Un vacío casi absoluto, creo que día a día me hago más analfabeto, más estúpido,
más escoria de lo que ya soy.
Cada día parece que me siento más indiferente cuando en realidad creo que cada vez me
meto más y más profundamente en el agujero negro que es mi vida, mi manera de pensar, mi
manera de ser... y sigo haciéndome preguntas, preguntas que siempre me taladran el
cerebro, que hacen que todo parezca más difícil de lo que ya es...
Siempre hay algo que me hace pensar en tí y entonces... entonces ya la hemos cagado..ya
la he cagado... todo se vuelve abajo, a su nivel natural ... todo parece insoportable y
mientras no lo soporto me imagino cosas, me monto la película de recuerdos, la batería
inevitable, la inagotable, la enfermiza, la que ayuda en mi hundimiento claro y
predestinado.
La tarde se acerca .... la noche quiere llegar y cubrirlo todo..el cielo enrojece, de
color de sangre , inspira venganza, inspira hermetismo y culpabilidad.. de nuevo en casa,
protegido, me quedo mirando ese cielo rojo, un rojo mezclado con el negro que pronto
reinará por encima de todo y de todos, que pronto hará sucumbir a los demás colores
aún vivos e iluminadores de caminos...
Ese cielo me inspira, me hace sentir el odio que soy, la bestia que todos llevamos dentro
y que a veces quieres salir para matar, para desgarrar, pero que al final no hace nada por
que somos dueños de nosotros mismos, de nuestro ser, de nuestra gracia....
Queda poca luz ya y cada vez más mi mente está siendo llenada por imágenes de
recuerdos, diapositivas de tu cara bonita, de tus labios abrasadores.. mientras mis ojos
miran tristes a través de la ventana de la habitación, esperando encontrar algo perdido,
algo imposible de encontrar...la sensación es inenarrable, una diosa malévola, blanca y
fría como la nieve, mortal como la soledad... una dama de negro a la cual deseo encontrar
en muchos momentos inesperados, muchos momentos de euforia escapada de mi mismo.. pero no
viene.
Me deja con las ansias de morir a flor de piel, con la venas salientes y chisporreantes..
y tú tan lejos, sin caricias, sin abrazos, sin besos y sin miradas tiernas que aparten de
mí todos los fantasmas que habitan dentro de esta carcasa tan degradada ya por el desuso
habitual del tiempo...
Finalmente, todo sigue oscuro, fuera y dentro de mí, para siempre porque un día sigue al
otro, como la soledad a mi ser... algo inseparable.. pero sigo recordándote... y odiando
el recuerdo que has infundido en mi...
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