Vacío


Hueco.

Siento que las cosas ya están demasiado lejos de mí, menos lejos que las personas, que se alejan de mí como si yo fuera la encarnación de la peste.

Me doy cuenta de cuán vacía es mi vida, de lo poco que me aporta, de lo poco que me llena, de la enorme sensación de NADA que hay en mí, en mi manera de pensar, en mi cerebro, en mi pasividad, en mi ser.

Quiero que todo esto sea una pesadilla de la que mañana únicamente guardaré un ingrato recuerdo pero sé que no será así: he pasado antes por esto y esta vez la sensación de oquedad es mucho mayor, mucho más amplia de cuantas otras pude tener en el pasado.

En un intento de acercamiento introspectivo he probado de llegar a algo dentro de mí que me aportara siquiera una alegría, una mínima sensación de esperanza, algo que me diera fuerzas para poder levantarme de la cama mañana por la mañana. Sin embargo, no he encontrado más que espacio sin llenar, un profundo vacío imposible de completar y que lo único que hace es acabar con el escueto halo de vida que poseo.

No tengo nada. No soy nada. Nada es la palabra que me define con mayor precisión y exactitud y yo soy consciente de tal - gran - defecto. Es lo más doloroso, saberse uno mismo tal y como es en realidad.

Nada por lo que luchar, nada por lo que comer, nada por lo que sonreír, nada por lo que sentirse satisfecho.

Nada.

Vacío.


Damien, 9/08/99