No puedo negarlo. Me hallo
atrapado en esta habitación. Es la número 0, y yo me encuentro en estado nulo, en mi
año cero.
Las paredes de esta habitación son negras, completamente negras como mi corazón oscuro,
que ha sido quemado por las llamas del amor y de la mismísima vida demasiadas veces.
Ya no hay esperanzas. Acabo de perder las últimas que tenía y dudo que las vuelva a ver
por esta habitación.
Sentado aquí, solo, miro por la ventana y me doy cuenta que es la única salida real que
tiene esta maldita habitación donde me encuentro encerrado.
La puerta que está al otro lado de la habitación, justo enfrente de la ventana, siempre
está cerrada. Sé que lleva al mundo exterior pero siempre se mantiene herméticamente
cerrada para mí.
Yo no puedo salir de la habitación y a pesar de que desde fuera sí que se puede entrar
aquí, nunca nadie ha entrado a través de la puerta, nunca nadie ha intentado conocer lo
que en esta habitación se podría día tras día.
Muchas veces en vano he intentado abrirla, atravesarla o incluso romperla, pero no han
sido más que intentos frustrados, ilusiones desvanecidas por la cerradura sin llave que
me mantiene en esta jaula.
He tenido una oportunidad de salir de la habitación que me aflige y me presiona con tanta
fuerza pero tampoco esta vez lo he conseguido. He llegado a ver algo del otro lado de la
puerta, parecía que se me diera una oportunidad para escoger mi destino, para escoger si
quedarme aquí o salir para siempre y dejar esta prisión atrás, pero no. De nuevo he
fracasado.
La puerta ha permanecido cerrada siempre que he estado a punto de alcanzarla. Podría
jurar que estaba abierta pero nadie me creería... por que en mi habitación 0, las
puertas al mundo exterior siempre han estado cerradas. La única puerta que se mantiene
abierta desde el principio es la ventana, que es la salida al mismísimo infierno, que es
probablemente donde acabaré yo algún día.
Mil veces he pensado en saltar a través de ella, intentar escapar, pero al final siempre
alguien, alguna voz, me ha dicho que tuviera paciencia, que la vida no era tan mala, que
esperara a ver si algún día alguien me abriría la verdadera puerta, la que me encierra
en esta urna de negro metal.
Sigo sentado en mi habitación 0 mientras miro de nuevo por la ventana y me pregunto si no
estarán todos equivocados, si no fuese realmente la ventana la salida buena, la que me
llevaría a un mundo donde podría ser feliz, donde podría expresar mis sentimientos sin
tener que fastidiar a nadie, donde realmente hallaría la paz y el placer que busco dando
vueltas en este pequeño espacio que me observa desde todos los puntos cardinales, el
mismo pequeño espacio que me ha visto nacer, crecer y morir interiormente durante todo
este tiempo.
Supongo que mi oscuro destino es seguir aquí, mantenerme aletargado, alejado de los
demás, no ver la luz jamás y seguir recreándome en el único sitio donde puedo hacerlo,
en mi interior, en mi destrozado y carcomido cerebro, harto ya de tanto soñar con cosas
inexistentes, con hechos imposibles o con personas inalcanzables.
El tiempo dirá.. y mientras, yo seguiré en mi habitación número 0, que es donde
pertenezco, respirando mi propio aire, viciado, envenenado de enfermedad y muerte, sentado
de espaldas a la puerta que nunca se abre y mirando más allá de la ventana, negando a su
vez sus incitadoras propuestas a que la atraviese, a que salte a través de ella, a
través de la ventana, la única jodida salida de esta habitación 0.
"La esperanza es una negación de la
realidad.
Es la zanahoria que se agita ante el caballo de tiro,
para que siga avanzando,
luchando en vano por alcanzarla."
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