
| Confesión... | |
Te vi llegar. Como siempre tan altivo, tan alegre, exultante. Te reconocí de lejos aunque intenté disimularlo con mi oculto fingimiento. Mi excitación interna era ineludible aunque a la vez absurda y cándida. Mi mirada tímida descendía hacía las viejas páginas del cautivador e intrigante libro que estaba leyendo sentada en uno de los decrépitos bancos de la zona este de la ciudad aquella fría tarde de Marzo. Mi nerviosismo interior aumentaba a la vez que tus pasos firmes se dirigían hacia mí. Tu aspecto descuidado y a la vez tan sofisticado era una de las cosas que más me gustaba de ti, aunque, ese aire misterioso que emanabas era cautivador. Tu tez morena y tu cara simétrica eran deslumbradas por un turbado rayo de sol aquella preciosa tarde. Denotabas simpatía en tu mirada, expresabas ilusión, en esos momentos supuse adivinar tus pensamientos. Tus ojos chispeantes y tu mirada intensa e impactante solamente eran superados por tu amplia sonrisa, de oreja a oreja, irresistible para cualquiera. Tuve, sentí unas ganas enormes de levantarme y abrazarte. Pero no lo hice. En ese momento llegaste donde estaba. Un lánguido y corto saludo salió de tu boca y seguiste tu camino sin tan siquiera descender el ritmo de tu marcha, más sonriente que nunca. Entonces llegaste a tu esperado destino: la chica rubia que esperaba de pie, impaciente, unos metros detrás de mí. Llegaste a ella y os fundisteis en un apasionado beso. En ese momento me sentí morir. Era cómo si mi corazón hubiera estallado. Un cúmulo de sensaciones pasaron por mi mente: odio, tristeza, negación, amor... Primero pensé que merecías ser feliz, y que ella tenía la suerte de ser lo suficientemente "buena" para ti, luego me pregunté que tendría ella que no tuviera yo. Permanecí inmóvil, paralizada en ese banco con el libro abierto sobre mis rodillas unas largas horas, pensado. Para ti yo no era nada, quizá ya ni me recuerdas. Desde ese instante no te he visto más, has desaparecido literalmente de mi vida; pero no de mi mente y mi alma, donde permanecerás como la persona a quien más he querido y querré siempre. |
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| Lora, 27/03/01 | |
