Mi novia Soledad

Mi novia se llama Soledad. Hace ya mucho tiempo que salimos juntos. Mucho, mucho tiempo. Casi ya ni me acuerdo de la primera vez que nos vimos. Yo era mucho más joven. Sé que nos conocimos una fría noche de invierno. La verdad es que la primera vez que la vi, no le hice demasiado caso a pesar de su imponente belleza pero nos seguimos viendo durante algunas noches más hasta que realmente me di cuenta de la importancia que tenía Soledad en mi vida, una importancia en la que aún a veces pienso sin dejar de desconcertarme.

Cada noche que pasaba con ella, era un eterno recordar, un no parar de pensar en lo que había sucedido la noche anterior y en ella misma, en Soledad.

Soledad es alguien muy especial. Nunca pensé que pudiera durar tanto tiempo con Soledad y lo más curioso es que realmente no la amo ni la deseo del todo pero no sé estar sin ella, no puedo estar sin ella. Ella hace que tome conciencia de la vida, de la realidad y del mundo en el que vivimos. Cuando no estoy con ella me siento extraño, raro y confuso. Supongo que este sentimiento es debido a que ella es muy tierna y muy sentimental y cuando ve que la necesito o que me hallo en algún momento preocupante, me abraza muy cálidamente hasta que vuelvo a sentirme como siempre, amparado por la mujer de mi vida, abrigado y rodeado por sus finos y a la vez poderosos brazos.

Cada vez que hacemos el amor ella disfruta mucho más que yo, que siempre me siento mal debido a que me veo forzado a realizar ese acto tan profundo y tan intenso entre los dos. A pesar de esto, nuestra convivencia siempre ha sido muy apasionada y muy ardiente aunque, como digo, siempre ha sido ella la que llevado la sartén por el mango y siempre ha sido ella la que ha empezado todo lo que hayamos hecho en estos largos años de vida en común.

Cuando pasas largas tardes, largas noches y en general largos días con quien te has visto unido al parecer para el resto de tu vida, y con la persona a la que ya no puedes dejar ni por un momento (es decir, tu pareja), a veces pierdes la conciencia de lo físico, de lo natural, de lo normal y verdadero. Te ves inmerso en un mundo imaginario, sobrecogedor y te preguntas si te mereces lo que estás viviendo o si sería mejor dejar esta vida amorfa y a veces sin sentido y volver a la normalidad, sin mi querida Soledad pero en un lugar algo más apaciguado y quizás no tan motivador de sentimientos a flor de piel que a veces me exaltan y que a Soledad no extrañan para nada.

Ella está acostumbrada a este tipo de reacciones extrañas que surgen de mi persona sin motivo aparente.

Sé, aunque ella nunca me lo ha explicado, que Soledad ha estado con muchos tipos antes de salir conmigo. Me han hablado incluso, de que éstos son muchos, muchísimos y que hay tantos que aún la sienten parte de ellos y que no se pueden olvidar ni por un momento... incluso me han hablado de su lesbianismo y su incursión en el sexo femenino.... y quizás esto debería hundirme en lo más profundo de una depresión pero me ocurre algo muy extraño con este tema.

No puedo dejar a Soledad. Creo que nunca podré dejarla, a pesar de que otras muchas personas sigan viéndose con ella, a pesar de que muchos sientan tanto como yo he sentido con Soledad, a pesar de su infidelidad... es algo muy difícil de explicar pero... es como si me sintiera atrapado por ella... por Soledad y sé que no podré escapar de sus dulces y encantadores brazos...nunca... jamás.... Soledad es mi eterna novia...

 

    "...jugando con palabras...

pero al final.. lo único que queda es...

Soledad."

Damien, siempre