Domingueros


Bieeeeen!!! Por fin es domingo, el día del Señor, el día del descanso, de las excursiones en familia, de la peli de serie h de la tarde, de las caravanas para salir y entrar de la ciudad. El día perfecto para salir a dar una vuelta por el campo con toda la familia y tocarse un rato los huevos.

Es entonces cuando salen todos de sus bochornosos y sucios cubiles (pronto, no sea que me encuentre a mucha gente por el camino), ellos, la mujer, sus cinco hijos, la suegra, el perro, el gato, el canario y el jamster. Es entonces cuando se meten todos en ese Seat 124 matrícula B- sin letra, de color butano, con esos asientos de leopardo; cargan el maletero y la baca con una nevera portátil, la sombrilla, la tele, el vídeo, la parabólica y el repelente de insectos, porque en el campo, cosa mala, hay una de bichos que te cagas.

La primera desagradable sorpresa se la encuentran en la carretera que está llena de coches, a las 8 de la mañana, y eso que en los días laborables no les gusta madrugar. O sea que ya hay mala leche para rato, como mínimo hasta la hora de engullir.
La caravana avanza despacio y, sobre las 12 del mediodía llegan al lugar deseado.
Otra sorpresa más se encuentran. El idílico lago en el que iban a pasar un fabuloso domingo, ya cuenta con otros visitantes. Otros sucios domingueros más. Todos con sus camisetas de tirantes mostrando sus visibles panzas, herencia de la dieta mediterránea, sus familias, sus animales, sus hijos, sus SEAT 124 butano, aunque hoy en día se han visto sustituidos por Seats Toledo, Citroen ZX, Peugeots 306 entre otros.

Toda la puta suciedad ha salido de sus jodidos cubiles, e incluso, de la monótona rutina que ha guiado sus insignificantes vidas, para pasar un apacible día en el campo, para sentirse, una vez a la semana, personas.

Al cabo de unas horas, el tranquilo lago se asemeja más a un jodido basurero, restos de comida se ven por todas partes, los televisores y las radios están a toda hostia, la gente se baña en el agua, sucia, pues cada domingo, la fauna de la ciudad aparece para lavarse, lavar sus platos, sus coches, sus animales y a sus hijos; que no es cuestión de gastar agua de la ciudad y pagar una factura. Y claro, la mierda, lo quieras o no, se acumula.
Pero a ellos parece no importarles. Incluso han escrito un cartelito: "Está permitido bañarse bajo la responsabilidad de cada individuo". Irónico, no?

Tras haberse tragado íntegra la programación de la tarde, "Cine de barrio" incluido, bebiendo cerveza Día y comiendo berberechos, cantando 2 ó 3 veces el Cara al Sol, se tumban a echarse una siestecilla.
El campo se convierte en un mar pestilente de grasa, pelo y pedos. Incluso los jodidos niños están demasiado exhaustos para seguir jugando al "piya-piya" o al "ejkondite".

Bueno, ya son las siete, hora de volver para casa, de hecho, a ese jodido cuchitril al que llaman hogar, tan lleno de cucarachas.

Y, al volver, JODER!!!, otra vez caravana??? "Me cagon Dio", que todo el mundo ha tenido la misma original idea de salir el domingo o que??

Al cabo de 2 horas, tiempo invertido en sacarse mocos de la nariz y alimentar con ellos a su suegra y a su descendencia, vuelven al dulce hogar, el sitio que les ve crecer, hacerse mayores, madurar, hacerse más apáticos, antipáticos, apalancados, gordos, sucios y repelentes.

Mañana es lunes y hay que volver a la fábrica, por suerte, pronto será domingo y volveremos a repetir toda la puta historia, pasaremos un día de "cohone", sin hacer nada; esperemos que no haya mucha escoria...

Ghorthor, 20/06/98