Mientras Meo


Ya he llegado delante.

A medida que empiezo a desabrocharme la bragueta aumentan las ganas de vaciar lo que llevo dentro.

Desenvaino, desenfundo lo que espera bajo los calzoncillos. Apunto (más bien dejo caer) y disparo.
El líquido amarillento va cayendo a su antojo, con plena libertad, sin preocuparse de nada. Esa falta de preocupación contrasta con la mía, con mi preocupación.

La caída me hace pensar.

Me fijo en el agujero del water, en el profundo infinito donde cae el líquido que sale de mi cuerpo, en la abstracta negrura del mismo.

Estoy dejando caer mi vida por el retrete, estoy desperdiciando mi vida, echándola a perder por mi propia culpa, por culpa de mi manera de ser.

Mientras las gruesas y aparentemente pesadas gotas adquieren su máxima potencia, justo antes de llegar abajo del todo, de chocar contra el agua, yo voy perdiendo la mía, mi potencia, asemejando la caída del pis de mi cuerpo con la caída de mi vida en la vida misma.

Mientras meo me doy cuenta de lo que es mi vida, de como la estoy llevando, de como están de mal las cosas...

Las gotas empiezan a ser menos a la vez que su grosor empieza a decrecer.

Me doy cuenta que muy probablemente la caída, la terrible caída, ha sido producida por mi culpa. A pesar de saber el repulsivo final de esa larga pero rápida caída, poco a poco, y sin esperanza ya de salir de ese agujero, he aceptado la derrota sin ningún esfuerzo de superarla - de superarme - por mi parte.

Así que, con esto en mente, vuelvo a enfundar, vuelvo a guardar la regadera que llevo bajo los pantalones al sitio de donde ha salido, tiro de la cadena y dejo el water atrás... sin embargo no puedo dejar atrás mis pensamientos sobre la desagradable e inevitable caída.

Mi caída.

" Cualquier sitio es bueno para percibir el vacío. "

 

Damien, 14/09/98 - 3/02/99