uno de los dos se pudra en el
cementerio.
Observo otros que se ilusionan por cosas algo más simples, como un regalo que acaban de
recibir por ser su cumpleaños o por que alguien ha decidido poner una nota de amargo
color en su monótona vida, o cualquier otra cosa material que les aporta algo que
carecían hasta ese momento.
Y mientras, yo, me pongo enfermo, lleno de corrosiva envidia, al ver a todas esas
personas, conocidas o no, con una sonrisa en la cara, mostrando y demostrando una denotada
alegría llevada de la mano por la ilusión y las esperanzas, cuando las mías hace tiempo
que murieron bajo cero.
Yo también he sentido alguna vez ese tipo de sentimiento, esas ilusiones por una persona,
por lo que hiciera en ese momento o por diez mil mierdas sin sentido...
...pero ya no hay ilusión por crear o procrear, por ver cómo amanece, por sentir el
siseo de la "buena vida", por percibir el aire fresco en mi cara, por escuchar
bonitas palabras venidas del otro lado, por descansar un sólo día de la guerra interior
que mantengo conmigo mismo y con los demás...El suelo de la vida es demasiado resbaladizo y mis ilusiones mueren
una a una bajo cero.
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