El Suicida

 

Él sabe cuál es su destino. Nadie más que él puede imaginarse lo que vive por dentro. Nadie. Y eso él lo sabe, lo cual le desespera aún más, por que ve que no puede expresarse sin que lo tomen por fantasma, bocazas o tipo raro. Ni siquiera los de su misma especie pueden entender lo que sus semejantes sienten, por que cada caso, como cada persona, es un mundo a parte.

Si fuera por él, habría dejado todo atrás hace tiempo. Si no fuera por algunas personas y cosas que le mantienen atado aquí, habría acabado ya con su existencia.

Una vez que haya consumado su sino, algunos, los que no son familia ni amigos, dirán que ya notaban algo extraño en él, que ya se veían venir algo malo. Los más allegados a él, sin embargo, estarán durante noches seguidas preguntándose qué fue lo que le convirtió en lo que fue, cómo pudo ser que se les escapara algo tan importante y en lo que tan pocos piensan de verdad, profundamente, por que sólo los que son como él, o los pocos que pueden explicar que fueron lo que fueron, son capaces de pensar en ello y detectar cualquier síntoma que convierta a alguien en los de su misma corriente. Únicamente ellos y los que han vivido alguna experiencia muy cercana, quizás, tienen el suficiente grado de concienciación al respecto.

La frustración es el pan de cada día, la ostia que toma a cada momento a modo de castigo, y su pecado es simplemente el no haber conseguido encajar de ningún modo en este mundo, el no haber encontrado un norte hacia el cual dirigirse ni un hombro en el cual apoyarse.

Para él, y para los que son como él, por desgracia más de lo que uno desearía, todas las cosas tienen un fin negativo y, sobretodo, van en contra suyo, en contra de él. Cualquier cosa, lo que para alguien normal sería una estupidez o una cosa sin la más mínima importancia, puede minar más su ya determinado y aplastante estado decadente.

Su actitud frente a la vida es bien diferente que la del resto, aunque pretende ser la misma, mientras que su actitud con la gente, que es como es, pretende ser diferente, mejor, por que, obligado por sus batallas interiores, se ve demasiadas veces dominado por el puro sentimiento de la destrucción, del aniquilamiento, de la desesperación más triste, cuyo único fin, en lo que a la comunicación se refiere, es la de ir acotándola de manera desagradable hasta aislarlo del resto para acabar teniendo más motivos para la extinción.

Todo le sale mal, aunque desde fuera no lo parezca, su mundo interior es una eterna película de terror, odio y pena que se vuelve siempre en su contra, acercándolo cada vez más a su fin, a su máxima expresión, la que le da nombre y la que producirá muchos comentarios y más pensamientos durante, quizás, un tiempo no demasiado largo, hasta que sea olvidado en el tiempo y sólo algunos lo recuerden entre pensamientos tristes muy de vez en cuando.

Unos llegan y otros se van, así es el ciclo.

Como también su ciclo, el de él, es el del perro que se muerde la cola intensamente y sin descanso, por que sus intentos por salir vivo de todo y con ganas de seguir intentándolo, son vanos pedos de mosquito frente a un mundo de elefantes, de tormentas que caen sobre su cuerpo aplastándolo hasta el aburrimiento.

Desesperado, intenta pedir ayuda de manera discreta, por que él nunca declarará abiertamente lo que es, por miedo a qué dirán, a qué pensarán, y eso es lo que menos quiere, y desde luego es, a su vez, su peor enemigo: el hermetismo al cual se ven encerrados la mayoría como él, un hermetismo que no les deja otra salida que la consabida.

Pero claro... todo tiene un límite, y él ha estado y estará muchas veces a punto de llegar y pasarse de la línea, consiguiendo así lo que muchas veces ve como única salida, como su salvación... hasta que le entra miedo, le entra miedo por que siente otra de las cosas que le hacen esperar un poco más, la terrorífica posibilidad de encontrar algo peor o igual de malo al otro lado, de no encontrar el paraíso deseado en el otro mundo, en el caso de que éste exista.

Lo malo de su destino es que no puede echarse atrás una vez empezado el camino, sin poder repetir o anular el acto si no le satisface; si lo hace no lo contará, y si no lo hace, nunca podrá saber qué le espera más allá y se verá encadenado a la tortura que es el día a día...

Él no es único, y quizás tampoco especial, pero no ha sabido atrapar las pocas oportunidades que le dio la vida, y ahora se quiere desquitar de ella...

...por que él es El Suicida, mucho más que un alma gemela.

 

Nadie entenderá jamás a los suicidas
ni siquiera cuando éstos hayan cumplido con su destino,
cuando ya sea demasiado tarde.

Damien, 01/09/00