
| El
Remolino del Miedo |
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| Pánico es lo que siento. Apenas tengo
tentaciones de intentar escapar, de intentar salir de aquí. Posiblemente sea por que ya
sé que aquí cavaré mi tumba. Posiblemente sea por que no conozco otra cosa. El remolino estira con fuerza, más de la que yo nunca tendré para mantenerme a salvo en la superficie. Una fuerza devastadora que me arrastra hacia el fondo, que me succiona de manera lenta y dolorosa. Giro mientras bajo y mi cabeza no para de dar vueltas sobre un mismo eje, el ojo del remolino, mi propio ser, el epicentro de mi caída. Revivo constantemente mi pasado como si lo estuviera viviendo ahora, como si mi castigo fuera repetir todo aquello que más daño me ha producido en mi vida. Mi pasado es mi infierno, y el miedo que siento a se vuelva a repetir todo, lo transforma en pánico aterrador. El miedo al pasado es el miedo al futuro, y cuando recuerdo cada instante sucedido antes de ahora, me lleno de pavor pidiéndole al destino que me aleje de todo y de todos. Es la única manera de seguir a flote, por poco tiempo, y no volver a sufrir un atentado como lo es mi pasado. Le tengo miedo a la vida. Le tengo pánico a las personas, por que soy tan simple y estúpido que a veces espero cosas buenas de ellas, nada especial, y no encuentro más que piedras y barro. Y cuando creo que el aluvión que ha de caer encima mío para, que es cuando me doy cuenta de lo frío que resulta todo, es cuando vuelve a acosarme de manera insistente cada uno de esos instantes que no hay manera de eliminar de mi interior. Estoy como aprisionado entre llamas altas de fuego aniquilador, rodeado por los cuatro costados y mientras, siento la devoradora boca del remolino que me empuja hacia el fondo, me traga, me llena de miedo y me quita la poca vida que creo apreciar en mí. No hay cuerdas a las que agarrarme, no hay flotadores que me den esperanzas, ni barcos llenos de almas salvadores, solo miedo, miedo y más miedo. Los tristes recuerdos me pesan más que cien toneladas de piedras a mi espalda y la clara ausencia de contraste me defrauda, me deprime y me envejece a una velocidad que le añade aún más pánico a mi triste y pobre existencia. Mi vista se nubla... He sido
cegado por el miedo de por vida. |
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| Damien, 07/05/00 | |
