Viernes Negro (Sant Jordi)


Cada año lo mismo. Cada 23 de abril se repite la misma historia.

Camino aterrado por las calles abarrotadas de mi ciudad, rodeado de gente alegre con rosas en la mano, ya sea para regalar, ya sea para vender o ya sean simplemente las que les han obsequiado.

Mientras ando me percato que no para de salir gente de las esquinas, todos con la misma sonrisa de oreja a oreja mientras yo me pudro por dentro. No puedo andar más de 10 metros tranquilo sin ver la misma escena repetida una y otra vez.

Los que no van solos van en pareja, cogidos de la mano o semi abrazados, como si ése fuera su único y exclusivo día, como si ése fuera el día en el que las parejas pudieran salir a la calle a demostrar lo que se quieren. Él le compra una o más rosas a ella. Ella hace lo propio con él, sólo que en vez de una rosa se trata de un libro.

Intento coger las calles más vacías, las menos transitadas, las que no cuenten con tiendas ni comercios pero no hay manera. La ciudad entera está invadida por esta gente que no hará otra cosa en todo el día que pasear por donde ya han paseado más de un centenar de veces para contribuir a que este día sea importante, sea inolvidable.

A todo esto recuerdo que mucha gente me recomienda que sea detallista con las mujeres si algo quiero conseguir de ellas. Acto seguido miro a la primera pareja que pasa al lado mío y me pregunto hasta qué punto es ser detallista el regalar una rosa a una mujer un día como este.

Y luego, cuando tu no das nada precisamente este día, te dicen que no eres un detallista, como si hubieras cometido un pecado, como si el resto de personas fueran detallistas. Y quién diablos quiere ser detallista?

Detallista es regalar una rosa a una mujer cuando todo ser viviente con pene entre las piernas regala lo mismo, precisamente una rosa y no otra flor ni otro regalo ni otro día? Es ser detallista regalarle al novio, al marido o al amante un libro cuando él ya sabe que le van a regalar exactamente eso?

Detallista sería no salir de casa en un día como este, encerrarse tras una puerta de hormigón y no salir hasta que fuera la mañana del día siguiente y no quedaran más que cientos de miles de pétalos de rosa en las calles, restos de lo que fue un día de celebración gratuita, una manera más de hacernos pensar lo bien que nos lo estamos pasando en este mundo de superficialidades.

Aborrezco enormemente este tipo de fiestas. Repudio este viernes negro que para mí es el día de Sant Jordi (o de los enamorados), por ser tan especial para unos y tan espantoso para otros, por ser un día en el que casi todo el mundo o regala o recibe, o da o le dan, la mayoría de veces sin una mota de sentimiento en el mencionado acto.

Siento tanta falsedad en las calles, siento tanta falsedad en el pase de la rosa de una mano masculina a una femenina, siento tanta mentira en todas sus sonrisas...

"El abuso de ciertos actos supuestamente buenos o positivos puede hacer que estos pierdan su valor,
sea el que sea."

Damien, 23/04/99